Buscan a un posible testigo clave del triple crimen en la Mesopotamia

Un hombre considerado como posible testigo clave del triple crimen de General Rodríguez comenzó a ser buscado hoy en las provincias mesopotámicas por orden de los fiscales de Mercedes a cargo del caso, informaron fuentes de la investigación.
Se trata de un casero que, según un testigo de identidad reservada, dijo haber visto al jefe de calle de la comisaría local en el lugar donde horas después fueron hallados asesinados a balazos Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.
De acuerdo al testimonio bajo reserva de identidad, este hombre, identificado como “Poli Medina”, le contó que a las 4 de la madrugada del 13 de agosto vio en un camino rural al policía Darío Atrio a bordo de una camioneta policial.
Explicó que según ese testimonio, el móvil de la comisaría local cruzaba a una camioneta Dodge Ram negra, de las mismas características a las del empresario Hernán De Carli, detenido junto a Atrio por la causa de la “ruta de la efedrina”.
De acuerdo a esa versión atribuida al testigo buscado, que es casero de un predio cercano a la escena del crimen, Atrio y otras dos personas que no conocía estaban a “unos dos metros” de donde horas después fueron hallados los cadáveres del triple crimen.
El testigo protegido relató al juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, que 15 días después “Poli Medina” se fue por temor a la casa de un hermano en la localidad entrerriana de Villaguay, por lo que no pudo ser citado a declarar.
Si bien Atrio fue beneficiado este viernes con la falta de mérito en la causa de la “ruta de la efedrina”, los fiscales de Mercedes Juan Bidone y Daniel Vivanco, no lo descartaron como potencial imputado en la causa del triple crimen.
Los instructores judiciales ordenaron este sàbado a la Gendarmería que busque a “Poli Medina” en las provincias de la Mesopotamia, ante la versión de que estaría residiendo en esa zona.
Los fiscales quieren escuchar la versión de boca de “Poli Medina”, mientras aguardan los resultados de los peritajes de la pistola y el teléfono celular de Atrio, para decidir si lo imputan en la causa.
Además, Bidone y Vivanco esperan las conclusiones de los estudios técnicos a tres videos, con grabaciones de diálogos y discusiones que mantuvo Ferrón con otras personas aparentemente antes de ser asesinado.
Fuentes vinculadas a la pesquisa informaron a Télam que se trata de tres grabaciones cortas que registran diálogos “subidos de tono” e imágenes “borrosas” en los que no se ve a ninguna persona, sino que sólo se escuchan voces.
Esas grabaciones, junto con algunas fotos, fueron descubiertas en el teléfono celular de Ferrón hallado a la vera de la autopista del oeste, en la mano que va a Capital, la tarde del mismo día en que desaparecieron los tres empresarios.
Las grabaciones están siendo analizadas por expertos de la Dirección de Policía Científica de la Gendarmería, cuyos resultados estarán en manos de los fiscales el próximo lunes.
Forza, Ferrón y Bina desaparecieron el 7 de agosto luego de mantener una reunión en el Hipermercado Wall Mart de Quilmes y dirigirse a General Rodríguez, zona en la que se detectaron sus celulares en funcionamiento por última vez y donde fueron encontrados asesinados de 15 balazos el 13 de agosto.
Las autopsias -a las que tuvo acceso Télam- determinaron que los tres fueron asesinados entre las 20 del 11 de agosto y las 6 del día 12, con lo que se infiere que estuvieron cuatro días privados de su libertad.
Otra posibilidad que analizan los investigadores es que fueran asesinados el mismo día de la desaparición y algún fenómeno o variable no descubierta retrasó la putrefacción de los cuerpos.
Entre los indicadores que avalan la teoría de que las víctimas fueron asesinadas el mismo día y no estuvieron cautivas es que en las autopsias quedó plasmado que los tres tenían, según cada caso, barba de entre menos de 24 (Ferrón) y hasta 48 horas (Forza).
Pero el dato más llamativo es un detalle del cuidado personal de Ferrón, ya que presentaba una depilación total en la región genital de menos de 24 horas, con lo que los investigadores no creen que en cautiverio le hayan permitido afeitarse esa zona.
Bina también tenía depilados, pero parcialmente, sus genitales, según detallaron los forenses. Los forenses aún no determinaron en forma fehaciente si el lugar del hallazgo es el sitio donde se ejecutaron los crímenes, donde se encontraron vainas y balas calibres .40 y 9 milímetros, algunas de ellas enterradas tras atravesar los cuerpos.
Es que en las autopsias se determinó que al recibir los disparos los tres habían estado maniatados con precintos plásticos que no fueron hallados y que sus brazos quedaron en esa posición.
Los médicos legistas estiman que los precintos fueron sacados de los cuerpos cuando estos ya presentaban “rigor mortis”, o sea horas después de los asesinatos. La principal hipótesis de la investigación es que se trató de un crimen mafioso vinculado a la venta de efedrina a narcos mexicanos.

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