Necrológicas

NICOMEDES ANTONIO BOBERI

Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado viernes 20 del corriente se produjo el fallecimiento de Nicomedes Antonio Boberi, un querido y respetado hombre que contaba con 69 años de edad.
“Cacho” Boberi nació en esta ciudad el 6 de abril de 1945; desde muy joven comenzó a trabajar como gasista hasta alcanzar su merecida jubilación.
A los 17 años incursionó en el deporte, siendo un apasionado del fútbol agrario, en el puesto de arquero defendió la casaca de Boca de la Base Aérea, Defensores de La Patria y El Solcito; además de ser hincha de Boca Juniors.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por su compañera María Rosa Riquelme, quien escribió en su memoria:
“Estuvimos juntos en las buenas y en las malas. Fuiste un gran luchador en la vida. Te extraño mucho, te quiero tanto. Te despido con amor y cariño. Ya volveremos a encontrarnos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

LUCIANO AMERICO ORSATTI

El pasado lunes 16 de enero se fue a la eternidad Luciano Américo Orsatti, quien contaba con 68 años de edad.
Mi tío “Chano” había nacido el 13 de junio de 1946; fueron sus padres Américo Orsatti y Josefa Lendez; junto a sus hermanos Clarita, Blanca y Caito.
Pasó parte de su infancia en Cerro Leones desempeñándose en varios trabajos: repostero, repartió pan, en Empresa Berroeta y también fue policía.
Se casó con Susana Segovia en 1964 y fruto de ellos son mis primos: Fabián, Marcela y Daniel.
También tuvo otro matrimonio luego y más hijos: Daniel, Juan, Luciano, Gissella y Macarena.
Pudo realizar el viaje soñado con su hijo Daniel a Italia, tierra de su padre.
Para mí fue como un padre, por eso quiero recordarlo como era, hincha de River, de Ford y siempre dispuesto a realizar esos viajes de pesca inolvidables.
Una enfermedad se lo llevó en muy poco tiempo y en él pude charlar en su casa y despedirme. No hizo más que adelantarse en el camino.
Tu sobrino Sergio.

MARTHA MARIA KONSKY 

Cuando contaba con 83 años de edad, el pasado sábado 28 de febrero se apagó la vida de Martha María Konsky. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“¡Hasta siempre Mamá!
No sé si podrás percibir lo que me cuesta asumir que ya no estás. Es una realidad que sólo el tiempo me ayudará a asimilar.
Quiero usar este medio para agradecerte lo que me diste en tus 83 años. Mucho de lo que logré lo debo a tu apoyo incondicional. Gracias por haber sido más mamá que esposa. Gracias por haberme apoyado en el estudio y en el trabajo. Gracias por haberme dejado llorar en tu hombro cuando la
angustia pudo más…
Le doy gracias a Dios por los padres que me dio. Tal vez desde lo alto sepas que estoy orgulloso de ustedes dos. Gracias por haberme mostrado un camino pleno de valores, donde la honradez, la justicia, la honestidad y el trabajo fueron la constante de cada día. Gracias por la familia que junto a papá formaron…
Perdón por los desencuentros de los últimos tiempos… pero que te quede la seguridad de que cada cosa que hice e hicimos fue porque te quisimos y te queremos muchísimo.
Sé que ya estás con papá y con mis abuelos volviendo a formar ese grupo humano maravilloso que fueron. Algún día volveremos a estar todos juntos para iniciar un nuevo ciclo.
Siento que todavía me queda mucho por hacer, por eso renuevo el compromiso de hacer lo que esté a mi alcance para que desde arriba se sientan orgullosos de mí.
Fuiste una madre con mayúsculas…por eso ¡gracias, Martha! Así me gustó llamarte en los últimos años…
¡Hasta siempre mamá! Hasta cuando Dios lo disponga!”.
Carlos

MAGDALENA CARLUCCIO DE AREGAY

“Te fuiste esperando cumplir tus 107 años. Pero tu bella ancianidad fue extraordinariamente una recompensa que te dio la vida.
Trabajaste duro en tu juventud, con tus hermanas, en tareas del campo. Te casaste y criaste a tus siete hijos, junto Papi, con educación, tesón y respeto, como era en tus tiempos.
Ya grande te viniste de tu Rauch natal, para radicarte en Tandil. Aquí transcurrió tu vida con el dolor de perder a tu esposo, luego llorar a tres de tus hijos… ‘¡son cosas de la vida!’, según decías.
Pasaste todo eso, pero también nos reuníamos todos para las fiestas, los cumpleaños, vamos a extrañar los asados de los domingos con hijos, nietos, bisnietos y algún amigo. Hasta el domingo anterior a tu partida nos reunimos abajo del parral de tu patio, vos comiendo tu pollito con ensalada y tu vasito de vino tinto, que nunca te faltó.
Por eso mami te vamos a extrañar, pero no tenemos que llorarte porque viviste tu vida con dignidad y alegría.
Fuiste muy luchadora, activa, hasta tus cien años viajabas a Rauch, a Mar del Plata, poniendo en el bolso en primer lugar la malla para ir al mar.
Por eso cosechaste el amor de todos tus familiares y muchos amigos que te recordarán.
El jueves 19 del corriente se nos fue La Abuela Vieja, como le decían los más chicos, la Bisabuela, como le decían sus bisnietos… pero estás con nosotros porque te recordaremos en cada momento. Por eso te decimos hasta siempre. Estarás en nuestro corazón ¡Te amamos!”.

ENRIQUE ZUBIGARAY

A la edad de 93 años, el pasado martes 17 del corriente se apagó la vida de Enrique Zubigaray, dejando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
Nacido el 10 de agosto de 1921 en Tandil, era hijo de don Gabriel Zubigaray y doña Aurelia Carricaburu.
A sus cinco años se radicaron en un campo de Gardey, donde desempeñaban la ardua actividad tambera, algo muy habitual en todos los vascos radicados en la zona. Todo a mano, sin importar feriados ni lluvias, transcurriendo su infancia y adolescencia junto a su padre y hermano.
En Buenos Aires eran conocidos por sus quesos, que fabricaban en el mismo establecimiento.
En 1941 ingresó al Servicio Militar en la Segunda División de Ejército en el Escuadrón Remonta del Haras “General Lavalle”. Allí era muy conocido y querido ya que alegraba las reuniones con su acordeón, que había aprendido por correspondencia.
Allá por 1949, en un baile del club Ferroviarios de Gardey conoció a Emilse Haydée Larsen, que luego de varios encuentros sellaron su amor eterno.
El le dijo “… me gusta una chica y ésa es usted… vamos a conocernos y el tiempo será testigo…” y ella finalmente aceptó.
Luego de dos años de novios, en 1951 se casaron y tuvieron dos hijos: Alberto Enrique “Beto” y Edgardo Luis “Bocha”.
Volvió al campo en donde pasaron los mejores momentos con la familia, acompañado por su esposa Emilse, mujer incondicional.
Hombre protector y amigo, vivió dedicado a su trabajo, hogar y familia. Naturalmente cordial, generoso y auténtico, dejando un recuerdo bello a los que amó, a sus amistades y vecinos con quien compartía largas charlas.
En 1980 se radicaron en Tandil, donde vio nacer y crecer a sus nietos: Gabriel, César, Ana Laura, Valeria, Martín y Juan Manuel. En los últimos tiempos dedicó mucho a sus bisnietos: Agustín, Emiliano, Madalen y Conrado.
Era trabajador y voluntarioso, en 1983 fue colaborador del delegado municipal Julián Zarrabeitía y siempre dispuesto para todo evento festivo en su querido Gardey, ayudando en la organización y dedicando tiempo por el gusto sólo de colaborar.
A los 91 años tuvo la oportunidad y el placer de viajar a España, a conocer sus orígenes y el pueblo natal de su padre.
Fue algo que siempre añoraba para completar sus cosas pendientes. Muy solidario, querido y derrochaba vitalidad. Emprendedor y siempre dispuesto a los desafíos, transmitiendo seguridad y solidez en sus consejos y en sus hechos.
Todos los suyos ruegan oraciones a su querida memoria. ¡Abuelo, te vamos a extrañar!”.

OVIDIO ATILIO SALVATIERRA

“Quiero empezar esta reseña de la vida de mi padre con una frase muy conocida que dice: ‘Grande ´Pa’, porque eso fue, un grande como padre que nos enseñó a ser correctos en la vida, a respetar a todos por igual, por tener valores, un compañero incondicional de mi madre hasta sus últimos días, un fiel y gran amigo que nunca te fallaba y siempre estaba presente.
Nació en Saladillo el 29 de abril de 1927, deportista destacado en el club de sus amores, Huracán de esa ciudad. Se alistó en el Ejército, donde se jubiló y dejó una infinidad de amigos, tanto en su actividad como en la vida.
Es por eso que nos sentimos orgullosos de estar entre las personas que permanecieron junto a él, hasta su despedida. Por eso y por todo lo que nos diste, te despedimos con mucho amor.
Tus hijos, nietos y familiares que siempre te recordaremos con mucho amor y gratitud.
Queremos agradecer a las autoridades de Cirse por su emotivo homenaje”.

MARIA DEL PILAR ROMEO DE MÜLLER

“A los 83 años de edad, falleció María del Pilar Romeo de Müller, oriunda de esta ciudad.
Egresada del Colegio Sagrada Familia de Tandil, dedicando su vida laboral a la enseñanza como profesora de contabilidad, mecanografía y estenografía.
Desde temprana edad desempeñó sus cargos en el Escuela Técnica N° 7, de la avenida España, como también ejerció secretariado comercial en la oficina contable Luchessi y Marco.
Otros establecimientos que contaron con su presencia fueron la Escuela N° 5 de Villa Alduncin y la Escuela Técnica de la calle Garibaldi.
Deleitó en más de una ocasión con su pasión: recitar poemas de Adolfo Becquer y Pablo Neruda, entre otros, en teatro, peñas y reuniones de amigos.
Fue una mujer que con su dulzura, simpatía y carisma supo ganarse el amor y cariño de todos los que la conocieron.
Disfrutó de una larga vida junto a su compañero Roberto, quien partió hace un año atrás. Formaron una hermosa familia: dos hijas, cinco nietos, nietos políticos y tres bisnietos, que tuvieron la suerte de compartir muchos momentos de alegría.
Siempre las puertas de su casa estuvieron abiertas para todas las amigas y amigos a los que cobijaba como familia.
Has dejado una hermosa huella “Yeye”, imborrable en cada uno de nosotros.
Tu ausencia duele mucho… pero sabemos que descansas en paz y muy feliz porque estás junto a él otra vez.
Tus hijas Karina y Sandra ,y tu amiga hija Julia”.

ALBERTO MIGUEL GILABERT

Inesperadamente, a los 74 años de edad, el pasado viernes 27 de febrero falleció Alberto Miguel Gilabert, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Miguel era hijo de Isabel Menchón y Miguel Gilabert Gómez; pasó su juventud dedicado a las tareas agropecuarias, primero junto a sus padres y hermana en la zona del Haras “General Lavalle” y luego en María Ignacia (Vela) junto a Fermín y Pola Guinea, ya retirado.
Su hijo Marcos Gilabert Irurzun y su nuera Julieta le dieron tres hermosos bisnietos Román, Camila y Teresa, a los que disfrutó y amó mucho, eran su orgullo.
Gracias hermano por querer tanto y preocuparte por mis hijos y nietos ¡Te extrañamos!”. Dora y Eduardo.

EDGARDO RODOLFO CASADO

Cuando contaba con 35 años de edad, el pasado domingo 22 del corriente dejó de existir Edgardo Rodolfo Casado, causando dolor y angustia entre sus seres queridos.
Edgardo nació en Mar del Plata el 14 de septiembre de 1979, pero creció en Tandil en el corazón de Villa Italia. Desde los 11 años trabajó siempre en los tambos, el último antes de dejar este mundo fue en La Pascuala.
¡Pollo! Tu corta vida nos dejó un gran vacío y mucho dolor. Te vamos a recordar siempre, siempre. Tu mamá, tu papá del corazón, todos tus hermanos, familiares y amigos, y tu hijo del corazón: Nico.
“El domingo oscureció
Apenas salía el sol,
El Pollo partió al Cielo
Porque Dios se lo llevó”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

ELISA BEATRIZ SPIKERMAN DE ALBA

Cuando contaba con 86 años de edad, el viernes 20 del corriente, falleció Elisa Beatriz Spikerman de Alba, hecho que causó dolor y tristeza en todo su entorno familiar y de amistades.
Elisa había nacido en Benito Juárez el 18 de noviembre de 1928; muy joven contrajo matrimonio con Héctor José Alba (f), con quien tuvo cinco hijos. Con ellos se radicó en Villa Cacique, donde se dedicó pura y exclusivamente a su familia, permaneció en esa localidad hasta alcanzar su merecida jubilación, motivo por el cual junto a su esposo los trajo a Tandil hasta su último día.
“!Madre del alma, se te extraña mucho!”.
Tus hijos, hijos políticos y nietos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

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