Carta de lectores

Tala de árboles en el Campus

Señor Director:

En una misiva dirigida al rector de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires, contador Roberto Tasara, el denominado Grupo DEAR (Defensa del Arbolado Urbano de Tandil) pide que se reconsidere la información que fue brindada a través de la web de la Unicén.
El texto expresa: “Nos dirigimos a usted a les efectos de hacer públicos nuestra sorpresa y disgusto cuando nos enteramos por la web de la Unicén que, en licitaciones de obra privada, está previsto el retiro de árboles que rodean la cancha de fútbol, tanto sobre Reforma Universitaria como sobre la margen nordeste o sea el establecido sector uno. Así consta en el expediente 1- 583532/2016 Alc. 8. cuyo título es: ‘Retiro de árboles, nivelación y limpieza – sector cancha de fútbol Campus Universitario-Tandil’. Mientras se ha decidido talar y bajar la altura de los eucaliptus contiguos a la calle de tierra que ingresa al sector del gimnasio o sector dos.
Evidentemente, la defensa del arbolado urbano de la ciudad de Tandil es, por el momento, una tarea ardua, desoladora y casi peregrina, mientras los humanos que habitamos esta ciudad no comprendamos que no debemos darnos el lujo de masacrar árboles. No son tiempos para derrochar lo que la vida ofrece, ni para tener la arrogancia de forzar al conjunto de la naturaleza según nuestros designios civilizatorios, ya que están muy a la vista los efectos de cada una de nuestras decisiones, tanto personales como colectivas. Consecuencias que sean ociosas detallar, precisamente, en el espacio de una universidad que, a la sazón, cuenta con dos carreras dedicadas a estudios ambientales.
Asimismo, en este presente sería muy dificultoso iniciar un camino de protección a los árboles que van a ser derribados -según datos alrededor de cien- para nivelar el espacio de la cancha de fútbol. Si enfrentamos los árboles a una cancha, según la mayoritaria conciencia de la población, es muy obvio quién gana. Aunque en este sentido, la Universidad debería dar el ejemplo y construir su espacio de juego según las normas deportivas, en otro sitio adecuado al que se ubica en el presente. Terrenos abundan dentro y fuera de la Unicén. Sería importante también que la Universidad se habitúe a medir si sus construcciones y sus desmontes tienen o no tienen algún impacto. No sería ni la primera ni la única vez que en el Campus se construyan edificios sin haber realizado antes estudios de suelo o de escurrimiento de aguas. El Campus en su proyección inicial estuvo diseñado para dotar de tranquilidad a los docentes e investigadores, buscando un espacio compartido con la naturaleza. Con los años la edificación fue creciendo -también su parque automotor- y en lugar de ser amigable con ella ha tendido a hacerla desaparecer. El crecimiento en docentes y alumnos no sería el argumento correcto para justificar el estado actual, sino quizás la falta de previsión y de diseño, en los que se incluyan los seres vivos como una variable imprescindible para lograr una convivencia armónica con el medio.
Sin otro particular y haciendo votos para que los integrantes de la comunidad universitaria, como parte de su educación, aprendan a valorar la vida y comprendan el impacto de cada una de sus acciones sobre la naturaleza y la sociedad, antes de que sea demasiado tarde, nos despedimos de usted con la mayor cordialidad”.

Grupo DEAR
(Defensa del Arbolado Urbano de Tandil)

Doctor Gustavo Gentile,
“una luz en el camino”

Señor Director:

Quedó inaugurada la plaza del barrio Falucho 22 denominada “Doctor Gustavo Gentile”, ubicada en las calles Lester y San Francisco de Villa Aguirre, en homenaje al querido médico tandilense, luego de que la Dirección de Espacios Verdes Públicos realizara diferentes intervenciones y mejoras del lugar.
Entiendo que la creación de nuevas plazas en los distintos barrios de nuestra ciudad, no solamente son realidades para que los niños disfruten de sus juegos a través de la recreación, sino también un pulmón que permite equilibrar los espacios cubiertos de casas y departamentos.
Y si todo esto se lleva a cabo para beneficiar a la comunidad tandilense, se agiganta como en esta oportunidad llevando el nombre de Gustavo Gentile, es una de las maneras de honrar la memoria de quienes hicieron historia en nuestra querida ciudad. Camina Gustavo entre el ruido y la prisa en que nos movemos en la actualidad y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
El apellido Gentile, por distintas circunstancias, siempre estuvo ligado al deporte, ninguno de ellos sobresalió, pero a todos sin duda alguna la competición les aportó amplias fuentes de enseñanza frente al triunfo y la derrota. Gustavo se recibió de bachiller en el colegio San José y su actitud de servir lo llevó a presidir el centro de exalumnos durante varios años hasta su “ida”.
Mantuvo relaciones con todas las personas que pasaron por su vida, sin rendirse a sus valores, mantuvo el interés de su propia carrera por humilde que fuera, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, sin embargo para ello hay que contar lo que Gustavo contaba: heroísmo sin exhibirlo.
Como médico clínico, Gustavo Gentile atendió con dedicación a varias generaciones de vecinos, quienes lamentaron profundamente su temprana ida. “Hay gente que con solo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma, y se queda después como si nada”. “Servir es como plantar un árbol, aunque sepa que no disfrutará de su sombra”. ¡Gracias Gustavo! por dar luz a esta plaza.

Eduardo Aldasoro
Profesor Educación Física

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