Amor por las palabras

Desde hace un tiempo hay una publicidad sonando en las radios que hace que hasta el más despistado se quede escuchando, ya que la voz ?altamente conocida- por la modulación, por la forma de decir las palabras, por la intensidad y el justo énfasis para que el mensaje llegue clarito, no es otra que la de Cacho Fontana. Estuvo el miércoles en Tandil, visitando parientes, entre ellos a Norberto Cuchán, periodista de Radio Tandil y su primo.
Lo descubrimos en el piso de EcoTv, dialogando largamente con Claudio Andiarena y finalmente lo rescatamos nosotros, visita previa por el Multimedios hasta llegar a la redacción de El Eco de Tandil.
-¿Cuántos años de periodismo, de locución?
-Sesenta y todos éramos vocacionales. A mí me llamaba siempre la atención, mucho más que la orquesta o el artista, la voz que lo presentaba, porque en aquellos tiempos iniciales de emisoras, cada radio tenía una personalidad que se la daba la voz del locutor. En aquel tiempo, para entretenernos nuestros padres nos llevaban a ver los programas en vivo que se hacían en El Mundo,  Splendid y Belgrano, tenían sus auditorios donde transmitían programas nocturnos o al mediodía, horarios clave, con acceso libre. Mi padre me llevaba como un paseo a ver y conocer de dónde salían esas voces, y allí comenzó un poco la idea de imaginación de la radio con respecto a lo que después se fue dando en los medios que es hablar y mostrar la imagen.
-¿Cómo se dio la primera oportunidad de trabajo?
-Llegó cuando yo estaba trabajando en una empresa de transportes en la calle Venezuela y Chacabuco, y uno de mis compañeros presentaba los domingos los bailes del Salón Argentina, uno de los lugares centrales de la historia de la música de Buenos Aires, en Rodríguez Peña y Corrientes. Yo lo acompañaba porque era mi amigo  y hacía lo que me gustaba y un domingo me dice ?Cacho, me estoy yendo por quince días al interior, me mandan a Misiones y no sé a quién dejar?. Le contesto ?dejame a mí?. ?¿Y qué sabés?? y le devuelvo la pregunta ?¿Y vos que sabías? Dejame empezar como empezaste vos?. Y me hizo hacer una prueba en ese momento y presenté un tango
-¿Recuerda cuál era?
-¡Cómo no! Canaro en París? y allí comencé y después entré a convivir un poco con los personajes que presentaban diferentes orquestas convocadas en el mismo Salón Argentina, una muestra real de lo que los poetas describían como el misterio de una Buenos Aires, que no termina de sorprendernos.  Allí conocí a los presentadores de las otras orquestas y tuve la oportunidad, de presentar  a Domingo Federico, uno de los grandes creadores de la música de Buenos Aires con títulos como Percal, Yuyo verde. Fue así: que el presentador me preguntó si me animaba, me tomaron una prueba y el locutor que se iba me dice, ?mirá, yo largo porque voy a debutar de actor y era nada menos que Carlos Carella, en ese tiempo se llamaba Jorge Hidalgo. Y quedé en su lugar, me dio algunas herramientas valiosas y allí comencé con Domingo Federico en el Tango Bar.

Una voz que se
haría famosa

-¿Cómo llega a ser locutor de radio?
-Por otro colega, el famoso González Rivero ?Riverito?, él ya tenía un programa de tangos en Radio del Pueblo los sábados a la tarde y me preguntó si no me animaba a hacer los avisos. Dije sí y me tuve que inscribir en la radio y obtener el permiso de mi padre porque era menor y lo único que me pidieron en, esa oportunidad, era saber si era afiliado al partido peronista. Mi papá era muy peronista, de modo que tuvo la gran satisfacción de inscribirme a mí en el partido y gané el permiso para la radio.
Comencé con las publicidades de un programa de tango y de allí a otro del club Chacarita Juniors en radio Argentina. ¿Sabe que hacíamos con Riverito? Nos parábamos en la puerta de  la radio El Mundo para ver salir a los locutores que no conocíamos, eran nuestros ídolos y más tarde nuestros compañeros de trabajo.
-?Odol pregunta? fue el programa que lo marcó para siempre, allí registró su marca?
-Sí, porque por más que uno se pregunte cómo media hora por semana puede marcar una historia, lo hizo y fueron 25 años. Hoy hablar de un programa en el aire durante un cuarto de siglo es imposible, salvo para Mirtha Legrand que lleva 40 y es un ejemplo porque su trabajo es diario, un récord auténtico.
Después de hacer varias suplencias fui nombrado locutor estable de radio El Mundo que era todo lo que ambicionaba. Mis padres estaban de acuerdo, tenía un sueldo seguro y la vocación en marcha.
-En ese entonces El Mundo era la radio número uno?
-Sin duda, puede ser discutida por Splendid o Belgrano, pero en realidad El Mundo marcó la historia de la radiofonía.

?Me fui con elegancia de
 la casa de mis padres?
-Usted tiene una historia con un viso romántico para esa radio?
Yo debuté con la orquesta de Héctor Varela   El Chantecler, un cabaret, un lugar donde alternaban mujeres y conocí a una señora que era amiga de un personaje importantísimo de Radio El Mundo,  Julio César Barton, que fue mi padrino y el mejor relator que haya habido en la historia de la radio, hasta hoy. Ella me dijo ?¿querés que le hable a Barton para hacer una prueba en radio El Mundo?? Me citaron a las cinco de la tarde, fuimos con el jefe de locutores y una carpeta de comerciales y después de la prueba me dicen  que está bien, pero quedaría como quinto suplente, lo cual era como no llegar nunca. De todos modos me pidieron los datos, mi nombre y mi seudónimo, domicilio y cuando me pregunta el número de  teléfono, me quería morir porque yo vivía con mis padres y teléfono no tenía,  ¿qué hago? Y ahí nomás le dí el teléfono de la señora de El Chantecler y esa noche me quedé con ella  y tuve una elegante excusa para irme de la casa de mis padres.
-¿Se casó muchas veces?
-No, una sola, con Dora Palma que es la mamá de mi hija mayor, Stella, y después estuve con Beba (Bidart) y con Liliana (Caldini), son las tres aventuras de mi vida. ¿Le parecen muchas?
-?-

 

Pasión por el trabajo
-Cómo siguió su carrera?
-En 1973 tuve un problema en las cuerdas vocales, me operaron y quedé muy bien, pero pensé que ya estaba terminado el ciclo del Fontana show que estaba haciendo en Rivadavia y por otro lado también como que era demasiada responsabilidad de continuar con Odol y en ese momento recibo una oportunidad importantísima para trabajar en España y como ya había cumplido una parte muy importante de mi carrera en Argentina acepté.
-Usted hoy dijo que antes se conocía a la radio por la voz del locutor, esto ahora pareciera que no se da ¿perdieron protagonismo los locutores?
-Está dando en la tecla de la crisis más grande que puede haber sufrido la profesión: no existe el locutor. Hoy se siguen estudiando materias de locutor aunque éste fue quedando de lado casi sin darse cuenta, un poco por culpa de quienes están conduciendo la Sociedad Argentina de Locutores desde hace unos años.
-¿Tuvo algún cargo directivo allí?
-Me hubiera gustado pero nunca me animé? hasta tenía el slogan ?Solidaridad, Acción y Lucha?, como idea para presentarme, pero nunca lo hice.
Pero volviendo a la crisis de la que hablábamos  se ha ido agudizando cada vez más, marcando la caducidad del locutor, primero con el rating y luego con la locura del minuto a minuto.
Entonces los que marcan la historia de la radio y la televisión ahora son los mismos conductores  ya que para que no se distraiga la gente con los avisos, dejan al  periodista haciendo de locutor y el periodista se convirtió en figura central y total de un programa a costa de una profesión.
-Pero no son los periodistas los culpables
-Claro que no, son las circunstancias que han llevado al periodista a asumir la responsabilidad total. Y la gran sorpresa para mí es que debe andar muy bien porque siguen con esto. Pero el periodista no es locutor y además no le interesan los comerciales, los tienen como un recurso,  pero con una salvedad, viven de ese producto, porque la publicidad  es lo que le permite sostener el programa.
Obviamente los periodistas no saben presentar un producto. Cada profesión tiene un sistema, una modalidad, un porqué, nosotros sabemos vender, abrimos la boca cuando hablamos, tratamos de que lo que decimos se entienda, un aviso no es un relato, pero parece que va bien la cosa porque esto no se modifica.
-¿Existe una Ley de Radiodifusión que incorpore la figura del locutor?
-Lo nuestro no es una Ley, pero hubo un tiempo en que cada seis horas el locutor o la locutora cambiaban el turno, en todas las radios del país, después en todos los canales del país.
-¿Entonces para qué sigue estudiándose la carrera de locutor?
-No tengo la respuesta. Me lo preguntan en el interior y digo lo mismo, no tengo la respuesta.

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