31.01.2010 | Necrológicas VOLVER

Necrológicas

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ANGEL ENRIQUE GALMAN


En la medianoche del 20 de enero se apagó la vida de don Angel Enrique Galmán, un hombre de conducta intachable, y un amante del trabajo y de la familia.
Hijo de don Angel Galmán y doña Elvira Muñoz de Galmán, había nacido en Barker, pero toda su vida transcurrió en Tandil, donde conoció a Sofía Rolón, con quien formó una hermosa familia de la que nacieron Sofía, Cristina y Enrique (Quique).
Fue pintor de obra, labor que realizaba con orgullo, dedicación y esmero. Con su trabajo sacó adelante a su familia, honorable y respetada, en la zona de Villa Italia.
Don Angel fue querido y respetado por sus amigos y vecinos, pero por sobre todo por su familia, que hoy no encuentra consuelo por tan irreparable pérdida. Con sus jóvenes 88 años, se fue un gran hombre y hoy su hijo le canta:

“El pintaba paredes
que otros lucían,
él pintaba la cuna
en que yo dormía
y cantaba bajito acariciando
valsecitos y zambas y
algunos tangos.
Mi viejo es el amigo
que hoy necesito…”.

CATALDO FERRRARO

El 19 de enero, a los 92 años, falleció don Cataldo Ferraro. Había nacido el 14 de mayo de 1917, en la ciudad de Coronel Suárez. Era hijo de Juan Ferraro y Catalina Salerno.
De muy chico aprendió, mirando, el oficio de peluquero, pues en esa época no existían las academias de aprendizaje ni nada que se le parezca.
Este oficio lo acompañó hasta el 1 de mayo de 2006, que hizo su última afeitada a navaja, y bajó las cortinas de su peluquería, ubicada en la calle Alem y Las Heras de Coronel Suárez. En ese momento importante dijo: “No trabajo más”. 
Por su trayectoria como peluquero, el periodista Oscar “Cholo” Gómez Castañón llegó a hacerle una nota por radio Continental, hecho que lo enorgulleció mucho.
En el transcurso de los años conoció a la que fuera su compañera de toda la vida, Concepción Lombardo (Ñata), que lo acompañó hasta el día 23 de mayo de 1997, cuando partió a la eternidad.
De cuya unión nacieron sus frutos: Juan José, Carlos Alberto y Mario Daniel (f). El fallecimiento de Mario Daniel nunca pudo ser superado por Ñata, la esposa de Cataldo.
Fue feliz rodeado de sus siete nietos, Marcelo, Jorge, Roxana, Luciana, Esteban, Emanuel y Florencia, y sus cuatro bisnietos.
Amante del fútbol, a nivel local, fue fanático de Deportivo Santamarina, y a nivel nacional, del club de sus amores: Boca Juniors. De joven, además, integró la Liga de Fútbol de Coronel Suárez.
Siempre afable, de buen carácter, sumamente social, generoso y solidario. Ya de grande adoptó el camino de la fe, concurriendo a la Iglesia Nueva Apostólica y fue asistido por los siervos hasta su final.
En junio de 2006 vino a radicarse en Tandil para vivir sus últimos años en compañía de sus dos hijos, haciendo justamente por su carácter social amistades hasta el último momento.
Sus restos fueron trasladados a la ciudad de Coronel Suárez, donde recibieron  cristiana sepultura en el cementerio parque. Hogar de duelo Saavedra 154.


ROSA BLANCA LENDE DE BIDAURI

El 21 de enero pasado, a los 58 años, murió Rosa Blanca Lende de Bidauri, causando una enorme pena entre sus familiares, amigos y conocidos.
Rosa nació el 20 de enero de 1952 en Tandil. Sus padres fueron Alicia Amalia Subihette y Antonio Lende, y tuvo dos hermanas, Alicia Marta y Susana Amalia (f).
El 18 de mayo de 1977, Rosa contrajo enlace con Roberto Bidauri y de esa unión nació su único hijo, Marcelo David Bidauri. Con el tiempo llegó la nieta, Julieta Anahí, que hoy tiene 1 año y 8 meses, y que era la debilidad de Rosa.
Durante muchos años trabajó en la distribuidora de golosinas y cigarrillos De Esteban, donde compartía las jornadas laborales con su esposo Roberto.
Los familiares y amigos de Rosa destacan su calidad de persona, amable y bondadosa, y resaltan que dar fue la máxima que guió su vida.
También se caracterizó por ser muy prolija y pulcra, y le encantaba dedicarse a su casa, la que mantenía impecable para agasajar a su familia.
Su mejor amiga fue Mimí Garay y tenía devoción por su hija Noelia, y las nietas Daiana, Carmelina y Valentina. Las visitas de Mimí, Noelia y las nenas eran para Rosa momentos gratos y felices.
Esta cálida mujer se enfermó hace 9 meses y falleció de cáncer el 21 de enero pasado.
Tras 33 años casados, hoy la extraña su esposo Roberto, quien comparte su dolor con su hijo Marcelo David, su nieta Julieta Anahí y su sobrino Sebastián. Todos ellos, que hoy la despiden, llevarán su recuerdo en lo más profundo de sus almas.
Sus restos descansan en el cementerio parque Pradera de Paz.
 


RAFAEL UMBERTO NOVELINO

El 19 de enero pasado, a los 79 años, falleció Rafael Umberto Novelino, un hombre de perfil solitario y trabajador.
Nació el 14 de enero de 1930, en la localidad bonaerense de General Belgrano, bajo el cobijo de una familia de siete hermanos y él era uno de los más chicos.
Desde muy joven trabajó en Luján en tareas rurales y se destacó como florista –hoy hubiese tenido el título de paisajista– en grandes estancias. Posteriormente, se acercó a los pagos de María Ignacia, Vela, y Tandil.
Desde los años 70 se instaló en el barrio de Las Tunitas, en una casa ubicada sobre calle Baigorri. Rafael nunca se casó ni tuvo hijos. Era de personalidad solitaria, tal vez acostumbrado a la paz y el silencio del campo, aunque supo ser muy buen amigo de sus amigos.
Desafortunadamente, cuatro meses atrás Rafael enfermó de cáncer y su salud se deterioró rápidamente. En sus últimos días, una prima de su mamá, Teresa Casey Novelino, le hizo compañía, quien hoy agradece la atención dedicada de Silvina, integrante del servicio social del Hospital Municipal “Ramón Santamarina”; al enfermero Carlitos de la Sala III, y a las doctoras Berkunsky y Equiza, que lo atendieron y contuvieron.
Los restos de Rafael Umberto Novelino descansan en el Cementerio Municipal.

LUIS ANGEL POLADURA

Luis Angel Poladura nació el 12 de enero de 1955, en esta ciudad. Era hijo de Sixto Poladura y Florentina Del Valle Jaime, matrimonio que constituyó un hogar en el que Luis creció junto a sus hermanos.
Siendo muy joven, realizó el Servicio Militar Obligatorio y más tarde se ganó la vida con el noble oficio de carpintero.
Entre las pasiones de Luis, tocar la guitarra y vivir en libertad se contaban entre las primeras de la lista.
En 1985 conoció a Delia, con la que tuvo cinco hermosos hijos: María José, Matías, Gastón, Florencia y Facundo, y dos nietos: Brenda y Benjamín, quienes lo extrañan demasiado.

Dedicatoria:
“Querido papito:
 Dejaste un gran vacío en nuestros corazones con tu fallecimiento, porque a pesar de que no siempre estábamos juntos, nosotros sabíamos que estabas ahí.
Siempre recordaremos los momentos felices que pasamos. Deseamos desde lo más profundo de nuestros corazones que descanses en paz junto a la abuela. Te pedimos que nos cuides desde allá arriba y nos guíes al mejor camino.
Y como siempre dijiste, fuiste un canto a la vida… Te amamos, tus hijos, hermanos, sobrinos y nietos”.

MARIA ESTHER CLEMENTE (BEBA)


El 22 de enero pasado se apagó la vida de María Esther Clemente, a los 77 años. Beba, como la llamaban sus afectos, había nacido el 31 de diciembre de 1933 y era hija de Francisco Clemente y María, que conformaron una familia numerosa. Se crió junto a sus hermanos Antonio, Cosio, Catalina, Chola y Margarita.
Contrajo matrimonio con José Donadío y de esa unión nació su único hijo, Jorge Donadío, de quien recibió a sus dos nietos, Orlando y Sandra.
Años más tarde, Beba formó pareja con Arnaldo Cisilino, con quien crió a sus dos hijos del corazón, Pichi y Tito, del cual tuvo a sus nietos Pablo, Germán, Diego, Arnaldo, Daniel, Sebastián, Guillermo y Mariana.
Fue una incansable trabajadora, destacándose como cocinera y modista. A todo lo que hacía siempre le imprimía la fuerza y vitalidad que la distinguía.
También será recordada como una muy buena vecina y organizadora de grandes mateadas.
María Esther tuvo mucho carácter, pero también un corazón enorme. La tremenda enfermedad que le quitó la vista fue la que truncó su vida de trabajo y amor.

DALMA RAMIREZ DE CORREA


El 19 de enero a los 81 años, en Benito Juárez, subió a los cielos Dalma Ramírez de Correa, una mujer de carácter afable y amoroso.
Dalma nació el 3 de agosto de 1928 en el paraje Malvina, departamento de Esquina, Corrientes. Era hija de Manuel Ramírez, de profesión policía, y Petrona Meza, matrimonio que conformó una numerosa familia con nueve hijos.
Dalma se casó con Genaro Correa, el 20 de septiembre de 1952, en el departamento de Esquina. Juntos tuvieron cinco hijos: Ramona, Rubén, Mario Abel, Juan Ramón y Petrona Amelia.
Con la familia constituida, Dalma y Genaro estuvieron en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, trasladándose en busca de trabajo en el rubro de las tareas rurales.
En 1973 se radicaron en la estancia San José, propiedad de la familia Santamarina, ubicada en Barker.
Una vez que Genaro se jubiló, Dalma se instaló en Villa Cacique, a tres kilómetros del establecimiento agropecuario, donde aún trabaja la hija mayor, Ramona.
Dalma fue un ama de casa dedicada, a la que le encantaba cocinar. Por ese motivo, toda la familia se reunía en su hogar a degustar sus platos y los más celebrados eran las empanadas y los ñoquis. “Nadie los hace como los hacía la abuela”, dicen sus diecinueve nietos.
Sus hijos la definen como una madraza y no recuerdan que haya tenido un día de malhumor, aunque a veces las cosas se pusieran difíciles. Llevó las riendas del hogar con cariño y amor, educando a los cinco vástagos de la mano de su cordialidad y cariño ilimitados.
Mantenía algunas costumbres que la conducían a los recuerdos de su Corrientes natal, como levantarse a la madrugada a tomar mate amargo. La pava y la yerba eran dos elementos de un ritual que la acompañaba cotidianamente.
Hace dos años Dalma sufrió una fractura que limitó mucho sus actividades, aunque permitió que su familia pudiera seguir disfrutando de ese espíritu optimista y cariñoso.
Causando un gran dolor, una rápida enfermedad se la llevó de este mundo, el 19 de enero pasado, y sus restos descansan en el cementerio parque El Paraíso.


NOEMI ELVIRA BARREIRA DE DE GALVAGNI

“Esta vez sé que escribo en nombre de toda nuestra familia; estoy tan seguro como que eras el ‘Angel’ que supo unirnos a todos, día a día, hacernos reír, darnos hasta lo que no tenías, mimarnos, invitarnos permanentemente a estar juntos, a compartir, a evitar disgustos, a disfrutar de cada instante de la vida misma.
Fuiste y serás un ser increíble; jamás, ninguno podremos olvidarte y te recordaremos linda, sonriente, feliz, ocurrente, rodeada siempre por todos.
Fuiste muy inteligente, sabia, sagaz, hábil y trabajadora; amorosa por donde se te mire, siempre dispuesta a ‘hacer’ sin retaceos, sin quejas, sin pedir ayuda, porque... entendiste la vida como una cadena de amor hacia todos los que tuvimos la felicidad de ser parte de tu vida.
Gracias por haber tenido esa mirada tan dulce; por haber sido así, tan hermosa, tan gente, tan sencilla y coqueta, tan querible, tan llena siempre de amor; tan esposa, tan madre, tan hermana, tan abuela, tan bisabuela, tan amiga de tus amigos, tan maestra de tu primer grado, tan todo.
Hoy te tocó irte, pero no te irás; Dios quiso que sea sí, sin sufrimientos como vos veías la vida, paseando, como te gustaba. Merecías no sufrir; fuiste demasiado genial como para que fuese de otra forma que durmiéndote lentamente para irte con ese Dios que vos tanto amabas.
Muchos lamentaremos no haber estado a tu lado en el último minuto, pero hasta eso debés haber planificado... que nadie sufra por vos. Será quizás lo único que no vas a lograr en la muerte... que no suframos tu ausencia; te hiciste querer demasiado.
Te amamos todos mucho y cada lágrima nuestra será un homenaje que te merecés por haber sido la ‘señora’ que fuiste en la vida. Sos y serás irreemplazable. Fuiste divina.
En el cielo, María y Jesús te tienen en sus brazos y los ángeles cantan de felicidad...

‘...Oh Señora Madre mía
con filial cariño vengo, a ofrecerte en este día
cuanto soy y cuanto tengo,
mis ojos para mirarte, mi voz para bendecirte,
mi corazón para amarte y mi vida para servirte...’”
 
 LORENA CLAUDIA BENENCIA

A los 17 años partió de este mundo Lorena Claudia Benencia, una joven que había nacido en Rauch el 3 de julio de 1992. Era hija de la tandilense Sarita Martiarena y de Mario Benencia, oriundo de la vecina localidad.
Tandil era el segundo hogar de Lorena, donde reside toda la familia por parte de su madre.

Dedicatoria:
“Hija, siendo las 22 del 25 de enero, qué vacío tan grande dejaste con tan sólo 17 años. Luchaste; luchamos todos. Sabemos que nos vas a seguir dando fuerzas para continuar hacia delante. Una cosa nos deja tranquilos: que hicimos todo, eso nos ayuda un poquito. No va a ser fácil, lo sabemos. Siempre vas a estar con nosotros.
Hasta tu escuela, que te vio crecer, está triste. Este año hubieses cursado tercero. Hiciste jardín, primaria y secundaria en la Escuela Anexo 1 Concentración Villa San Pedro de Rauch.
El Hospital Eustaquio Díaz Vélez siente tu partida con profundo dolor. Un agradecimiento a todos en general, por toda la atención.
Lore, siempre estarás con nosotros. Tus papis, tus hermanos, tu cuñada, tu sobrina y tu novio Jona”.

“Bueno, acá tu tía ‘vieja’, como vos me decías, te va a hacer unas líneas. No es fácil. Vos sabés cuánto te quiero. Ya estoy extrañando tus mensajes, pero en el fondo de mi corazón sé que estás bien donde estás, así ya no se podía. La vida a veces es muy injusta, porque tenías recién 17 años.
Lore: siempre estarás con nosotros. Tu tía Mary, tu tío Miguel y tus primos y la abuela Porota”.

“Madrina Lorena: Soy chiquita, pero mi mamá me dijo que estás en una estrella. Te quiero dar un besito, pero no alcanzo. En la noche miro las estrellas. Te quiero mucho y me voy a acordar siempre. Tu ahijada Morena Alí”.


“Partiste tan chiquita, con sólo 17 años. Esa enfermedad que tan pocos conocen… Muchos preguntan qué es fibrosis quística.
Hoy todos lloramos tu partida. No es fácil entender. Siempre estarás con todos nosotros. Familias Benencia, Martiarena, Ruppel, Navarro, Alí, Conquiera, Montero, De Nicolay, Irureta, Islas, Michelli, García, Alvarez, Esteberena y Kern”.

ISABEL MARTINEZ VIUDA DE GOENAGA

A los 87 años, el 21 de enero de 2010, falleció Isabel Martínez viuda de Goenaga, tras una breve dolencia.
Era hija de Encarnación Silva y Francisco Martínez, inmigrantes españoles que vinieron de muy jóvenes a radicarse en la Argentina. Primero se radicaron en la localidad de Balcarce, donde nacieron sus tres hijas: las mellizas Antonia y María de los Angeles (f) y luego llegó Isabel.
Cuando aún las tres eran pequeñas, la familia se radicó en Tandil, en la zona del paraje Desvío Aguirre, en la Ruta Provincial 74. En esa zona  se criaron en compañía y con el amor de su madre, ya que el padre falleció cuando ellas eran aún muy chicas.
En su juventud contrajo matrimonio con José María Goenaga (f), unión de la cual nació su hijo Gregorio y luego llegó a su vida su nuera Susana.
La familia se fue extendiendo con el nacimiento de su nieta María Isabel y posteriormente, con su nieto político Martín Ignacio Fernández.
“Hoy tu alma y tu cuerpo descansa en paz. Tu familia te recordaremos y te llevaremos por siempre en el corazón con cariño”.
Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Municipal.

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