Juicio: testigos ubicaron a Marito como el promotor de la pelea que derivó en su muerte

 

Tal se detalló en la edición anterior, promediando la medianoche cerró el tercer capítulo de la crónica que busca describir los sucesos violentos que derivaron en el homicidio de Marito Maciel, en las puertas de Sol Disco, a principios de marzo de 2013.
Como corolario de la extensa jornada, atestiguaron dos protagonistas directos de aquella reyerta a piñas, patadas y puntazos, quienes a sus modos y sus formas no variaron en mucho a la hora de evidenciar cierta dificultad para recordar lo vivido, como clara intencionalidad para dejar bien parados a los acusados Matías Concha y Angel Jesús Molina, siendo que resultan de su entorno más afectivo.
Se trató del famoso Peli Molina (hermano de uno de los acusados y amigo del otro) y Leo Romeo, cuñado de Molina, en pareja con la joven que había irrumpido horas antes frente al Tribunal para dar a conocer detalles de las escenas posteriores a la pelea, cuando en su casa -confió- Concha arribó con Peli refiriendo que había matado al “chabón” y exhibió el cuchillo que a la postre lavaría.

Los testigos

Bajo ese mismo espíritu surcarían los relatos de los testigos que cerraron la jornada. Cambiantes, ambivalentes, confusos y vagos a la hora de dar precisiones, uno y otro hablarían del inicio de la pelea, siempre dejando de manifiesto que vieron a Marito Maciel empuñando un cuchillo con el que acechaba a sus amigos, por caso, Kevin Cuadra.
Llamativamente, Peli Molina dijo no haber visto a su amigo Concha formando parte de la pelea y mucho menos a su hermano, aunque luego sí reconocería que Caqui Concha después le diría que le había salvado la vida.
También Romeo describe un escenario con sus respectivos protagonistas, disímil a la historia oficial que trazó el ministerio público. Colocan a Maciel como el agresor y a ellos y sus amigos como víctimas, casi acorralados, que se vieron obligados a defenderse.
Ambos testigos ratificaron los dichos de la hermana de Molina, acerca de aquella confesión de Concha sobre su autoría material. Empero, una vez más ante preguntas de las partes no supieron explicar porqué no lo dijeron oportunamente, en plena instrucción, cuando Molina quedaba preso y con esa versión podía haber quedado despegado de la pesquisa.
Para el fiscal, los dichos de éstos como otros testigos dejan muchas dudas e incluso se sospecha de estar contaminados en pos de atemperar la situación procesal de quienes están sentados en el banquillo de los acusados. Al respecto, no se dejó de mencionar que los que ahora se presentaron como testigos fueron los que después del hecho consumado reclutaron al resto de los que formaron parte de la gresca para que se presentaran “espontáneamente” a la comisaría y declararan.
Sin más, los jueces Guillermo Arecha, Pablo Galli y Gustavo Echeverría darían por culminada una jornada muy larga, en la que prevalecieron testimonios con mayor o menor espontaneidad a la hora de expresar lo que sabían o recordaban, o querían que se sepa y lo que preferían olvidar.

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