Borja Blázquez visitó el Centro Vasco de Tandil

-¿Contento de estar en Tandil?
Borja Blázquez: -Sí, muy contento por tener esta primera impresión y ganas de volver pronto.
-Mucho público se acercó a buscar su lugar para verte cocinar…
BB: -Eso es muy lindo, muy bueno. Eso está perfecto porque tenemos causas nobles, como promocionar la cultura vasca y ayudar al Hospital de Niños.
-¿Cómo elegiste los platos a presentar?
BB: -Primero comencé con el postre, que es muy común y comido por los vascos: el arroz con leche que he comido siempre en casa, que es algo distinto por las proporciones de arroz por litro de leche, ¡queda muy cremoso! También elegí un plato salado, vinculado a nuestros arroces del norte, negro, con calamares, muy nuestro. La idea fue mostrar esto, que representa a nuestros cocineros.
-La cocina vasca es muy antigua.
BB: -Es una cocina milenaria, que está acorde al sistema de alimentación actual: aceite de oliva, no mucha mantequilla, no muchas frituras, no mucha nata, y luego, los productos de la huerta, de temporada, del mar, frutos secos. Si hoy por hoy preguntas a un nutricionista cómo se debe alimentar uno, te va a decir que con estos productos.

Percepciones personales

-¿Cómo vivís el hecho de que la gente esté cada vez más interesada en la gastronomía?
BB: -La cocina siempre ha sido algo muy bonito para todos, es una de esas experiencias de aprendizaje donde todo es muy agradable. Lo que pasó es que hubo cambios en el cocinero y en la sociedad en sí misma. Antes, los cocineros entraban en la profesión por descarte y te daba un perfil distinto, no tan preparado en otros campos como nutrición, bromatología, seguridad e higiene, química culinaria… que sepa qué es un diabético, un celíaco. Hoy, el cocinero elige mejor su profesión, escoge adecuadamente dónde se quiere capacitar y en una época como la de hoy, donde la información corre todo el tiempo, el cocinero se capacita más y la sociedad lo acompaña porque se da cuenta que saber más de cocina es como ser más culto. Toda la sociedad se ha volcado a conocer las tendencias gastronómicas, las cocinas y al consumo de la gastronomía.
-De todas tus tareas, ¿qué es lo que más disfrutas?
BB: -Disfruto mucho de la docencia y me gusta el trabajo de restaurante, que todos los días y años es cansador y desgasta un poquitín. También me gustan los servicios de restaurante.
-¿Cuáles son tu platos preferidos?
BB: -El arroz negro me encanta y el rape, que es un pescado típico con refrito de ajos y las anchoas marinadas. También me agrada una buena croqueta, unas buenas tapas. Aunque no sean platos lujosos, no se trata de eso cuando se habla de algo rico.
-¿En tu casa nació tu pasión por la cocina?
BB: -Sí, se cocinaba tanto salado como dulce y a mí me gusta cocinar las dos cosas.
-Has tenido muy buenos maestros de cocina, ¿qué aprendiste de ellos?
BB: -El maestro que más me dejó y que sigue siendo mi referente es Juan María Arzak. Con él estuve un año y medio en un restaurante de vanguardia. Su personalidad y su cocina me quedan como referentes por el modo de hacer las cosas, por su humildad y grandeza.
-¿Qué te retiene en Argentina?
BB: -Me gusta el manejo de lo laboral, la posibilidad de empresa y la independencia que he ido logrando profesionalmente y me ha dado la felicidad día a día.
-¿Los planes a futuro?
BB: -Seguir trabajando con mi propia empresa de servicios gastronómicos. Más adelante, un restaurante de cocina vasca, pero estoy con muchos viajes al extranjero y la idea es seguir haciendo mi trabajo de docente y prestador de servicios gastronómicos.
-¿Se disfrutan los viajes?
-Sí, aunque cansa un poquito, pero se disfruta. Es muy bonito e interesante conocer a las personas a través de su gastronomía. Eso suma muchísimo.

Desde el Centro
-Está teniendo un momento de ebullición el centro?
Raúl Tolosa: -Sí, porque estamos en el marco del 59no. aniversario y queríamos terminar el año con mucha actividad. Siempre hay cosas pendientes y por ejemplo empezamos a proyectar cine vasco cada quince días. Esto lo pudimos concretar ahora por el cañón, el sonido. La idea es la apertura a la comunidad de alguna forma. Si Dios quiere y todo sale bien, vamos a tener un restaurante vasco.
-El Centro está muy bien ediliciamente.
RT: -Sí, tenemos un salón enorme, una cancha de pelota, una excelente cocina que remodelamos a nuevo. Es como un lugar para agilizarlo, que esté en el circuito cultural de Tandil
-¿Cómo ha respondido la gente a la convocatoria?
RT: -Se acercó gente que no conocía el Centro, así que eso es más que positivo. La gente descubrió el otro cine, no comercial, y les encantó. Les gustan las propuestas, sobre todo gustó que viniera Borja a cocinar en vivo.
-¿Cómo se estableció el contacto?
RT: -El tiene toda la buena voluntad. Nos comunicamos con él a través del presidente del Centro que hizo una presentación en Buenos Aires. No nos cobró nada, se trajo sus ollas, su cocina. Es súper agradable. Muchos lo conocen de El Gourmet. Esta presencia nos permitió acercar cada vez más gente al Centro.
-¿Qué otras propuestas acercarán a la comunidad?
RT: -Siempre hay danza, se enseña el idioma. Ahora la Universidad del País Vasco se está acercando a las universidades argentinas y quiere hacer convenios con la Universidad del Centro con becas para masters.

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