Era el trío más mentado…

Al ver juntos a Rubén Pose, Mauro Camoranesi y Miguel Abad; más de un viejo gimnasista recordará tiempos de gloria para el fútbol de la entidad de calle Sarmiento.

Los tres fueron protagonistas del primer título ganado por Gimnasia en la categoría superior de la Liga Tandilense de Fútbol, allá por 1993.

Pose armó aquel equipo campeón, sostenido en la experiencia de Juan Carlos Gamalero y el inolvidable José Luis Gárate. Camoranesi y Abad fueron las apariciones explosivas de la temporada, los juveniles sobresalientes junto con Claudio Doyle.

“¡Si me habrán hecho renegar estos dos!”, exclamó Pose rememorando épocas en las que tenía que lidiar con los jóvenes. “Especialmente éste”, le apuntó a Camoranesi, aludiendo al carácter díscolo de quien luego se transformaría en el futbolista más relevante que dio Tandil en toda su historia.

Este Diario fue testigo del encuentro del trío, las anécdotas afloraron a cada momento y la imagen quedó para la posteridad.

 

La confianza en Abad

-¿Cuáles fueron los motivos por los que sumaste a tu cuerpo técnico a Miguel Abad?

-Siempre mantuvimos una gran amistad, independientemente de la lejanía a través del tiempo. Cuando volví a Argentina, retomamos el contacto. Cuando fui a México, no existió la posibilidad de trabajar juntos, aunque yo lo había evaluado.

Está preparado y es una persona de confianza, lo cual para mí vale mucho.

-¿Coinciden al hablar de fútbol o hay diferencias?

-Coincidimos bastante. La parte más importante es la laboral, y también suma el hecho de conocernos tanto.

-¿Desde qué edad viene la relación?

-Nos conocimos a los 15 años, creo.

-Y poco después fueron campeones en Primera con Gimnasia. ¿Qué es lo primero que pensás al recordar esa campaña del ’93?

-Lo primero es el grupo de personas que teníamos. El fútbol amateur te da eso, la amistad, las cosas simples, la sinceridad. Son cuestiones que no las volvés a encontrar más al pasar al profesionalismo.

 

 

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