Admiten sentirse ?desmoralizados? por la cesión de hectáreas a Santamarina

Según explicó Gustavo Morteo, el titular del club: “El pedido fue realizado en conjunto con el Instituto 75 en 2009. A partir de esa fecha el instituto fue el que hizo las gestiones dentro del área educativa, en Consejo Escolar y toda la jerarquía interna dentro de educación”.
“En su momento teníamos el apoyo del senador Auza que avalaba el proyecto”, indicó.
En un principio, indicó: “Lo tuvimos que modificar porque habíamos pedido una cantidad de años que no estaban contemplados dentro de la educación, no se podían pedir más de cinco y nosotros en primera instancia hicimos un pedido superior”.
“Después de hacer distintos informes de agrimensores y demás, avales de distintas instituciones, fue presentado y la respuesta fue negativa porque en la resolución dice que no se cumplieron las vías jerárquicas. Por lo que tenemos entendido eso se refiere a que o se salteó alguna etapa o pasó algo desapercibido o hubo algo que no se consideró que estaba dentro de las vías jerárquicas. Fue una cuestión de formas entendemos”, detalló en diálogo con El Eco de Tandil.
A su vez, aseguraron que en el Consejo Escolar “estuvo mucho tiempo demorado y que no hubo una respuesta muy dinámica”. La respuesta recién llegó el 12 de octubre de 2011, más de dos años después.
Por otra parte, si bien efectuaron el pedido formal en 2009, desde 2005 “estábamos trabajando para ver si podíamos alquilar la cancha para entrenar cuando nosotros todavía estábamos en formación del club”.
“En ese momento nos enteramos lo de Santamarina, que ya había un preacuerdo, entonces se complicó todo porque para nosotros volver a empezar de cero otra vez es muy desgastante”, manifestó.
 

Sin espacio
 

El proyecto del club Villa Aguirre había sido considerado de interés por el Instituto 75 por su inserción social y pertenencia al barrio, además de que 300 chicos de la zona participan de esta institución. Por esa razón se habían propuesto realizar actividades de forma conjunta. La institución cuenta con la escuela de fútbol infantil y recientemente incorporó también hockey.
“Al club se le propuso trabajar en forma conjunta con el Instituto y con la cooperadora. Siempre respetando el Parque Ecológico porque la mayoría somos nativos de ahí, conocemos bien la riqueza de ese lugar, y lo defendemos. Entonces el Instituto tenía previsto asignarnos un espacio para hacer actividades deportivas”, explicó.
Y especificó que “nosotros íbamos a trabajar para armar una cancha de fútbol para realizar las prácticas deportivas y hacer actividades con instituciones escolares para que estuvieran incluidos los establecimientos educativos. Sabemos que eso pertenece a educación y que nunca iba a ser nuestro”
Morteo lamentó que “no tenemos dónde hacer las prácticas deportivas, solamente estamos utilizando la cancha de la quinta La Florida que la podemos utilizar sólo dos días a la semana, tres horas y media dentro de esos dos días. Ahí tenemos que concentrar siete categorías de fútbol, es imposible”.
“Estamos jugando de local gracias al esfuerzo que hizo la Liga en adecuar la cancha de Figueroa, que está ubicada a 12 kilómetros de nuestro lugar de residencia, eso quiere decir que tenemos que trasladar a todos nuestros chicos a jugar todos los fines de semana que nos toca jugar de local, y no tenemos los medios para hacerlo. Como no tenemos micros, los llevamos como podemos. Es un problema”, agregó.
A eso se suma que “en la zona donde nosotros vivimos, que es Villa Aguirre, espacios verdes ya no quedan, el Hípico tiene su actividad, la quinta La Florida pertenece a Unión y Progreso, el único espacio que queda es el ISER, por eso es que tuvimos ese acercamiento con la gente del Instituto”.
 

Desmoralizados
 

En ese sentido, Morteo admitió que “nos sentimos desmoralizados, por una cuestión de que el club Villa Aguirre necesita un espacio y estuvo trabajando por él”.
“La realidad es que nosotros necesitamos un espacio propio, cada vez esto va creciendo más, cada vez hay más chicos. Estamos buscando un lugar para poder realizar las actividades e incorporar algunas más, hay mucha ilusión en los chicos. Sin tener las comodidades necesarias anexamos hockey, eso surge de la inquietud de las mamás, de los mismos hermanos de los chicos, y sin tener un espacio físico adecuado”, resaltó.
Y añadió que “para nosotros era una alternativa de tener un lugar físico. Nosotros no tenemos otro horizonte de espacio en Villa Aguirre”.


“Necesitamos que nos den una
mano para seguir adelante”
Morteo recalcó que “el club tiene un alto porcentaje de no cobrabilidad de cuotas, no existe un ingreso fijo, es todo a fuerza de pulmón. Nosotros nos quedamos sin un lugar, que es lo más cercano que tenemos al barrio”.
Y agregó que “esto limita mucho el futuro del club y su continuidad. Es una preocupación, considerábamos que era el lugar ideal, escuchamos la propuesta del Instituto y era interesante para nosotros”.
“Si éste es el final de la película, confiamos que Santamarina si tiene esa oportunidad pueda compartir con nosotros, como hemos compartido muchas cosas con los clubes. Pero nosotros más allá de eso estamos en busca de lo nuestro”, remarcó.
A su vez, subrayó que “no recibimos ayuda del Estado como para enfrentar ni el costo de que los chicos estén en actividad, contenidos dentro del club, ni la posibilidad de encontrar un predio fiscal donde se pueda desarrollar un campo de deportes. Nunca hemos recibido nada ni de Municipio, ni de Provincia”.
“El 80 por ciento de los chicos que va al club es del barrio y de alguna manera cumplimos una función social, que a veces no la difundimos mucho por una cuestión de perfil bajo. Los chicos están en iguales condiciones de competir que cualquier otra institución, y eso no se ve”, resaltó.
Y concluyó: “Necesitamos que nos den una mano para poder seguir adelante y conseguir un lugar propio”. u
 

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