Beatriz Resnik describe el modelo Fundación Garrahan

De apariencia es una mezcla de dos periodistas, Magdalena Ruiz Guiñazú (?me lo dicen desde que éramos jóvenes?) y nuestra Ana Pérez Porcio. Esta cálida contadora con sentido común y social, desde hace 20 años, forma parte de la Fundación Garrahan, bien denominada ?brazo solidario? del hospital para niños más importante del país, el gigantesco Juan Pedro Garrahan, ubicado en Parque Patricios.
?Tuvimos varias charlas con gente del Municipio de Tandil y gente que ahora está trabajando en el Hospital Debilio Blanco Villegas, conocieron la Casa Garrahan que es donde se hospedan los pacientes que vienen del interior del país y no necesitan estar internados pero sí requieren de una atención ambulatoria. Es un hogar lejos del hogar. La Fundación tiene 20 años y en su estatuto nació para apoyar el Hospital Garrahan en todo lo que necesite: recursos humanos, compra de equipamientos y ayuda social. Somos un medio entre la comunidad y el Hospital.
-¿Con qué recursos cuentan y cómo los generan?
-Tenemos distintas formas de recaudar para hacer frente a las necesidades del Hospital. Hemos hecho infinidad de eventos (deportivos, cenas, desfiles, shows) y otra forma (muy ingeniosa porque además contribuye a crear una cultura de protección ambiental) es mediante el programa de reciclado de papel, que es continuo. La gente no tiene que desembolsar dinero, sino simplemente dejar de tirar papel en un lado y arrojarlo en otro. Con este pequeño detalle se juntan papeles y las empresas nos pagan a nosotros. Y los eventos que se hacen son para casos puntuales, es decir, se lo hace teniendo bien definido cuál va a ser el fin del mismo y luego mostrándose que efectivamente se llevó a cabo. Es muy importante mostrar lo que uno hace con el dinero que recauda, vale la pena hacer hincapié en eso. Lo lindo de esto es que tenemos pequeños aportes de gente común que por su cuenta trae algo y colaboraciones medianas y enormes de empresas grandes y chicas.
-Es clave, entonces, la difusión del bien cometido.
-Es el consejo más importante que uno puede aportar, que se muestre bien y se sepa claramente lo que se hizo con el aporte, para que cualquiera lo pueda ver y la gente sepa a dónde fue a parar.
-¿Y la comitiva de Tandil se fue esperanzada tras las charlas?
-Sí, yo creo que sí, igual más esperanza habrán tenido cuando el señor Debilio Blanco Villegas decidió ser miembro o presidente honorario de la Fundación. Al tener una persona de esta envergadura, muy conocida socialmente, eso te lleva, y más en una ciudad como Tandil donde se conocen todos, a generar muchas más cosas porque imagínate, acá Buenos Aires es muy grande y las empresas por ahí te pueden dar muchas vueltas pero allá te lo cruzás y le decís: ?¿Vos cómo no vas a venir??. Yo creo que es más fácil, entonces con más razón uno tiene que ser más claro. Es una maravilla, yo les he contado a ellos las experiencias que tenemos, todos los años hacemos una Maratón empresarial donde corren 10 mil personas y se junta mucha plata. Y con eso se compran equipos o se pagan becas de capacitación, que nosotros hacemos mucho. También tenemos casos de gente que fue atendida y ya de más grande, con el paso del tiempo, ha vuelto al Hospital para saludar, agradecer y donar un televisor o un juguete. Pero es tan amplia la gama de cosas que se pueden hacer.
-Hace falta, como tienen ustedes, buena imaginación.
-Permanentemente estamos en ésa búsqueda.
-¿Cuántas personas trabajan en la Fundación?
-En total seremos acá unas doce personas contando con la parte administrativa del programa de reciclado de papel. Y en la Casa tenemos cuatro personas rentadas y después está el personal que trabaja en el depósito de papel. No somos muchos, no se necesita de tanta gente. Tenemos un área muy importante que es la de docencia, que cuenta con un programa de referencia y contrarreferencia que es justamente lo que se firmó con la gente del Hospital de Tandil. Es un programa que se hace a partir de nuestra Fundación, viajan profesionales a ciudades del interior para dar ayuda y capacitación de recursos humanos, pero ya te explicará mejor la doctora Josefa Rodríguez.
-¿Apoyo, en lo económico, gubernamental?
-La Fundación no tiene subsidio, salvo un subsidio ocasional para empezar a ampliar la casa, siempre se sostuvo con aportes privados. La Casa Garrahan se mantiene con el aporte de los padrinos, que pagan un monto anual.
-¿Malas experiencias que hayan padecido y sean recomendable intentar evitar?
-No, casos de gente que se acerca para intentar organizar algún evento y sacar provecho económico. Hay que saber evaluar muchas veces eso y con quién uno está tratando. No somos amigos, pero conocemos bien con quiénes tratamos y en el caso de los tandilenses nos ha sido todo más fácil. Cuando fuimos para la inauguración y, antes también, estuvimos con el Intendente y toda su gente y nos atendieron tan bien, nos mimaron mucho. Divinos todos.
-Al Hospital de Tandil también concurrirán chicos de ciudades aledañas, ¿ve como algo importante el tema de una casa propia?
-¡Sería maravilloso! Por supuesto más chica, pero el tema de tener una casa para la gente de afuera es muy importante porque las mamás están y se manejan como si estuvieran en su casa, cocinan ellas y tienen su propio cuarto. Y no tienen ningún tipo de gasto porque lo que no donan las empresas lo paga la Fundación. Y el hecho de que no esté internado el chico en el Hospital desde cualquier punto de vista lo favorece, por el ámbito, tienen una nutricionista, es un ambiente familiar. Aparte con la variedad que tenés de costumbres y cultura: hay madres y chicos de distintas provincias.
-Leí en la web (www.fundaciongarrahan.org.ar), lo interesante de haber percibido e investigado casos de madres que dormían en la calle para tomar la decisión de fundar una casa propia.
-Exacto, así nació. Vivían en la calle, en la capilla del Hospital, es la población más débil que tenemos en el país, sin obra social y necesitaban quedarse, madres que a sus hijos había que darle rayos, radioterapia o quimioterapia y tenían que estar una semana. La mamá tiene que centrarse en la problemática de su niño porque el resto lo tiene todo resuelto en la casa.
Resnik se recibió de contadora en la UBA y ?siempre me gustó todo lo que tenga que ver con lo social, aunque en mi época un padre escuchaba que su hija quería estudiar servicio social y decía que no, pero Dios pone las cosas en el camino?.
Cuenta que para la Fundación no hay sueños imposibles, subraya en su momento la enorme colaboración de Diego Maradona donando infinidad de cosas, el disco a beneficio de Alejandro Lerner, los cuentos y dibujos de Nancy Dupláa contados por Pablo Echarri, que León Gieco es el padrino de la casa y se dieron los enormes lujos de contar con la presencia de Joan Manuel Serrat, que cantó en vivo para los chicos y empleados del Hospital, y Antonio Banderas que también hizo una donación importante y apadrinó la casa.
?Si vos me pedís sueños: sería bueno que en todas las provincias haya una casa como la Garrahan, que haya hospitales con recursos humanos como para que no haga falta que un chico tenga que viajar hasta Capital para intervenciones, no digo un trasplante de pulmón o de hígado que sí es necesario venir, pero hay otras patologías que se podrían atender en sus lugares de origen o en las capitales de las distintas provincias?.
Asegura Beatriz, transmitiendo pasión desde sus ojos al hablar, que las cosas se hacen con absoluto convencimiento y que es mucho más lo que reciben de los niños en afecto, que lo que ellos dan. Siendo lo único y más doloroso cuando un chico se les va.*

 


La Entrevista pautó una nota con la doctora Josefa Rodríguez, directora Ejecutiva del Hospital Garrahan, que explicará el alcance del convenio de colaboración con nuestro Hospital de Niños. Aquellos que quieran realizar preguntas pueden escribir a luispepoibarra@yahoo.com.ar.

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