Apoyados por la región, los expositores de la Economía Social volvieron a pedir por la ordenanza

Durante el fin de semana se llevó adelante nueva Feria de la Economía Social y Solidaria, pero esta vez con la particularidad de que estuvo dentro del Encuentro Regional y Foro de Ferias de la Economía Social. Más de doscientos emprendedores expusieron una amplia variedad de productos y la mitad de ellos vino desde localidades vecinas.

Las instalaciones del Centro Cultural Universitario, en Yrigoyen 662, fueron el escenario que dio vida a la primera feria regional de estas características en la ciudad. Cientos de personas que recorrieron el predio ferial pudieron ver y comprar productos textiles, tejidos, juguetes, artículos de marroquinería, piezas de cerámica y vitrofusión, productos de herrería y cuchillería, reciclados, piezas de arte y decoración, velas y jabones artesanales, alimentos agroecológicos, plantines de verduras y aromáticas.

Cada vez más
emprendedores

Soledad Lhomy, una de las emprendedoras, de aperitivos Anselmo, expresó que “estamos muy contentos de tener un espacio para poder vender nuestros productos, que no siempre tenemos la posibilidad de llegar directamente al consumidor, que conozca el producto, de buen precio, de buena calidad, que eso para nosotros es muy importante”.
“Hay gente que participa hace muchos años, la idea es que se incorporen más emprendedores, que se vayan sumando, que hay lugar para todos”, remarcó.

Por su lado, Araceli Vespa, de la cooperativa Savia Serrana, aseguró que “la crisis está llevando a que muchísima gente se acerque a las ferias, hay cada vez más emprendedores que quieren participar”.

Demandan
normativa

Por otra parte, Araceli Vespa subrayó la importancia de que se sanciona la ordenanza de la economía social y solidaria.

Al respecto, afirmó que “hay siete ciudades donde hay una ordenanza de economía social y solidaria, eso quiere decir que ayuda un poco, no resuelve todos los problemas pero da un marco regulatorio a los emprendedores, cooperativas, de los pequeños emprendimientos familiares o asociativos, a través de la ordenanza tienen un respaldo. En Tandil aún no está, estamos peleando para eso”.

En cuanto a las problemáticas que deben enfrentar en el sector, mencionó que “alimentos es el rubro que más habilitaciones y demás necesita, entonces las personas que quieren dedicarse a hacer un alimento tienen que tener un lugar habilitado. Eso implica tener un espacio que generalmente no se tiene cuando uno recién comienza”.

“En nuestro caso no tenemos ese problema porque salimos de un trabajo articulado entre INTA y el Municipio, y estamos en la sala del Mercado Municipal habilitado para emprendedores pero hay muchísima gente, creo que deben ser más de cien en Tandil, que necesitan un espacio para elaborar”, resaltó.

Si bien destacó el acompañamiento que han tenido de la universidad, consideró que “tendría que estar el INTA, INTI, Ministerio de Trabajo, de Desarrollo Social, no para estar subsidiando sino para acompañar con políticas desde Estado que lleguen a los emprendedores”.

Necesidad de
una política
planificada

Por su lado, Marcos Pearson, coordinador del Programa de la Economía Social y Solidaria de la Secretaría de Extensión de la Unicén, explicó que de más de 200 emprendedores, alrededor de cien son de siete localidades vecinas: Olavarría, Azul, Necochea, Quequén, Benito Juárez, Miramar, Lobería, Lamadrid y Balcarce.

Indicó que el encuentro se da en el marco de un proyecto de investigación aplicada que ya se viene haciendo desde la Universidad con la intención de articular esfuerzos entre todos los espacios de ferias, de comercialización que hay en la región.

En ese sentido, indicó que hubo espacios de capacitación, además de la feria en sí.

“Como encuentro con feria es el primero en Tandil, pero ya nos hemos venido encontrando en otras ciudades, hay como una tradición de las organizaciones de juntarnos e intercambiar”, señaló.

Y notó que “en los últimos meses el trabajo autogestionado, familiar, ha ido creciendo, por la situación de crisis que está viviendo nuestro país, porque el mercado de trabajo asalariado tradicional se va achicando”.

Eso hace que “las familias, para reproducir sus ingresos, se vuelquen con los saberes que tienen a elaborar sus propios emprendimientos. Nosotros siempre celebramos que crezca el trabajo autogestionado de la mano de una política que sea planificada y que lo ponga en valor, no como está sucediendo ahora, por la crisis y la urgencia de la familias”.

“Este último tiempo requiere mayor creatividad y un esfuerzo de articulación y de trabajo conjunto mucho más agudo para estar a la altura de las circunstancias”, resaltó.

Y aseguró que “está bueno este espacio para que la gente conozca los productos locales y de la región, pero también está bueno puertas para adentro discutir con los productores, formarnos, y pensar juntos cómo salir adelante”.
“En ese marco, el saldo de este encuentro es muy positivo porque hemos tenido muchas horas de trabajo y espero que todos los productores que nos visitaron se hayan sentido bien acogidos en Tandil”, sostuvo.

Y enfatizó que “lo positivo que tienen las ferias de la economía social es que permiten el contacto directo del productor y consumidor, y al no haber intermediario pueden saber cómo está compuesto el precio de ese producto, cómo se hizo y los precios claramente son los precios justos. No hay alguien que está especulando”.

“El producto artesanal está hecho con
el alma”, dijo una de las feriantes

Claudia Fernández, una de las productoras de Necochea, agradeció a la Unicén y a la economía solidaria, porque “nos recibieron muy bien y nos hicieron sentir como en casa”.

Contó que la idea del evento es “encontrarnos con gente que está en la misma situación que nosotros que queremos crecer y pensamos que juntos es la única forma”.

“Nos nutrimos de las experiencias de los demás. La idea es tratar de solucionar algunas carencias que tenemos.

Presupuestar nos cuesta, la etapa de comercialización, cuestiones que cuestan por la inexperiencia porque no somos un empresa, somos emprendedores que tenemos que hacer todo, desde la producción hasta la comercialización, la llegada al cliente, manejar las redes sociales”, sostuvo.

En ese contexto, enfatizó que “esto está muy bueno porque a través de las capacitaciones vamos aprendiendo de a poquito herramientas que nos sirven para fortalecernos, para ir perfeccionando nuestro emprendimiento y seguir creciendo”.

En cuanto a las ventas, indicó que “la gente pregunta mucho los precios, porque está todo difícil, pero igualmente compran. Les interesa porque está bueno el trato con el productor, con el artesano”.

“No es como comprar algo de una estantería en un comercio, es el trato con el artesano que lo produjo, que le puede explicar el proceso de fabricación, la gente se interesa”, afirmó.

Y expresó que “el producto artesanal está hecho con el alma porque cada artesano pone un poquito de su corazón en lo que está haciendo y eso se ve en el producto final”.

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