Afirman que “no hay conciencia vial” en la ciudad y llaman a la “reflexión”

Esteban Risso, coordinador de Transporte y Planificación de Tránsito, se refirió a la problemática de la inseguridad vial en Tandil y advirtió que actualmente, si bien el Municipio lleva adelante acciones para prevenir y controlar el tránsito, la situación persiste y siguen registrándose accidentes que, muchas veces, se cobran vidas. Por ello, llamó a la población a tomar conciencia y respetar la normativa vigente.

En diálogo con El Eco de Tandil, el funcionario afirmó que mayormente no se toma dimensión sobre las consecuencias que pueden tener los incidentes viales. Entre las infracciones más comunes en Tandil, recalcó la falta de cumplimiento de los límites de velocidad establecidos. Advirtió, además, que si bien el usuario ya conoce todas las medidas de prevención y la normativa vigente, sigue infringiéndola porque “no hay conciencia”.

Informó entonces que “la seguridad vial se basa en tres cuestiones fundamentales: las condiciones de infraestructura y su adaptación al tránsito que tiene que resistir; la conciencia; y el control. Y son necesarios esos tres ejes porque sólo con el control no existe la posibilidad de tener tanta cantidad de inspectores como automovilistas existen para tener todo controlado. Sin embargo, el control es necesario y de hecho se hace, aunque no sería necesario mientras haya conciencia, pero la pata que más flaquea, que no tenemos dimensión de lo importante que es, es la concientización”.

Aseguró que desde el Municipio se trabaja en ese sentido y resaltó que en el marco de las segundas jornadas de Seguridad Vial, se trató ese tema, como así también la importancia de clarificar “a dónde queremos llegar y tener conciencia de cuánto en tiempo estamos ahorrando por la velocidad que desarrollamos”.

En este sentido, advirtió que el capacitador que participó de la iniciativa comunal, Juan José Nielsen, planteó que “en un recorrido de 10 kilómetros, ir a 80 o ir a 60, significa tres minutos y esos tres minutos no son significativos cuando uno tiene de por medio salvarse la vida”.

Aclaró que las distintas disertaciones que se realizaron este año fueron enfocadas “no tanto a las medidas de seguridad sino a las consecuencias de los accidentes, ya que hemos llegado a la conclusión de que las medidas de seguridad y la normativa se conocen, que la gente sabe que el semáforo se pasa en verde, que la máxima en la calle es de 40 kilómetros por hora; en la avenida de 60, y en la ruta de 110, que no se puede girar a la izquierda en los semáforos que no lo habilitan. Es decir, la legislación se sabe, el tema es que lo hacemos”, y planteó que “lo hacemos porque no tomamos conciencia de cuáles son las consecuencias”.

 

Distintas acciones

 

Consultado entonces sobre cómo se trabaja desde el Municipio para generar mayor conciencia en los usuarios que intervienen en el flujo vehicular, Risso aclaró que en realidad no hay ejes específicos, sí se está trabajando sobre el tema vial porque esas jornadas fueron planteadas como “una semana que concentra muchas actividades, pero después se replican a lo largo del año en distintos espacios”.

En ese sentido, afirmó que “la pista que generó la Escuela 56 va a seguir circulando por las escuelas primarias y ahora tenemos un compromiso del Hospital Municipal `Ramón Santamarina´ de generar un documental sobre la problemática que sufren las víctimas de los siniestros viales. Sus consecuencias con testimonios de los que la han podido contar y de familiares de quienes no lo han podido hacer, y también de quienes los asisten porque es muy crítica la situación de la llegada de un lesionado a la guardia, y es muy importante la resignación de otras prioridades que se hace para atender esa urgencia”.

Por ello, remarcó que la idea es comunicar esto “de la mejor manera” y resaltó que el Concejo Deliberante “nos dio su apoyo con los spots, el año pasado las jornadas incluían la difusión de spots radiales, y la pauta de este año la tomó el Concejo y se están difundiendo”.

 

“Llamar a la reflexión”

 

Risso destacó entonces que “la idea es llamar a la reflexión, no hay conciencia si no hay reflexión”. Advirtió que en el primer semestre del año “ingresaron a la guardia del Hospital alrededor de 230 lesionados por accidentes de vehículos motorizados, no tenemos discriminados cuáles son por conducción de motos o autos, aunque la mayor cantidad de lesionados son conductores o acompañante de motovehículos”.

Por ello, recalcó la importancia de utilizar los elementos de seguridad, tanto en los autos como en las motos, y de respetar las normas de tránsito, tomando conciencia de las consecuencias lamentables que puede ocasionar un siniestro vial

La incorporación

de cinemómetros

 

Sobre las acciones del Municipio, Risso informó que para lograr que todos los usuarios reduzcan la velocidad están apuntando con la Secretaría de Gobierno a la incorporación de cinemómetros, es decir, radares de velocidad móviles. “Es el típico radar que capta la velocidad de los automóviles en ruta y la idea es que sean móviles, ya que si están en un lugar, reducen la velocidad allí y lo que queremos es que se reduzca en toda la ciudad”, aclaró.

Explicó que esa acción está prevista en el marco de la incorporación de las cámaras de fotomulta. Sin embargo, Risso señaló que para que la instalación sea móvil “hay que tener un vehículo, y la cámara tiene que estar homologada y además ajustada al vehículo para que las mediciones que se hagan sean ciertas”.

Y aclaró que “obviamente no tiene un fin recaudatorio, lo que nosotros queremos es que la gente tome conciencia de que hay que circular a la velocidad máxima que se permite o menos, por eso la onda verde de la avenida España y Marconi es de 45 kilómetros, porque le da agilidad al tránsito, lo hace continuado, pero no levantan una velocidad que pueda ser peligrosa para el resto de los usuarios”.

El coordinador de Transporte y Planificación de Tránsito detalló que “actualmente hay una sola cámara de fotomulta funcionando, pero tienen que estar instalándose otras. Lo que sucede es que estábamos tratando de equilibrar entre la cantidad de fotomultas que se instalan estáticas y las dinámicas, éstas que sean móviles o semimóviles, para tener los cinemómetros y combatir el tema de la velocidad”.

Por otro lado, informó que desde el Municipio se está avanzando en la señalización de la senda peatonal en distintos puntos, entonces la detención en los semáforos se está respetando mucho más ahora con las nuevas demarcaciones, entre varias otras acciones que mencionó que se llevan adelante para ordenar el tránsito

Las consecuencias de las picadas

 

Entre las problemáticas viales detectadas en la ciudad, el funcionario también se refirió a las picadas, tanto de motos como de automóviles, práctica que ha ocasionado distintos trastornos, no sólo para los vecinos de las zonas donde se realiza sino también para las personas que la llevan adelante.

Admitió que desde Transporte y Planificación están bastante “acotados” respecto a lo que pueden hacer porque explicó que más allá de la concientización y de que se intenta llevar el mensaje de la seguridad vial, la inseguridad vial, y siniestros viales a todos lados, planteó que hay una falta de conciencia bastante importante respecto de cuáles son las consecuencias, es decir, no es la diversión en sí misma la que nos molesta, nos molestan las consecuencias que pueden llegar a tener”.

Remarcó que las picadas se hacen en zonas urbanas, en zonas de rutas, por lo tanto de la parte de infraestructura, más allá de lo que se pueda hacer con videocámaras para los vehículos que cuentan con dominio, porque si no cuentan con dominio no pueden identificarlo, luego la radicación de reductores de velocidad lo que hace es focalizar la solución a un lugar determinado, pero los que practican las picadas se van a otro.

Esto ocurrió, por ejemplo, en avenida Lunghi, donde se instalaron tres reductores de velocidad por cada uno de los sentidos de la circulación y las picadas se siguen haciendo; no ahí, planteó. “Incluso un sector de la Ruta 226, el puente de la Vía que es mucho más peligroso, más allá de que no hay vecinos la ruta en sí es muchísimo más peligrosa por el tránsito que tiene, que avenida Lunghi o en la zona del Lago”.

Por ello, resaltó que “es una problemática que desde la planificación sólo podemos contrarrestar con conciencia”

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