Afirman que había cochecitos de bebés en la cercanías de los baños de República Cromañón

Fabiana, de 44 años, hizo hoy un pormenorizado y dramático relato de aquella noche cuando llevó a su hija de 14 a ver el recital de Callejeros. Fabiana y otro sobreviviente, Gastón, aseguraron que antes de inciarse el recital del grupo Callejeros ya se habían encendido entre ocho y quince bengalas y que al comenzar el incendio se abrió en el techo una “bola de fuego” del tamaño de “una pelota de futbol”.
Fabiana y Gastón, quienes la noche del 30 de diciembre de 2004 sobrevivieron a la tragedia en la que murieron 194 personas, coincidieron en sostener que a poco de iniciarse el recital el boliche estaba lleno de gente y que el humo tornaba casi irrespirable el ambiente.
Ambos recordaron que cuando el gerenciador del boliche, Omar Chaban, pidió que no siguieran encendiendo bengalas fue abucheado por el público. Fabiana acaparó con su testimonio buena parte de la mañana y al declarar en el juicio como testigo rememoró haber visto aquella noche “dos o tres cochecitos” de bebés y mujeres embarazadas en cercanías de los baños del boliche.
Gastón, a su vez, contó que llegó al boliche acompañado de dos amigos, uno de ellos, Aldo, padre de Elio Delgado, uno de los músicos de Callejeros, quien había gestionado las entradas. Ambos testigos coincidieron en sostener que ni la exhortación de Chabán ni una posterior del lider del grupo, Patricio “Pato” Fontanet fueron acatadas y las bengalas siguieron ardiendo, porque “la gente cantaba y quería que salga la banda, nada más”, según dijo Gastón.
“Las chicas se subían a los hombros de los chicos con las bengalas. Había muchos trapos colgando, todas las barandas eran trapos”, relató a su turno la mujer, la primera de las testigos que estuvo en el lugar en su condición de madre y no como seguidora del grupo de rock. Fabiana, de 44 años, y con indumentaria y modos propios de su generación (una campera de gabardina verde caqui), hizo hoy un pormenorizado y dramático relato de aquella noche cuando llevó a su hija Micaela a ver el recital de Callejeros y contó que estuvo a punto de llevar a otra de 9 años, aunque se arrepintió a último momento.
Según la testigo, las personas que realizaban el cacheo a la entrada del local vestían remeras negras aunque dijo no recordar si tenían alguna inscripción que los identificara. En ese sentido, señaló que a las mujeres las revisaban mujeres y que a su hija le hicieron sacar las zapatillas y a ella le revisaron la cartera.
Gastón, en tanto, dijo que el control era “muy por encima” y que él pudo entrar con su mochila, en la que había llevado ropa para cambiarse. Fabiana recordó que ya en el interior del local, ella y su hija se dirigieron a la planta alta y se instalaron en inmediaciones de los baños, donde “un policía vestido de policía” les advirtió que allí no podían estar porque obstaculizaban el ingreso a los servicios. Fue allí donde pudo observar la presencia de los cochecitos de bebés, como abandonados, lo que confirmaría que en el baño de mujeres funcionaba una suerte de guardería para los hijo pequeños de los asistentes al recital.
A esa hora, y cuando todavía no habían comenzado a tocar los integrantes del grupo Ojos Locos, “había mucho humo” y “estaba lleno de gente”. También aseguró haber visto cómo una bengala se prendía en el techo y abría un foco de incendio “del tamaño de una pelota de fútbol”, y dijo que cuando estaban huyendo su hija le pidió “perdón por haberme traído a ver el recital de Callejeros”.
“Vamos porque esto va a ser un incendio”, atinó a decirle a su hija cuando a poco de comenzar el recital de la banda de rock “veo algo en el techo, que se prendía fuego como una pelota de fútbol”. Al rememorar aquella noche dijo que Chabán exhortó en dos ocasiones a los jóvenes que prendían bengalas a que dejaran de hacerlo: una desde la consola “donde se escuchaba la voz” del gerenciador y la segunda desde el escenario antes de iniciarse el recital de Callejeros, en la que les dijo que podía “terminar como en Paraguay”, en alusión al incendio en el shopping de Asunción.
En ese sentido, recordó que en las dos oportunidades “lo abuchearon” y que cuando salió el cantante de Callejeros preguntándole al público si se iban “a portar bien”, también la respuesta fue irónica . Patricio Fontanet, uno de los miembros de Callejeros sentado en el banquillo de los acusados, les había reclamado que dejaran de tirar bengalas.

 

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