Arranca un importante encuentro sobre política y programas destinados a los adultos mayores

Sobre adultos mayores y su inclusión en la sociedad moderna, este Diario dialogó con Adolfo Loreal, director de la Universidad para Adultos Mayores, quien describió la realidad de una temática a la que cada vez es más necesario prestar atención.
Para el licenciado, ?a seis años de la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, realizada en Madrid en el año 2002, sus principios y recomendaciones continúan siendo fundamentales, más aún en una región marcada por abismos de desigualdad social. El documento de Madrid es, en toda su extensión, una convocatoria a la acción de movimientos sociales  a favor del emponderamiento de las personas mayores. Vuelta de un poder que nos permita pensar que es posible vivir y envejecer con dignidad?.
?Llegar a viejos, interactuando con generaciones más jóvenes, como personas plenas de derecho, de deseos y de una libertad responsable. Siendo parte, formando y tomando parte de una organización social en la que la posición y la decisión en los ámbitos públicos optimicen las vidas privadas. Es así como se van configurando nuevos modos y roles de la sociedad civil, del Estado y de la política?, manifestó Loreal.

Ejercicio de los derechos

Agregó que ?la exclusión social de los mayores y la ignorancia e indiferencia de sus necesidades degradan a un Estado que se pretenda democrático. Es por ello que nuestra sociedad requiere de personas mayores capaces de intervenir hasta en la toma de decisiones, particularmente, en aquellas que le conciernen o afecten. Adultos mayores responsables en ejercicio del derecho de garantizar sus derechos, habitantes de democracias en las que las políticas aplicadas han sido generadoras de profundas distorsiones y de inequidad; donde conviven fenómenos contradictorios como el crecimiento económico, por un lado, y el incremento de la pobreza y la exclusión, por otro. Sociedades donde ciudadanos, en nuestro caso, los mayores, los ancianos se ven afectados en su potencial de desarrollo, en la limitación de sus capacidades y en la falta de cobertura o desabastecimiento de sus necesidades?.
Para Loreal, ?los niveles de pobreza y de desigualdad en América Latina continúan siendo alarmantes, tan alarmantes como los prejuicios aún vigentes contra la vejez, prejuicios que no sólo incrementan la exclusión de los mayores sino que afectan la construcción imaginaria de los jóvenes y con ello promueven rupturas en los lazos sociales?.
Asimismo, el documento de la Asamblea Mundial hace mención a la ?necesidad de la participación en la vida económica, política, social y cultural de sus sociedades. Deben tener la oportunidad de trabajar hasta que quieran y sean capaces de hacerlo, en el desempeño de trabajos satisfactorios y productivos y de seguir teniendo acceso a la educación y a los programas de capacitación. La habilitación de las personas de edad y la promoción de su plena participación  son elementos imprescindibles para un envejecimiento activo y para una democracia íntegra?.

?Vivos hasta el momento
de la muerte?

Así, Loreal sostuvo que ?de tal suerte vemos cómo queda establecido un vínculo donde el ciudadano íntegro queda estrechamente ligado al concepto de democracia y a las nociones de Estado y gobierno. Los mayores serán centro, junto a otros ciudadanos, ejes de un pensamiento político para el desarrollo no sólo de las posibilidades de prolongación de vida, sino de su calidad, lo que equivale a decir salud, con creatividad y al contexto de una ética en que lo diverso convive con la justicia, dando acceso equitativo a los bienes y servicios. Tomar parte de una transformación social y política hace mención a un proceso en cuya base se ubican el poder y la participación?.
Además, destacó que ?el mayor venido en ciudadano despliega estrategias en un Estado democrático, ensaya y formula nuevas formas de relacionarse, de organizarse en solidaridad y en proceso de dar satisfacción a las necesidades. Participar será, entonces, un acto con otros, una acción colectiva en la búsqueda de un objetivo en común: el bien?.
Para finalizar, mencionó que ?adultos mayores y ancianos como protagonistas influyentes de las cuestiones públicas en diferentes sectores de la  sociedad, la política y la cultura toda. La inclusión activa, participativa, el emponderamiento de las personas mayores vendrá así a operar como proceso de incidencia colectiva y de control ciudadano en el que la intervención ordenada de las personas en organizaciones, optimiza el modelo democrático en pos de un modelo maduro también para la democracia. Llegar a mayor y vivir la vejez  con dignidad implica a toda una sociedad como garante de una ética que en búsqueda del bien nos permita llegar vivos hasta el momento de la muerte?.*

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