Calle Chapaleofú, el punto débil al norte de la Ruta 226

Las intensas lluvias registradas entre el martes y ayer, estimadas en unos 85 milímetros, trajeron alivio al campo y cortaron una sequía que afectaba a distintas zonas del partido. Sin embargo, provocaron algunos anegamientos en calles y lotes baldíos de los barrios periféricos de Tandil.
En una recorrida de este Diario por la zona de Villa Aguirre, se constató un buen estado general de las calles. La mayoría mejoradas con arenado, sólo mostraban charcos en los sectores donde no hay cordón cuneta y un nivel de barro que permitía circular sin mayores inconvenientes.
La única calle que evidenció un estado crítico fue Chapaleofú, sobre todo entre Actis y Aeronáutica Argentina, con grandes charcos y una importante acumulación de basura sobre algunas veredas.
En Chapaleofú y Peyrel se observó un llamativo drenaje de agua desde el interior del Hipódromo de Tandil hacia la calle, lo que provocó una enorme laguna que buscaba -sin éxito- escurrirse hacia las arterias perpendiculares.
En el interior del predio, a metros de la pista de carreras, se acumuló un enorme caudal de agua que bajaba por una suerte de canal, en forma de catarata, hacia la calle.
Otro sector realmente complicado era Chapaleofú y las vías, antes de llegar a Güemes, donde además del barrial, un basurero a cielo abierto afeaba el paisaje de una zona en franco crecimiento.
Por último, cabe destacar el terrible estado de la misma arteria pero a la altura de Juárez, donde los anegamientos dificultaban la circulación de los vecinos de la zona norte.

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