Independiente fue de mayor a menor, perdió por sexta vez seguida y sigue en caída libre

Por Fernando Uranga, de esta Redacción

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Independiente vio extender ayer su momento adverso en el torneo Federal B. La derrota sufrida a manos de Kimberley de Mar del Plata (1-2) fue la sexta consecutiva, todas por diferencia mínima.

La serie de resultados negativos alejó al rojinegro de las posiciones de privilegio y lo hace encender las alarmas en cuanto a la permanencia en la categoría. Pero, más allá de la tabla de posiciones, el equipo tandilense debe enfocarse en recuperar la confianza y no caerse ante la adversidad, algo que le ocurrió ayer en el San Martín.

El primer tiempo fue parejo, entre dos equipos que buscaron asociarse en el juego corto, pero que le arrimaron poca compañía a sus atacantes de área, Turri y Gómez.

En ese contexto, Kimberley mostró mejor resolución en la zona de tres cuartos de cancha, en parte gracias a la claridad de Barreiro. Manejó los hilos y generó una de las mejores abriendo para Baigorria, que no definió bien. Goiburu también disfrutó de una buena asistencia del “10”, pero su remate cruzado fue rechazado por Casas. Un rato antes, el arquero local se había lucido ante un disparo de Gómez que se metía contra un ángulo.

El rojinegro no llegó tanto al área de enfrente, pero mostró cosas interesantes. Petersen y Trasante presionaron con criterio, Turri complicó a su marcador Fortete y el visitante también se vio asediado. Pero el árbitro Cabrera no cobró una mano de Rodríguez Rendón en el área y dejó sin amonestar a un par de jugadores marplatenses.

En el arranque del segundo tiempo, Independiente recibió un golpe del que no supo recuperarse. Cebada trepó por izquierda y mandó un zurdazo sin mayores pretensiones, pero el pique descolocó a Casas y la pelota terminó en la red.

La desventaja le dolió demasiado al rojinegro. Empezó a perder en las divididas y cada vez le costó más progresar con pelota al piso. Un cabezazo de Gogna encontró bien ubicado a Barucco, en una de las más claras.

El ingreso de Parolari agregó entusiasmo y presencia ofensiva. En una corrida, el atacante eligió probar de media distancia en lugar del pase (a Turri o Trasante), y Barucco despejó con esfuerzo.

Kimberley fue llevando el partido al trámite que más le convenía, impuso presencia física y corrió cada vez menos riesgos. Hasta que Gómez quedó cara a cara con Casas, tapó el arquero, tomó el rebote el atacante y fue derribado por Abalos. Penal que el propio delantero transformó en gol, con remate bajo y contra poste derecho.

Recién cuando la visita disminuyó la intensidad, el rojinegro llegó al descuento. Fue en un penal de Fortete a Turri, que el goleador cambió por gol con un disparo al medio. Hubo tiempo para meter un par de veces la pelota en el área rival, ya sin mayores ilusiones. Las cabezas gachas se volvieron una constante en Independiente, que buscará modificar su presente dentro de dos semanas en General Madariaga, ante el colista El León.

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