Barriadas firmó un convenio y renovó su compromiso con el centro Rucahue

Días atrás, en las instalaciones del Centro de Referencia Rucahue, ubicado en Pujol 547, se firmó un Convenio Marco de Cooperación entre la Universidad Nacional del Centro y la Fundación Pequeños Hogares a través del programa Barriadas coordinado por Néstor Auza.

La articulación entre Barriadas y Rucahue comenzó en 2014, cuando el centro de referencia solicitó un acompañamiento pedagógico que permitiera cubrir necesidades respecto a lo educativo con adolescentes.

De este modo, se planteó construir un espacio donde abordar las temáticas escolares, tanto con chicos que se encuentran insertos en la educación formal como con aquellos que por diferentes motivos han abandonado el sistema educativo.

En 2015 se amplió el grupo de chicos, contando con edades de entre los 7 y 16 años. Cada semana se trabaja con actividades seleccionadas para cada uno, según áreas de dificultad, las cuales se complementan con otras que se dirigen a trabajar sobre la convivencia y los valores. En este sentido, también se han realizado salidas orientadas a promover el vínculo con la lectura, como las visitas a la biblioteca del barrio y a la central de la Unicén, situada en el Campus.

 

El proyecto

 

Por su parte Noel Sipitria, presidente de la Fundación, expresó que “Rucahue como programa alternativo nació en el año 2006, sentado sobre las bases del acceso a las mismas oportunidades laborales y educativas para los jóvenes sin importar su condición social. Se conformó así un programa destinado a jóvenes de 16 a 21 años, con dos ejes de trabajo, el educativo y el laboral, en pos de lograr el autovalimiento de los jóvenes que participaran del programa”.

Agregó que “el impacto social del programa mostró la necesidad  de trabajar en la prevención y la promoción y no tanto sobre las causas del problema. En el año 2008 se evidenció la necesidad de abordar edades más tempranas desde nuestros dispositivos de trabajo, ya que la realidad nos fue mostrando que los chicos comienzan a vivir la ‘desescolarización’. Teniendo en cuenta esta realidad, se consideró necesario reconvertir el programa a los efectos de garantizar espacios que permitan resignificar la cuestión de la enseñanza–aprendizaje y apostar a prevenir la deserción escolar. Se eligió como población destinataria niños de 6 a 16 años y como enclave territorial el barrio Villa Italia Norte”.

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