El Mumbat exhibe durante enero parte de su colección de arte contemporáneo

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Con el objetivo de acercar y dar a conocer al público visitante parte de su acervo patrimonial, el Museo de Bellas Artes Tandil ha seleccionado un conjunto de obras contemporáneas para ser exhibidas durante el mes de enero. Hasta el momento, la propuesta abarca cuatro de las salas que comprende la institución y hacia fin de mes aumente el número de obras en exposición. Los espacios afectados son la sala Mercedes Santamarina, sala Ernesto Valor, Carlos Allende y Santiago Chierico, las cuales presentan principalmente pinturas y esculturas.

Entre las importantes obras que se podrán disfrutar en la sala Mercedes Santamarina, durante lo que resta del mes de enero, se destacan las correspondientes a los artistas Antoinette Galland, Jorge Abot y Mariana Schapiro, entre otros.

La materia cobra relevancia en esta selección, transformándose en factor determinante de la espiritualidad de las obras. Los tonos ocres y tierras se funden con la presencia del negro en cada una de las obras bidimensionales, donde el contraste tonal se suma a la energía provocada por la variedad de materiales que inundan la sala.

Las muestras

En una de las esquinas se erige “Tótem”, obra escultórica de la artista Mariana Schapiro (1959-2006). En esta producción, la madera y el hierro se funden y levantan para contener las pequeñas piezas modeladas que aluden al cuerpo humano, especialmente a la figura femenina. Rodeando esta obra se alzan las pinturas de Jorge Abot (1941) y Domingo Gatto (1935-2008). La primera, realizada sobre lienzo, consiste en una obra donde la textura se apersona a través de distintos materiales, marcando un interesante contraste que se ve reforzado por la paleta cromática que el artista selecciona para su obra, logrando el impacto visual que caracteriza a sus creaciones. Por otro lado la obra de Gatto propone un trabajo de collage y pintura al óleo, donde además de lograr superficies texturadas a partir de la adhesión de materia se vislumbran sutilezas de la técnica de raspado.

“¿Hacia dónde?” se titula una de las obras que se impone en la sala Mercedes y corresponde a la artista Uruguaya Antoinette Galland (1926-2009). El impactante tapiz de 1,94 m. X 1,42 m. fue realizado a partir de lanas, hilos y cáñamo. Esta obra nos lleva irremediablemente a pensar en movimiento, la linealidad y mixtura de las tramas utilizadas vuelve a la obra hipnótica e infinita. Por último, el joven realizador argentino Max Pedreira (1978) aborda el lienzo recurriendo a materiales puramente pictóricos. La pintura se funde con el dibujo y deja entrever la utilización del manchado y raspado en algunos espacios de la obra, donde una singular figura se manifiesta envuelta en lo negro del plano.

Otra de las salas que contiene a una parte de esta interesante colección es la Ernesto Valor, fuertemente vinculadas desde lo estético con las obras mencionadas antes, aquí podemos observar una búsqueda orientada más a la abstracción. La geometría se manifiesta en las pinturas y esculturas que pueblan la sala, donde sus autores Alberto Delmonte (1933 – 2005) y Julián Agosta (1935-2007), además, presentan un vínculo empático que surge de haber compartido una época. Varios de los artistas presentes en esta sala formaron parte del colectivo de artistas “El ojo del Río”, junto a grandes referentes de las artes visuales como Alfredo Nigro y Felipe Noé.

Entre las producciones que allí se exhiben se encuentran dos esculturas: una obra, “Columnas de la memoria”, corresponde a Julián Agosta y consiste en una pieza de 1, 80 m. de alto ejecutada en hierro, soldado, batido y patinado. Otra de ellas realizada por Ricardo Arguelles, se trata de dos piezas talladas en madera que se elevan al techo en una interesante sincronía casi espejada.

La línea abstracta y en ocasiones geométrica que prima en esta sala se ve representada especialmente en las pinturas que allí se realzan. Mediante una textura rígida, donde se puede apreciar la utilización de bajo y sobrerrelieve, Enrique Salvatierra realiza un género similar de patchwork geométrico y cromático. En otra de las paredes encontramos a Marco Otero (1941), su pintura contiene planos de color que logra a partir del dripping y de grandes y acentuadas pinceladas. Su obra también intenta jugar con el contraste de los materiales, ya que la pintura oscila entre un acabado brillante en algunos sectores y opaco en otros. En esta sala también participa la obra de Silvana Merello (1966), un óleo de pequeño formato que propone una paleta vibrante y profunda.

Las exhibiciones podrán ser visitadas de martes a viernes de 8.30 a 12.30 y de martes a domingo de 16 a 20, con entrada libre y gratuita.

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  • ElEcodeTandil

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