Asaltaron a una mujer de 76 años en su casa, pero pudo escapar para pedir ayuda

El hecho ocurrió el lunes cerca a las 10.30, en una quinta ubicada en Napaleofú 301 (intersección con Vistalli), cuando Rosa Presenza, que vive sola, esperaba la llegada de su nieto.
“La puerta siempre la tengo cerrada con llave. Tenía que venir mi nieto. Sentí el ruido del picaporte en la puerta y creí que era él. Abrí y entraron dos muchachos. Uno me empujó para adentro, me dijo que me siente, no lo miré y me quedé quieta”, contó Presenza sobre lo ocurrido.
La mujer continuó diciendo que “empezaron a revolver todo, pedirme plata y alhajas. Les dije que soy jubilada y que no tengo nada. Me revolvieron toda la casa y me tiraron todo”.
Describió que los delincuentes “tendrían entre 18 y 20 años” y “estaban a cara descubierta, pero me dijeron que no los mirara y en un momento me taparon la cabeza con una bolsa para que no los vea”.
A la hora de identificar si estaban armados, Presenza detalló que “andaban con una barreta de hierro que se la olvidaron arriba de mi cama” y agregó que “no sé si uno de ellos no quería hacer como que tenía un arma, porque se envolvía la mano con un pulóver; si él hubiera tenido un arma, la habría mostrado”.
La víctima del atraco explicó que “mi hija tiene su casa al lado de la mía. Uno me preguntó ‘¿qué hay en ese quincho?’ y le contesté que era la casa de mi hija. Me preguntó si había alguien, le dije que no, que estaban trabajando y yo justo tenía las llaves de su casa sobre la mesa, entonces uno de ellos las agarró y se fue para la casa. El otro se fue a mi dormitorio a revolver todo”.
Fue en ese momento cuando los asaltantes la dejaron sola y, como estaba la puerta abierta, la mujer aprovechó para escapar.
“Me fui a pedir ayuda a una obra en construcción, a unos cuarenta metros. El albañil me acompañó hasta una casa vecina, y de ahí llamamos a la policía y a mis hijas. El teléfono también me lo habían quitado”, explicó.
Cuando los delincuentes se percataron que la mujer se había escapado, se dieron a la fuga y sólo se alzaron con una suma aproximada de 700 pesos, 600 que Presenza tenía sobre la mesa y 100 que estaban en una billetera dentro de una mochila, que también fue parte del botín.
Sin embargo, la víctima aclaró que “tenían preparados algunos electrodomésticos en mi casa y en la casa de mi hija para poder llevarse en bolsas, aunque en lo de mi hija finalmente no se llevaron nada”.
“Ellos habían estado primero en la casa de mi hija, tratando de forzar la puerta y una ventana con una barreta. Como no pudieron abrir, se vinieron para mi casa. Nos dimos cuenta después”, narró Presenza.
Por último, dijo que “por suerte es la primera vez que sufro un hecho de inseguridad” e indicó que “no vio movimientos sospechosos en los días anteriores”. “Esta zona no es muy transitada”, manifestó.
La denuncia del hecho fue radicada en la Seccional Primera de policía.

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