Amadeo Carrizo: ?Pastor era un arquerazo?

Ni bien se le menciona El Eco de Tandil, don Amadeo espeta: ?¿No me diga? Yo tengo un amigo allí: Pasty?.
?Sí, nos conocemos de hace mucho tiempo, pero no recuerdo tantas anécdotas. Es un gran señor, un caballero?, agrega.
-Una vez que acordamos la entrevista, lo llamé a él para que me cuente cosas de vuestra amistad y asegura tener todas las tapas suyas en El Gráfico.
-Sí, es un súper caballero, me llama para todos los cumpleaños, es un fenómeno. Allí también tuve un conocido con el que nos peleamos un poquito el puesto, Pastor. Lo recuerdo siempre al Negro, era un muchacho macanudo.
-¿Era bueno técnicamente?
-Noo, un ar-que-ra-zo. Yo tuve que poner todo para poder ganarle el puesto y se lo gané por muy poquito, ¿eh? Ahí nomás, pudo haber triunfado tranquilamente en el fútbol de Buenos Aires, en algún club de primera tranquilamente iba a atajar si se quedaba con las condiciones que tenía. Nosotros estuvimos juntos en tercera y él siempre fue un gran arquero, podía haber sido un gran triunfador acá.
-¿Usted donde vio que él no tenía cabida no le recomendó, como colega, buscarse otro club?
-No, ¿qué me voy a poner?? Yo no era representante de jugadores (sonríe). Yo me estaba mirando y preocupando por mí para ver si tenía la suerte de llegar a primera.
-¿Al final tuvo un poco de suerte, no?
-(sonríe). Sí, después jugué muchos años.
-¿Se lo volvió a cruzar a ?Mingo? con los años?
-Sí, muy poquito cuando he ido una vez, no hace muchos años, hará 12 años cuando se inauguró un negocio grande de Adidas, en una de las calles principales y estuve en un hotel enfrente de una plaza y me encontré con él. Y me invitó a su casa y estuve un rato allí. Luego sufrió ese accidente, esa desgracia, ¿no?
-¿Y en aquella ocasión él no lo bromeó con que si no hubiera estado usted habría corrido otra suerte en la primera de River?
-No, no, no, no llegamos a profundizar muchas veces en conversaciones deportivas. Siempre respeté su forma de ser y lo que hacía para llegar a ser un gran arquero. No estuvimos mucho tiempo, habremos estado, no sé? un año. El técnico fue Carlos Peucelle que, más o menos, decidía. No sé bien cómo fue el asunto de él, si podía haber seguido o no en el club, los dos juntos. Tenía condiciones para progresar en cualquier otro club de primera acá en Buenos Aires.
-Pasty asegura que va a plastificar todas las tapas de El Gráfico que tiene y va a hacer una linda presentación. ¿Está invitado a la misma?
-¿Es en Tandil? No me comentó nada de eso. Seguramente me lo dirá cuando esté más cerca del acontecimiento pero, desde ya, va a ser para mí muy grato, un honor poder compartir con ustedes tal momento en Tandil. Viajo muy poco yo pero recuerdo esa ciudad tan linda y me reconozco como un admirador de sus salamines. Acá tengo una despensa cerca de casa y les encargo siempre los salamines tandileros. ?¿Tenés Cagnoli? Bueno, dame dos?. Me los corto bien finitos y hago una picadita, pero no me quiero pasar mucho porque no me hacen bien a esta altura. Pero son exquisitos, con un poco de queso que sé que ustedes tienen y muy bueno también. Tandil para mí es: salamín, quesos y muy buena gente como Pasty. No me quiero pasar mucho pero el sabor de esos salames me encanta, espero que cuando lea esto la gente de Cagnoli me mande algunos porque les estoy haciendo mucha propaganda (risas).

 

El presente de River
-¿Está siempre cerca de River?
-Siempre, sufriendo todos los acontecimientos, todo lo que está sufriendo el club. Hoy en día no sabés a quién echarle la culpa. Pasó tanto tiempo que ya no se encuentran responsables. Los grandes torneos son los que hacen grande a un club y River no ha tenido esa suerte en el último tiempo. Se necesitan de grandes jugadores y ahora parece que comenzará el nuevo campeonato con un plantel casi igual, parecido. Aunque la vuelta de Ortega y la presencia de Gallardo puede contagiar. Lo que más rescato es a la gente, a la hinchada. Escuché por ahí la cantidad de entradas que se vendieron pese a la campaña. Y sí se hubieran dado grandes conquistas todo serían mejores jugadores y mejores directivos.
-¿Habla cada tanto con algún jugador actual?
-No, muy poquito, le tengo mucho cariño a Orteguita, cada vez que me ve, me viene abrazar y charlamos muy poco. Es un chico al que le tengo mucho aprecio, una muy buena persona. Ha sido un gran jugador, pero la carrera de los jugadores va finalizando. Creo que todavía le queda un resto y como en River lo quieren mucho, lo van a llevar a sentirse cómodo y a rendir todavía.
-¿Va a la cancha, al Monumental?
-Sí, a los partidos de local. Veo el partido, estoy con amigos y con algunos ex compañeros. Y lo que quiero ver es contento al hincha, cuando yo me voy y veo la cara de los hinchas que sufren, no quiero ver eso, me duele.
-¿Nadie lo llama como consejero?
-Para mí el director técnico es un consejero, un asesor. Para mí la palabra director técnico es eso. Tiene su importancia, claro, no lo voy a negar pero después llega el domingo y los que juegan son los jugadores.
-¿Apoya algún candidato en especial de cara a las elecciones en diciembre?
-No, apoyar, no. A mí me invitan fulano, sultano y yo voy. D?Onofrio le hizo poner mi nombre a la platea de River, con Caselli tuve conversaciones y con Daniel (Passarella) he hablado mucho también y le gustaría que yo comparta unos momentos con él. A mí me gusta escuchar y que gane quien gane pero que sea por el bien de River. Siempre recuerdo el cuento que Antonio (Vespucio) Liberti un día puso una seña para hacer el Monumental y cuando fue al otro día no lo querían dejarlo hacer allí. ?De acá no me muevo?, dijo y se quedó y exigió que se empiece a construir el estadio. Dirigentes así necesita River.
-¿Al ser tan grande y tener tantos recursos cómo se llegó a este presente?
-Me hace muy mal pensar mal de los directivos. Cuando viene la mala se va encima de los directivos. Este presente depende de los jugadores. Cuando hay un triunfo todo es fenomenal. En mi época le decía a Antonio Liberti que él dependía de nosotros, los jugadores, de lo que hacíamos dentro del campo de juego, ganar campeonatos, y así ellos, los directivos eran unos fenómenos. Nosotros perdíamos los partidos, ni el hincha ni el dirigente. Y Antonio me dio la razón. Ocurre, también, que el jugador hoy en día se va muy joven y el club, necesitado de dinero, lo vende. Nunca me pasó estar en un momento como éste, tan grave. River no se merece esto, siempre estuvo en lo más alto, pero veo que se está haciendo muy difícil.
-¿Cómo ve el arco de River?
-Y se hizo un vacío cuando se fue (Juan Pablo) Carrizo. Se sintió su ida más allá de que en Italia no esté pasando un buen momento. Ahora no sé si seguirá en Italia o lo mandaron prestado a algún otro lado.
-Lo mandaron a préstamo al Zaragoza de España.
-Ah, ¿está prestado? Bueno ojalá que recupere su nivel y no pierda la confianza ni su estilo. Que se anime a hacer su juego. En Italia lo criticaron mucho pero seguro que en Zaragoza volverá a su mejor nivel.
-¿Y para el arco de la selección lo ve mejor que a Mariano Andújar?
-Yo creo que no debió ser reemplazado Carrizo. Andújar es un gran arquero pero Carrizo no lo venía haciendo mal. ¿Con Bolivia fue que perdimos?
-Sí, la goleada fue con Bolivia.
-Bueno ese partido, por las condiciones, la altura, no debería tenerse en cuenta para el concepto. Si hubo una goleada es porque algo anormal hubo. A mí me tocó sufrir goleadas en Mundiales y me recompuse, yo creo que Carrizo volverá a su mejor nivel. Y en los otros partidos que recibió goles no tuvo la culpa en ninguno.
-¿A Maradona lo ve bien en el cargo de seleccionador?
-Preferiría no hablar de eso. Yo de los técnicos no hablo, para mí son consejeros. No me corresponde. Los técnicos me parece que valen cuando vienen los triunfos y los triunfos le corresponden a los jugadores. El técnico o el asesor tiene que estar trabajando en la semana, dar consejos y todo eso porque no vaya a ser cosa que el equipo juegue así nomás a la deriva pero el que hace ganar al equipo es el jugador en realidad.
-¿Estuvo viendo los partidos de los ex jugadores?
-Sí, los vi que perdieron el otro día con San Lorenzo por penales. Lindos partidos. Y ojo que todavía hay mucho que algún resto les queda para jugar. Me sorprendió lo bien que está Hernán Díaz. Eso sí, hubo un arquero que nunca lo sentí nombrar en River yo.
-¿Sodero?
-No, Sodero atajó en el primer partido pero después apareció otro contra San Lorenzo que yo, sinceramente, no lo conozco al muchacho ése. Un muchacho semijoven que no tuvo la técnica que tiene Sodero todavía.
-Me soplan que se llama Juan Carlos Raña.
-¡Raña, ése! No sé de dónde salió (refunfuña) y se hizo unos goles? se los liga el arquero.
-No llegó a atajar en primera.
-Nooo, me imagino. ¿Pero estuvo en River?
-Sí, entrenó arqueros durante algún tiempo.
-Ah, porque la verdad que yo nunca lo he oído y no lo vi como si fuera un jugador veterano.
-¿Son bien criticados los arqueros hoy en día?
-Cuando la jugada termina allá, en la red, y enseguida viene el qué hizo el arquero, por qué salió, tuvo que haber salido, por qué no fue a cortar. Todo tipo de análisis y explicaciones. ¿Y el defensor? Por ahí hizo la macana, se comió la gambeta, los amaguos del adversario y el delantero se enfrentó al arquero y, pobre arquero, tuve que atajarlas todos y eso es imposible. Invulnerables no hay en la vida del arquero.
-¿Hoy en día el periodismo está más crítico o en su época era igual?
-Uy, en mi época era bravo también. Había uno que no podía cometer un error un domingo porque me daba con todo: Dante Panzeri. Con ése no se salvaba nadie. Yo tenía que estar perfecto, si cometía un pequeño error en el partido ya me lo estaba criticando. No sé si me tenía bronca o qué, qué sé yo?
-Pero en general era muy crítico, por lo que se dice, él.
-En mi caso, pese a que fue muy crítico, nunca le tuve rencor ni nada y lo reconocí como uno de los grandes periodistas de la Argentina. Le daba a casi todos, eran pocos los que se salvaban con él.
-¿Usted solía ser entrevistado por él?
-Sí, si yo le decía: ?Tiene razón en esta critica que me publicó?. Al alabarlo lo tenía un poco más de mi lado (sonríe). Me lo he cruzado en la cancha antes de comenzar el partido o en alguna nota que me hizo. Pero nunca lo critiqué yo a él, al contrario.
-¿Y después de las veces que charló con él no cambió un poco sus críticas?
-No, no, no, siempre fue igual. El no perdonaba, tenía su forma de ser y yo he escuchado muchas veces críticas pero bastante fuertes a otros jugadores que no sé cómo lo tomarían. Yo lo tomaba bien, para qué me iba a enojar. A lo mejor tenía razón en criticarme.

 

Los valores actuales
-Con los valores que se manejan hoy en día. ¿Cuánto cree que valdría el pase de Amadeo Carrizo?
-Noooo, yo nunca fui de darme ningún valor. Sé que perduré muchos años, y al estar tantos años en la primera de River alguna capacidad como arquero habré tenido. Sino no hubiese durado ni dos años y jugué en total 23 en la primera. Hice mis méritos y perduré mucho tiempo. En un arco como el de River las tenés que atajar todas, a lo mejor te vienen dos o tres y estás obligado agarrarlas.
-¿Entonces es más grande, nomás, el arco de River?
-Y es más comprometido, genera mayor responsabilidad. No caben dudas de eso. No podés dejar pasar ninguna. Dicho y hecho el arco de River es más grande por todo eso.
-Escuchando las cifras que se manejan en el fútbol actual, ¿están muy elevados los pases de los jugadores?
-Yo no sé, cuánta plata, tanta plata. ¡Y en euros! Vale tres o cuatro veces más. Qué sé yo, el muchacho portugués de Real Madrid leía lo que costó (96 millones). ¿Cuánto valdría, entonces, Labruna, Loustau y Walter Gómez? ¡Moreno! O Di Stéfano mismo que jugó muchos años en Europa y sigue siendo el mejor jugador todavía.

 


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