Angel ?Bebe? Santos, pasión por el deporte

Hoy se encuentra jubilado y rememorando los recuerdos del ayer, con cientas de anécdotas  a través del deporte. Su familia, integrada por su señora Elba, y sus hijos Gustavo y Sergio, y su nieto Fermín. Sus comienzos fueron en el gimnasio del club Ramón Santamarina, todas las tardes después de dejar el laburo y sabiendo que Oscar Di Mateo, jugador aurinegro, iba a tirar al aro, aprovechaba la oportunidad.
Santos vivía en el club Jorge Newbery, muy cerca de su casa, pero sus comienzos fueron en Excursionistas, llevado por su tío Pedro Fuentes y ahí compartió de la mano de Alberto Taglioni los primeros entrenamientos. En ellos estaban “Lito” Polich, Omar Viana, Norberto Corral, Alberto Eresuma, Rubén Bagú, “Pochi” Rosetto, Martinelli, Juan González, Pablo Rossi, Mario y Aníbal Domínguez, Monteavaro, los hermanos Jurado, Montenegro, Borda, Echarri, Mangione, Villarreal, Acosta, Martínez, Millet, Etchegaray, Correa y Díaz, entre otros. Compartió con ellas distintas etapas del básquetbol albiverde y reconoce con orgullo que fueron animadores del deporte de los cestos en los ’50.
Cuando el club de la calle Las Heras dejó de hacer básquetbol, se incorporó a Boca Juniors y logró el que considera su mejor nivel. Compartió el plantel con jugadores como Nicola Lumovich, Jorge Polich, el “Loco” Solís, Mango, Richieri, Zapico, César González, Pacheco, Wimpi Riva, Pedro Lumovich, Sbarsky, Suárez y otros que no tiene en su memoria. El técnico era Víctor Cabrera. En 1959, Boca Juniors ganó el torneo oficial como invicto, con resultados que superaron el nivel de la época. Promedio: 70 puntos por partido. 
“Tano” Salerno, entrenador de Ferrocarril Sud, lo convenció para jugar en el tricolor. Su cancha abierta era la más larga de aquellos tiempos y había varios refuerzos de Tres Arroyos que vinieron para hacer la colimba (Locatelli, Oldano, Desperés y Duhalde). Para los visitantes era muy difícil ganar en esa cancha y en 1963 Ferro fue campeón acompañado por mucha gente y con el “trencito” que se hizo famoso llevando asociados. Una anécdota muy recordada por Santos es cuando tiró un pase gancho para el “Vasco” Iglesias y se transformó en un doble memorable, de aro a aro.
Santos jugó un breve tiempo en Independiente, al final de su carrera, con 36 años y obligaciones laborales se dio cuenta que se acercaba su final en el básquetbol. Le gustaron todos los deportes y hoy los disfruta por televisión. Fue árbitro de básquetbol y dirigente de fútbol en Santamarina cuando jugaban sus hijos. Recuerda con admiración a los dirigentes José Angellillo (Excursionistas) y Cervantes Salinas (Ferro).
Recuerda a “Cacho” Cúperman y Ricardo Millet, dos jugadores para “fotocopiarlos”, según él. El primero venía de jugar en Bahía Blanca y lo hizo en Tandil para Independiente, y de Millet recuerda que su pasión y garra le permitieron a Excursionistas ser protagonista en más de un evento.
Ramón Santamarina era especialmente el rival al que Santos quería vencer. Jugó en varias oportunidades en la selección de Tandil. Desea que todos los padres inciten a sus hijos a practicar algún deporte, más allá de que lleguen lejos o no. En el deporte podrán rescatar muchas cosas para la vida.
No le gustan las comparaciones: rescata que en aquella época los padres valoraban el hogar, la escuela y el club, no había otra cosa. Hoy, si bien hay muchas cosas más para aprender, también hay mayores dificultades. Ayer, Argentina campeona mundial en 1950, hoy: jugadores a nivel mundial, la generación dorada de la mano de Ginóbili nos hacer ver la NBA.  

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