“Al fútbol jugamos hasta donde pudimos, pero en la amistad no tuvimos límites”

Pasan por el diván Luis y Juan Petrucci. Entre fútbol, Nieztche y cursos de cocina, los mellizos más famosos de la ciudad repasan semejanzas y diferencias entre sí, no se achican ante nada y, como Pernía, también sostienen que “once Petrucci le ganan a once Messi”.

-Vamos a empezar. ¿Diferenciamos con el nombre cada respuesta o les resulta indistinto?

Luis: Nooo, lo mismo no. Tenemos pensamientos diferentes. Somos diferentes.

Juan: ¡Somos personas distintas!

-Seguramente les pesó la historia de ser mellizos cuando de chicos hasta se los vestía igual, ¿no?

Juan: Dicen que a nosotros también nos vestían iguales. Yo no me acuerdo.

-Vayamos al presente: ¿esa vida social tan intensa que llevan indica que el fútbol ya no es una obsesión?

Luis: Jamás, nunca pensé en el fútbol. Es lo mejor que hay, pero lo que no hemos hecho -en toda la vida- es postergar cosas por el fútbol.

-Ese afán por las salidas nocturnas, ¿será como la adolescencia tardía de los tenistas famosos?

Juan:  No, para nada, en absoluto. Lo que voy a decir va en contra de nosotros, pero fue así: jugábamos los domingos y el viernes salíamos y también el domingo después del partido. Habremos perdido algún sábado… pero en la carrera les ganamos a todos. Hoy tenemos un asado en lo del Negro Patti. Ponelo, ponelo: esta noche cenamos en lo de Patti

-A medida que el fútbol quedaba atrás empezaron a juntarse con gente del palo intelectual, como Julio Varela o Juan Carlos y Freddy Delatorre. ¿Tenían algún complejo con la imagen de futbolistas?

Luis: Nooo, se dio. ¿Alguien podría creer que Julio, un intelectual, es fanático del fútbol?, ¡Julio mira hasta la primera C! Y nosotros no.

Juan: Ayer un amigo quería ver Argentina-Honduras y a mí no se me movió un pelo. A mí me encanta el cine y si te cuento lo que lee éste no me vas a creer. (Mirando a Luis) Decile.

Luis: Leo 30 libros por año. Nieztche, Dostoievsky; ah, y Borges, es mi preferido. Soy fanático de Borges.

-Epa, quién diría.  ¿Nos creerán los lectores?

Luis: No me importa lo que piensen, la gente piensa así de cualquier deportista, que crean lo que quieran. También me encanta el cine. Por qué uno no puede ser una… ¿conjunción?

Juan: Yo leo también pero…menos.  Yo hice un curso de cocina con Daniel Eleno. Lo recomiendo, excelente. Seis meses. Me interesaba saber algo más. Gran cocinero, de lo mejor. Ponelo.

-Lo pongo. Pero no queda claro si querían exorcizar o no el jugador de fútbol que llevan dentro.

-(A los gritos, los dos): Nooooooo.

-Luis: ¡Si yo hice teatro!, con Julio Varela, dirigía Gustavo Iturrioz, en la Universidad. Y actuamos en el Payró. ¡Actuamos en el Payró!

-Dos mellizos juegan al fútbol; uno se queda jugando en su pueblo y el otro –Luis- triunfa en el fútbol grande, el Independiente de Bochini. ¿Cómo elaboraron esa diferencia en el  destino de cada uno?

Juan: Estamos acostumbrados a esto de “uno es bueno, el otro es malo

-¿No les dolía un poquito no estar a la par en esta instancia?

Juan: Nooo, para nada. Esas cosas no me me importaron nunca, y tenemos personalidad, a mí por más que me dijeran “jugaste mal” yo sabía cómo había jugado. Aparte lo acompañé mucho en esa época, ¡¿qué adolescencia tardía?!,  ¿sabés las caravanas que tuvimos juntos en Buenos Aires con 18 años?  Esas noches: ¿quién me las saca de encima? Íbamos gratis a todos los boliches. Pero es lógico, sí, que alguien diga “este jugó hasta acá y el otro hasta allá”, hay diferencia. Pero también los dos ascendimos a la A con Santamarina.

-El Tano Pernía hizo famosa su frase respecto a que once Pernía le ganan a once Maradona y ahora dice que también le ganan a once Messi. ¿Once Luis Petrucci le ganan a once Juan Petrucci?

-(Al unísono) ¡No!

Luis: No. Parejo, aparte yo nunca me la creí. Cuando tenés amigos que te dicen la verdad no te la creés. Si yo fuera Messi es posible que Juan me gane, pero no.

-¿Cómo es eso?

Juan: como jugaba yo, los once Messi no me ganan. Once Juan le podemos ganar a once Messi . A once como Luis no, porque él es como yo.

-¿No ves? Porque la amistad fue el punto clave de nuestra vida, tenemos familia, por supuesto y es muy importante –él tiene tres hijos y un nieto y yo tengo dos hijos- pero somos el nexo con los amigos, somos el eje de la amistad. En la amistad funcionamos como uno solo.

Luis: Y eso no va a cambiar, porque hacemos un culto. Nos entrevistás dentro de 30 años y ¿de qué vamos a hablar?, del flaco D Elío, de Varela, Larrosa, Cachi Ferrari…

Juan: (saca un papel) Mirá: los nombres de los que tengo que poner en el equipo esta noche. Anoté a Tito Mastronardi, y… me cuesta ponerlo… pero lo pongo, porque yo pongo los amigos. Lo que no tiene límite para mí es la amistad. Al fútbol jugamos hasta donde pudimos, pero en la amistad no tuvimos límites.

-Como Dolina: “más vale compartir la derrota con amigos que la victoria con los extraños o indeseables”.

-Sí. Totalmente.

Luis: Dolina se equivoca, Juan, porque en algún momento buscás ganar, tenés que elegir el bueno. Nadie desecha al mejor. ¿O Dolina en el fondo no busca ganar también?

-Convengamos que su hermano es consecuente: se la pasó pidiendo que ponga nombres de amigos.

Juan: Claro, porque es una forma de agradecerles. Yo sé que ellos pidieron que nos entrevisten. Y a ustedes no les quedó otra. No pudieron evitar el “clamor amistoso por los Petrucci” (risas.)

 

Santamarina: entre la Primera, la política y “los amigos que quedaron en el camino”

Aurinegros “del primero hasta el último día de la vida”, el fanatismo de los Petrucci por Ramón Santamarina se resume en la declaración de amor de Juan: “si juega Santamarina contra mi equipo, River, yo hincho por Santamarina, sin dudarlo un minuto”.

La historia de los hermanos con esta institución está ligada antes de  su nacimiento, a través de su padre, y en lo que a ellos concierne hay que recordar que no sólo están inscriptos en gran parte de la historia del club en los últimos 40 años: Luis y Juan Petrucci tienen el privilegio de ser los únicos que como hermanos formaron parte del plantel que llegó a participar de la división mayor del fútbol argentino, allá por 1985.

-¿Por qué Santamarina no pudo volver otra vez a primera?

Luis: Y, porque perdió por un penal.

-La pregunta no apuntaba a una cuestión estadística…

-Es que es por un penal. ¿Y si el penal hubiera entrado? Ese equipo de Coleoni en el tiempo es un equipazo.

-¿No será que al Santamarina de aquel entonces lo quería toda la ciudad y alrededor de este último rondó el prejuicio de que la política estaba detrás?

-Para nada. ¿Cuánto hace que está Bossio?

Juan: Tres años.

Luis: Y llevamos 15. El grupo nuestro, nuestro grupo de amigos, revivió a Santamarina de la quiebra, desde la nada, absolutamente nada. Uno de los objetivos que nos planteamos era revivirlo. Y lo revivimos. Y mucha de esa gente quedó en el camino, montón de amigos que colaboraron: Tito Mastronardi, Tati Silva, el Pollo Pérez, Emiliano Mouilleron, Fernando Vergel. Ellos eran dirigentes y yo técnico y tuvimos que empezar a vencer el prejuicio de si era o no era Santamarina de nuevo. Bueno, ahora está Bossio.

-¿Y entonces?

-Entonces puede ser que él tenga alguna contra en la ciudadanía, más la propia contra que tiene Santamarina,  y confluyen, porque no hay que olvidar que Santamarina sigue despertando amores y odios. Y Tandil está muy dividido en eso, conozco gente de Ferro que nunca fue a la cancha a ver a Santamarina.

-Con esa visión suya la política no es la clave para explicar por qué no se llegó a primera el año pasado.

-No, es sencillo: si yo pregunto a los hinchas de Boca, ¿quién maneja a Boca?, ¿acaso no es el operador político de Macri?; o a los de Independiente,  ¿quién maneja a Independiente?, y sí, Moyano;  ¿y en la AFA qué está pasando?, ¿acaso hoy no es todo política en la AFA y está el Presidente detrás?, todo confluye en la política y sin embargo en ninguno de esos tres casos ningún hincha dice “de Boca, de Independiente o del fútbol argentino me corro porque está la política”.

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