Atención adultos

Señor Director:

 Con motivo de la realización de una nueva edición de la Farándula Estudiantil he tenido el grato placer de estar cerca de los chicos que participaron de la misma, por ser padre de uno de ellos y me motiva escribir la presente carta, con una serie de reflexiones que creo que nos merecemos los adultos.
Existe una falsa creencia de que a los chicos les molesta la presencia de los padres en la organización y creación de sus respectivas carrozas, es más, estoy seguro de que nos necesitan, no para controlar o dar órdenes, sino para guiar y acompañar en sus ideas, que por cierto son excelentes y a las pruebas me remito.
En mi caso me presenté voluntariamente en el galpón que ellos habían conseguido para realizar su proyecto, estaban como pollitos sin su gallina madre, sin saber por dónde empezar, sólo bastó bajar unas herramientas y guiarlos, el resto lo hicieron ellos, de tal forma que hasta consiguieron ganar el primer premio en la general (cosa anecdótica después de haber logrado cristalizar su sueño).
Asimismo, se dice fácilmente que ?la juventud está perdida?, ?que no quieren trabajar?, etcétera, y creo con todo respeto que los que estamos perdidos somos los adultos, que no tenemos tiempo, o no lo hacemos, para acompañar los proyectos de nuestros hijos, escuchar sus objetivos y aportar nuestra experiencia de vida, sin querer ser ejemplos que es lo que nos empecinamos en ser, creyendo que estamos frente a individuos que no piensan, no sienten, no escuchan y no pueden hacer nada solos.
Luego nos quejamos porque entran en adicciones a las que les va a costar mucho superar, cuando sabemos que eso pasa en su mayoría por no tener objetivos claros y precisos y motivación por parte de los padres. Todos queremos tener a un Del Potro, Camoranesi, Mónaco, etcétera (sólo por nombrar ídolos tandilenses) que nos salve a nosotros el futuro y no dejamos que sean sólo artífices y protagonistas de sus sueños y nosotros sólo actores secundarios en su rodaje camino a la felicidad.
También vi, en pequeños espacios de noticias, que en todo el transcurso de la Farándula y posterior baile, no hubo disturbios. Estoy seguro de los titulares que hubieran habido si la situación hubiera sido otra.
No vi alcohol en toda la tarde que estuve esperando que pasaran las carrozas, no hubo peleas, agresiones ni situaciones violentas, al contrario, vi cooperación, solidaridad entre los chicos y padres, en fin, una pequeña fiesta para la ciudad y una etapa fundamental para todos los chicos que saben que esto es irrepetible.
Sólo me resta decir que pienso que no hay que ser ?amigos? de los hijos, hay que ser padres y eso implica acompañar, estar, escuchar, apoyar, guiar, reír y si hace falta llorar junto a ellos, es decir, sentir y vivir los afectos en vida.
Un último párrafo para los ?chicos-grandes? del Instituto Martín Rodríguez y sus ?aliados? por el esfuerzo, sacrificio y madurez para sortear las dificultades que se les presentaron el sábado, y que estuvieron a punto de tirarles todo por la borda. ¡Felicitaciones!… Y recuerden: los trofeos se ganan, guardan y olvidan, los afectos nos acompañan a flor de piel toda la vida. Ese es el mejor triunfo que lograron. Gracias por haberse cruzado en mi vida.
         Esteban
         DNI 14.122.618

 

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