A marzo

 

 

 

 

 

 

Conminado por el Senado romano a licenciar sus tropas, en el 44 a. C, Julio César enfrentó a Pompeyo hasta provocarle una derrota histórica.
Atribulado, presa del cerco entre la ética de la responsabilidad institucional y la de los principios, Julio César Cleto Cobos, vicepresidente de los argentinos, tomó por un atajo, esta semana, y decidió con un voto por conveniencia política la caída de las retenciones móviles. En consecuencia, asestó al Gobierno del que forma parte la primera gran derrota en cinco años, justamente en la que los K habían definido como ?la madre de todas las batallas?.
Habían pasado alrededor de 130 días de un derrotero frenético, con el signo inequívoco de la confrontación, a la que Néstor Kirchner entiende como única manera de ejercer el poder. Hasta aquí, desde sus años de intendente de Río Gallegos, no le había ido tan mal con la receta.
Hasta aquí, se ha escrito. Porque esta vez, a falta de enemigos concretos, se inventó uno que iba a resultar casi un monstruo de mil cabezas. Con el correr de las horas, desde aquella lejana imposición tributaria al agro, los apoyos recogidos por K fueron inversamente proporcionales a los del aquelarre chacarero.
Lo cierto es que en los últimos días, en un manotazo de ahogado, se inmoló de manera innecesaria ante ese conglomerado variopinto que le ganó las calles. Y, en un error de cálculo impropio de la profesionalidad política que se arroga, recibió un durísimo golpe de varios de los que habían trabajado de sparrings en el espacio transversal.
El gobierno de Cristina Fernández enfrenta ahora un desafío clave, como es el de relanzarse con independencia del hombre que comparte su alcoba y que lo colocó en una situación de extrema fragilidad. Sin medias tintas.
Aun goza de la posibilidad de recuperar poder e imagen, con manos libres y aires de renovación, ante la dura realidad que lo pone de cara al enfriamiento de la economía, la inflación, la crisis energética y los compromisos externos, por citar sólo algunos temas de una agenda postergada por el conflicto con el campo.
Su impericia y obcecación lo mandó a marzo. Que el examen no lo haga repetir el curso histórico reciente.

 

 

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