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Una charla con Andrea Demarco

Es una mujer agradable que conquista al público con su exquisita voz y cosecha amigos con su simpatía y cordialidad. Profesional con un talento innato y una voz muy cultivada, es una de las artistas tandilenses que se han tenido que reinventar en su actividad para seguir estando presentes a pesar de la pandemia.

El Eco

Continuando con las historias personales de tandilenses en el marco del Covid-19, hoy, Andrea Demarco nos cuenta sus vivencias

-¿Cómo vive personalmente esta época de aislamiento?
-¡Qué loca es la vida! porque lo que nunca pensaste que te iba a tocar vivir, no sólo lo transitás sino que aprendes temas negados, como para mí, la computación. Nuevos lenguajes y comportamientos abundan en esta nueva normalidad y usos de herramientas como zoom o mett ya nos son moneda corriente. Y confieso que al principio el aislamiento fue más duro, por la incertidumbre y el miedo a lastimar a los que más queremos. Luego sentí que todos fuimos hacia adentro, primero al placard y después a cosas más íntimas. Me encontré revisando deseos, pidiendo ayuda y todo absolutamente todo fue muy bueno porque encontré esas personas que me guiaron a nuevos desafíos.
-¿Y como artista?
-Al principio sentí ese vacío que se juntaba con la necesidad de algunas certezas. Pero luego -y por esto mismo que cuento- confirmé que el acercamiento por cualquier medio al otro es sumamente reparador. Ahí decidí que parte de los proyectos que tenía para este año iban a ser distintos pero de ninguna manera descartados. Empezamos a reunirnos en forma virtual y en cuanto se podía adelantábamos ensayos.
Guioné un espectáculo homenaje a Federico García Lorca, pedí ayuda a Mariana Dátola en la parte vocal, Vanesa Lechiutta en lo audiovisual y Alfredo Loreal para las lecturas de poesías. Luego todo empezó a funcionar como si el verdadero propósito hubiera sido ese… ¡quién sabe!

La máquina de coser

-Se escucha en estos tiempos hablar de sentimientos más fuertes hacia la familia, los amigos, el abrazo. ¿Habrá quedado de lado la imperiosa necesidad del consumo?
-No quiero minimizar los daños de esta nueva realidad. Sé que la humanidad en general se ve enfrentada a cosas muy difíciles de digerir y que estoy convencida que nos llevará un buen tiempo solucionarla. Por estos días escucho a muchas personas hablando de que se quieren ir… me pregunto adónde. Pero bueno también es cierto que creemos que el malestar se va si nos movemos, lamentablemente no es tan sencillo.
En esas idas y vueltas me encontré con la máquina de coser a pedal de mamá y me puse a limpiarla… la encontré con la bobina llena de hilo. Pensé en esa simbología del hacer mientras la vida transcurre y me propuse hacer las cosas que me habían quedado en el tintero pero con tiempo.

García Lorca y mi madre

-Para compartir su arte ha tenido que reinventarse. ¿Cómo ha sido?
-Concreté el proyecto de contar cuatro instancias de la vida de Federico Garcia Lorca las titule “Cuatro retazos de mi vida”, en honor a mi madre gran relatora de historias de literatura española. Grabé los temas y me puse a estudiar guión para poder llevar a cabo tamaña empresa. Luego hice la dirección de actores y conté con la ayuda de nuestra gran actriz, directora y dramaturga Marcela Juárez. También trabajaron Marian Alfonso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gisella Barrionuevo, Paula Barbini, artista plástica, Adrián Pendás, Ale Bilbao de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Octavio Ballesteros y Batt Pedrazza en grabación.
-Es de mirar los noticieros y estar hiperinformada?
-No miro muchos noticieros. Me informo pero trato de seguir adelante potenciando lo que sí puedo hacer. Estoy atenta a las necesidades de los demás en general y ayudando a mis hijos en particular dado que ellos nunca dejaron de trabajar. Sé que es difícil proyectarse en este momento pero vivir el día a día también hace que el tiempo no se vaya tan rápido.
-¿Tiene momentos donde siente que es demasiado lo que está pasando?
-Claro, rezo para que podamos encontrar una vacuna para sanar el “bicho” (así le llaman mis nietos) Pero el alma… esa la tendremos que sanar con el corazón… va a ser toda una tarea a la que habrá que hacerle frente para ganar la batalla a todo lo que venga por el lado emocional.

Las preguntas del estribo

-¿Qué cosas guarda que no le sirven para nada pero de las que no se desharía?
-Los botones viejos
-¿Películas románticas, pochocleras, suspenso, acción o clásicos del cine?
-Clásicos ¡mal!
-Un día para recordar
-Cuando fui Abuela
-Un día para olvidar
-Prefiero no acordarme
-En televisión ¿noticieros, películas, programas de entretenimiento, documentales? y ¿por qué?
La tele es complicada. A veces alguna peli. Siempre me gustaron las ficciones
-Imagínese que un día se levanta y se encuentra dentro de la recordada Familia Ingalls ¿Quién sería?
-Laura sin dudarlo
-Fiesta multitudinaria o reunión íntima
-Las dos en cuanto se pueda y al mismo tiempo
-Si volviera a nacer ¿qué cosas repetiría y cuáles no?
-A esta altura y después de tantos años de terapia mejor no cambio nada.
-Día para abajo: ¿introspección, terapia, lectura, cine o qué?
-¡Actividad física a full!
-Si fuera elegida Intendente ¿cuál sería su primera medida de gobierno?
-Escuelas de música en todos los barrios de riesgo.
-¿Asistencialismo o cultura de trabajo?
-Sensibilidad y mucha comprensión. ¡Es un mundo muy desigual
-¿Consejo o sugerencia?
-Con cuidado y si me lo piden consejo
-Un libro que no se olvida
-“El mar que nos trajo” de Griselda Gambaro
-Beethoven, Serrat, Cacho Castaña, Soledad, o la Mona Jiménez? Y ¿Por qué?
-Serrat, por mi adolescencia entera
-¿A la hora de leer el diario papel o digital?
-Papel
-¿Todo tiempo pasado fue mejor?
-Nunca pensé eso, ahora no dudar está complicado.

Frases para completar

La vida es un camino… y también una posibilidad
El fin de semana….como
La edad madura…. sana, es reírse de una misma
Mi cable a tierra es… la voz
Mi lugar en el mundo… mis seres queridos
Me deprime… la desigualdad
Me alegran… los esfuerzos ignotos
Estoy conforme con… lo vivido
No me detendría en… aprender alemán
Los jóvenes… lo más
Los amigos… son el oxígeno
Una buena siesta… al sol
Los días de sol… trabajo bastante en el jardín

Nota proporcionada por :

  • ElEco

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