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Cuáles son las vacunas obligatorias

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En los últimos años el calendario de vacunación ha sido una prioridad de los últimos dos gobiernos nacionales que reforzaron las dosis y sumaron nuevos ítems a tener en cuenta. Así, los nuevos niños y niñas que nacen, tienen que cumplir con una serie de pasos de acuerdo a la edad que vayan teniendo para tener completo el calendario de vacunas.

Todas las vacunas del Calendario Nacional son obligatorias, gratuitas y se aplican en los vacunatorios, centros de salud y hospitales públicos del país. El calendario incluye vacunas para todas las etapas de la vida, situaciones especiales o para grupos específicos.

Estar vacunados es una de las principales medidas para evitar un conjunto de enfermedades prevenibles por vacunas que pueden ser graves para nuestra salud. Es responsabilidad y obligación de las personas del conjunto de la comunidad que se apliquen las vacunas que corresponden durante todas las etapas de la vida, para evitar enfermarse y contagiar a la familia y otras personas.

Durante el embarazo

La vacunación durante el embarazo brinda protección a la madre y al bebé mediante el pasaje de anticuerpos a través de la placenta.

Triple bacteriana acelular: una dosis en cada embarazo, después de la semana de 20 de gestación.
Antigripal: una dosis, en cualquier trimestre de la gestación. En caso de no haberla recibido en el embarazo aplicar una dosis, hasta 10 días posteriores al parto.

Recién nacidos

Niños y niñas, en particular los lactantes, son más susceptibles a contraer enfermedades.

Hepatitis B: Una dosis neonatal: recién nacidos dentro de las primeras 12 horas de vida.
Tuberculosis (BCG): Única dosis: recién nacidos, antes de egresar de la maternidad.

Vacunas hasta el año de vida

La mayoría de las vacunas se aplican durante el primer año de vida. Es fundamental iniciar los esquemas de vacunación en este momento de la vida.

A los 2 meses: Neumococo conjugada: primera dosis; Poliomielitis: primera dosis: con Salk; Quíntuple pentavalente: primera dosis; Rotavirus: primera dosis.

A los 3 meses: Meningococo: primera dosis.

A los 4 meses: Neumococo conjugada: segunda dosis; Poliomielitis: segunda dosis: con Salk; Quíntuple Pentavalente: segunda dosis; Rotavirus: segunda dosis.

A los 5 meses: Meningococo: segunda dosis.

A los 6 meses: Poliomielitis: tercera dosis con Sabin; Quíntuple Pentavalente: tercera dosis.

Entre los 6 y los 24 meses: Gripe: dos dosis, con un intervalo mínimo de 4 semanas entre la primera y la segunda. Los menores de 24 meses que hubieran recibido dos dosis de vacuna antigripal anteriormente, deberán recibir solo una dosis.

A los 12 meses: Neumococo conjugada: refuerzo de dosis; Hepatitis A: única dosis; Triple viral: primera dosis.

Vacunas hasta los 2 años de vida

A los 15 meses: Meningococo: refuerzo; Varicela: única dosis.

Entre los 15 y los 18 meses: Poliomielitis: primer refuerzo con Sabin; Cuádruple o quíntuple pentavalente: refuerzo de dosis.

A los 18 meses: Fiebre amarilla: primera dosis, solo para niños y niñas que viven en zonas de riesgo.

Vacunas de los 5 o 6 años

El ingreso escolar es una etapa de la vida para recibir refuerzos y completar esquemas.

Poliomielitis: segundo refuerzo con OPV.
Triple viral SRP: segunda dosis.
Triple bacteriana celular: una dosis.

Vacunas a los 11 años

En esta etapa debe reforzarse la protección de las vacunas de la infancia y comenzar a prevenir enfermedades propias de la edad.

VPH (Virus del Papiloma Humano): primera y segunda dosis separadas por un intervalo de 6 meses.
Meningococo: una única dosis.
Hepatitis B: iniciar o completar esquemas (3 dosis)
Triple bacteriana acelular: una única dosis.
Fiebre amarilla: refuerzo: 11 años para chicas y chicos que residen en zonas de riesgo.

Vacunas para jóvenes y adultos

La vacunación en esta etapa de la vida es crucial para recibir refuerzos de vacunas ya aplicadas, brindar protección contra otras enfermedades así como completar esquemas.

Doble bacteriana: una dosis cada 10 años.
Doble o triple viral: toda persona a partir e los 5 años debe acreditar 2 dosis de vacuna con componente antisarampionoso. Las personas nacidas antes del año 1965 se consideran inmunes.
Hepatitis B: desde 2012 es obligatoria para todas las personas de cualquier edad. Las personas no vacunadas deberán iniciar el esquema de vacunación de tres dosis. En el caso de haber recibido alguna dosis previa, completar con las dosis que falten.
Antigripal: una dosis anual para los jóvenes y adultos con enfermedades crónicas. Se requiere orden médica.
Fiebre Hemorrágica Argentina: exclusiva zonas de riesgo.

Vacunas para adultos mayores

Los adultos mayores de 65 años deben continuar con los refuerzos de vacunas ya aplicadas, completar esquemas y proteger contra gripe y neumococo, principales causas de complicaciones en esta etapa de la vida.

Gripe: una dosis anual.
Vacunación secuencial contra neumococo conjugada: esquema secuencial de dos vacunas (vacuna conjugada 13 valente y polisacárida 23 valente).

La importancia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las vacunas y el agua potable son las dos herramientas más importantes para prevenir enfermedades.

Hace muchos años, cuando aún no existían las vacunas, había epidemias que causaban secuelas irreversibles o miles de muertes por año.

Un hito en la salud pública mundial fue la erradicación de la viruela en 1980. Actualmente se trabaja para erradicar la poliomielitis.

En la Argentina, gracias a una correcta vacunación, de rubéola congénita desde 2009, El último caso de poliomielitis fue en 1984, difteria 2006, tétanos neonatal 2007 y se redujo en más del 96 por ciento los casos de trasplante hepáticos por el virus de la hepatitis A. Son estos mismos logros los que hacen fundamental a la vacunación como política de Estado.

Las vacunas se formulan de varias maneras. Algunas incluyen los microorganismos que causan la enfermedad, pero atenuados (vivos, pero “debilitados” para generar una infección controlable fácilmente por el sistema inmune) o inactivados (“muertos”).

En otras situaciones, se trata de una composición con algunas partes de los microorganismos, como proteínas, fragmentos de la superficie exterior, que posibilitan la producción de defensas igualmente adecuadas.

Una vez vacunada, si la persona tiene contacto con el microorganismo, su cuerpo estará protegido para no enfermarse o hacerlo de manera leve.

La vacunación es un acto responsable y solidario. La persona que no se vacuna, no solo se pone en riesgo a sí misma, sino también a toda la comunidad, especialmente a aquellos que son más vulnerables, como niños menores de 1 año que aún no han completado sus esquemas, embarazadas e inmunodeprimidos.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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