Agradecimiento y felicitaciones

Señor Director:

El 10 de agosto fue mi cumpleaños, no fue un cumpleaños cualquiera sino uno muy especial.
Les cuento: el 1 de julio me desperté a la madrugada sintiéndome muy descompuesta, llamé a mi hermana que vive al lado, que avisó al Hospital Ramón Santamarina. En diez minutos estuvo la ambulancia en mi casa.
Me llevaron a la guardia, enseguida me colocaron oxígeno y me hicieron un montón de estudios y dio que tenía neumonía.
Me internaron y ahí empecé a conocer lo que es el Hospital por dentro. Los médicos pasan todos los días con sus caras de buenos como diciéndonos que todo está bien, nos auscultan y dejan instrucciones de lo que deben hacernos, siempre tratándonos con gran ternura; las enfermeras que siempre están a nuestro lado cuando las necesitamos, con su eterna dulzura; las mucamas de todos los días limpian con alcohol las puertas, camas, sillas, mesitas, picaportes, etcétera.
Y siempre con una sonrisa ayudándonos a levantar la cama, o lo que necesitemos.
Pero realmente conocí lo que es nuestro querido Hospital el día que tuve un infarto, en segundos había un montón de gente alrededor de mi cama, médicos, cardiólogo, enfermeras, y hasta dos personas que entraron con una enorme máquina para tomarme unas placas, mientras alguien me daba a tomar una pastilla, otro me hacía un electro y cada uno tenía su trabajo específico, tanto hicieron que con la ayuda de Dios, me sacaron del mal trance que estaba pasando, que si ellos no hubieran hecho todo lo que hicieron por mí, no hubiera cumplido un nuevo año, por eso dije que fue un cumpleaños especial.
Doctor Lunghi: lo felicito por el maravilloso personal que tiene en el Hospital, desde los médicos, cardiólogo, enfermeros, camilleros, mucamas, cocineros, etcétera, todos son gente extraordinaria y muy valiosa, lamentablemente no puedo decir los nombres porque muchos de ellos no supe cómo se llaman.
También quiero agradecer a mi querida hermana que tanto hizo y hace por mí, a mi cuñado, a mis sobrinos, sobrinos nietos, a mis compañeros de Coro, a mis amigos de las cenas, a mis compañeras de Cáritas, a mis compañeras de Entel, a todas mis amistades, a todos mis vecinos, a los muchachos del Remís Ya y a todos los que de una u otra forma se acercaron para preguntar por mi salud.
Me parece muy poco decir solamente ¡gracias!,  por eso les digo de todo corazón ?mil gracias? y que  Dios los bendiga a todos.
                                                        Estela Angélica Mollura
          

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