Cartas de lectores

Piden la reacción del Intendente por picadas en el Parque

 

Señor Director:

 

Quienes suscribimos estas líneas, acosados por la ya larga y exitosa moda de las picadas en moto, nos manifestamos ante el intendente Lunghi para que tome cartas en el asunto y resuelva el problema que nos aqueja desde hace tiempo. Queremos ser claros: que resuelva el problema. Los paliativos ya los tenemos cuando llamamos a la policía y se hace presente un móvil en los lugares preferidos por los “pibes” que pican. Llega el móvil, pasa, los “pibes” se van y vuelven al rato a atronar sin pausa ni bien la policía se retira. En particular nos referimos a quienes pican por la diagonal del Parque, desde la Portada hasta casi la “Fuente de las Nereidas” y zonas próximas como la subida hacia el Castillo, Callao al 0, Echeverría, Dorrego, Juldain, sin dejar de citar calles como Rondeau, y las avenidas Avellaneda y Estrada. La zona está “caliente” porque los vecinos ya estamos hartos de que a partir de las 22 ó 23 y hasta entrada la madrugada los “pibes” que pican atronan la zona con sus motos tuneadas a tal fin. Los fines de semana la policía recibe decenas de llamadas, lo sabemos. Estamos hastiados de escuchar las aceleradas y contraexplosiones a las 2, 3 ó 4 de la mañana, sin pausa.

Tenemos en claro que a partir de las 20, las reglamentaciones y leyes de tránsito dejan de cumplirse y desde las sombras emergen los autos destartalados sin patente ni faros y las motos “peladas” con sus ocupantes que incumplen con toda la normativa vigente, desde cascos, papeles, luces, etc. Los controles… ausentes. Y lo decimos con toda propiedad porque conocemos de memoria a los mismos que van una y otra vez a picar… hasta por el ruido de las explosiones. Si usted, intendente Lunghi, dice que desde Tránsito incautan montones de motos, pues entonces hágalo más y mejor. No somos tontos.

No es posible que cientos de familias nos veamos perjudicadas por el capricho de 15 ó 20 “pibes” que parece que fueran “intocables” y quienes de hecho hacen lo que se les da la gana a cualquier hora del día o de la noche. No podemos estar agradeciendo cada noche que llueve porque no habrá picadas. ¿Se imagina, doctor Lunghi, usted sentado frente al televisor intentando seguir el hilo de lo que dicen en el programa y no poder por el estrépito de las explosiones de los escapes? No queremos como respuesta la que me diera un agente de tránsito en ocasión de  verlo multar a una mandadera por estacionar mal su moto: -No los podemos agarrar… Nos encaran… -contestó a mi pregunta sobre estos “pibes” que pican en moto. ¿Insólito? No, real. Le insistimos: no queremos placebos, en términos médicos tal vez le sea más fácil entenderlo: lo que queremos es la cura del mal. Y el mal tiene cura, por supuesto.

Muchas de estas motos son robadas, y quienes las manejan, sus nuevos dueños. La zona dejó hace tiempo de ser tranquila y los atracos a turistas, sobre todo en la nocturnidad, nos son conocidos. Quien escribe ha sido testigo de un hecho, pero existen muchos, y se repiten. Un tiempo atrás una pareja de policías fue atacada a las trompadas por un grupo de estos cuando se les acercaron una tarde de domingo en la diagonal, colmada de familias. La mujer policía debió tirarle con balas de goma a un “pibe” que estaba con pedido de captura, y que huyó. Mucha gente ha dejado de ir.

Una vez más: estamos hartos de tener que soportar las picadas, los gritos y vociferaciones de los “pibes”, por ponerles un nombre, cuando se alcoholizan y se les da por escuchar música a todo volumen. No queremos ni debemos tener que estar llamando a diario a la policía. Algo está muy mal y la responsabilidad de darle solución a este problema es del Municipio. No de los vecinos. Si así fuera, la situación sería de anarquía, o sea de un Estado ausente, algo que ocurre durante las guerras o catástrofes naturales, cuando los estados quedan disueltos momentáneamente hasta su restitución. Como éste no es el caso, así lo creemos, y teniendo un Estado municipal conformado y en funciones, le reclamamos a usted una pronta solución.

¿Qué aporte podemos hacer? Siendo honestos, dudamos que el Municipio sea estricto en controlar estos desmanes contra la ley y la convivencia fuera del horario municipal porque lo vemos a diario. Sabemos de los “operativos”… que son siempre insuficientes a todas luces y por poco solamente para la estadística. También sabemos que los recursos son escasos. Pero hay situaciones insostenibles y que con el paso del tiempo no tienen solución, sino que se agravan. Esta es una. Por eso, el recurso, el que sea, debe ser aplicado en darles respuesta y solución definitiva a los vecinos, que somos quienes ponemos la plata para que todo “funcione”.

Doctor Lunghi: haga colocar los reducidores de velocidad y lomos de burro necesarios, los que sean y en buen número, y todo otro instrumento ad hoc para desalentar las picadas sobre la diagonal, la subida al Castillo, Callao al 0 y Dorrego. No escatime el recurso, que es nuestro. El reclamo caliente es lógico cuando las cosas no “funcionan”, pese a oblar nosotros siempre religiosamente con los respectivos aumentos. La contraprestación de la administración municipal (que solamente es eso, administración) debe ser que tengamos tranquilidad cuando queremos dormir a la noche sin estruendos, como usted lo hace, o subir caminando por la diagonal hasta el Castillo Morisco sin tener que estar atentos a qué se mueve detrás de un arbusto. No queremos ser patoteados como respuesta cuando les pedimos a uno de estos “pibes” si pueden ir a picar otro lado, como le ocurrió hace pocos días a un reconocido vecino de Tandil que vive a metros de la zona caliente y que tuvo que soportar que dos motos le echaran unos “finos” que por suerte pudo eludir. No tenemos porqué ser guapeados por estos “pibes” con sus motos de dudosa procedencia y que incumplen con toda la completa legislación respectiva, incluyendo las ordenanzas que regulan los decibles y ruidos molestos.

Lamentamos que haya sido el Municipio quien en su momento, sin buscarlo entendemos, haya incitado a estas picadas cuando por dos años realizó el espectáculo de picadas de autos de competición sobre la diagonal del Parque. Un muy mal ejemplo que por lo visto cundió. Ahora no se realiza más, pero nosotros, los vecinos del lugar, somos quienes gratuitamente estamos pagando las consecuencias de algo que no debió realizarse jamás ahí ya que iba contra todo sentido común, y sin ningún tipo de garantías en cuanto a la seguridad de los espectadores, más que unas bandas reflectivas plásticas sobre las veredas de lajas como protección contra un posible desperfecto de los bólidos. Por todo esto debe hacerse responsable el Municipio que usted lidera. Fomentaron, insistimos, sin quererlo, las picadas, así que háganse cargo y solucionen el grave problema que estamos soportando. Necesitamos de manera urgente una solución, no controles esporádicos, sino algo de fondo. Y pronto. Muchas veces no se puede escribir lo que uno siente y piensa, pero imagínelo, doctor Lunghi.

No esperemos a ir detrás de los acontecimientos. Los ciudadanos contribuyentes reclamamos a quien corresponde orden y normalidad, ni más ni menos. No queremos ni debemos hacer nosotros el trabajo de las instituciones públicas del Estado: policía y Municipio, porque no nos corresponde, salvo, repito, en una situación anárquica, donde lo que vale es la ley del que más pega, o del que mejor armado está.

Los vecinos esperamos una pronta reacción de su parte, doctor Lunghi.

                                                                                    

Se adjuntan firmas de vecinos de la zona del Parque Independencia.

 

 

Agradecimiento

 

Señor Director:

 

Yo, Marcelo M. Chopa, empleado municipal desde hace 17 años, que el día 5 de noviembre de 2014 sufrí un incendio en mi casa de avenida Avellaneda 784, que devastó la mayoría de la ropa, muebles, mampostería. Quiero agradecer por este medio a aquellos que en forma desinteresada colaboraron con la autoconstrucción de la misma.

Al diario El Eco, a LU22 Radio Tandil, al Frente Para la Victoria (Pablo Bossio, Marcos Alzueta y Corina Alexander), a Mario Raimondi (Desarrollo Social de la Nación), a Raúl Escudero, que reconstruyó las paredes, cielorraso, ventanas, pintura, a las empleadas de la mutual Amemt y a la farmacia, a todos los vecinos y a aquellos que en una u otra forma se acercaron a brindar colaboración.
A todos muchísimas gracias. Dios los bendiga y recompense.

 

Marcelo Chopa

DNI 12.717.139

 

Misión cumplida

Señor Director:

El día 8 de octubre en el establecimiento La Calandria Chica, propiedad de la familia Padilla May, se realizó el evento “Arte en La Calandria Chica” a beneficio de la Escuela 30 y el Jirimm 4.

Las directoras María Magdalena Martínes y María de los Angeles Corsi quieren agradecer a todos los que se movilizaron y pusieron el hombro. En primer lugar a la señora Manianne May, quien tuvo la iniciativa y puso todas sus energías y entusiasmo para que el evento se pudiera realizar con éxito y a las organizadoras, las señoras Marta Morales, Patricia Casanovas y María Menegazzo Cané, diseñadora de montaje.

A todos los artistas que nos brindaron una tarde llena de color, de música y belleza: parchwork, grupo Las Calandrias; jazz, Esteban Elissondo; paisajismo, Marianne May Padilla, con ambientación de Kathleen Thompson: body painting, Sara Ramírez, con la colaboración de la agencia de modelos de Claudia Lumovich; acrobacia en telas, Guillermina Gandola: fotografía, Michael Padilla, Laura Guayman, Federico Magnasco: pintura, Ani Fernández, Nora Carreira, Inés Magaró, Susana Varona, Marta Morales, Marcela Rinaldi, Fermín Kolor y Patricia Casanovas; escultura, Roberto Genoud, Georgina Sirito y Marta Morales: José Guaini, Memorias de La Pastora.

A toda la comunidad, miembros de la cooperadora que tuvieron a su cargo la organización del estacionamiento, la atención de la cantina y parrilla, la elaboración de tortas, empanadas y distintas exquisiteces, al señor Nicolás Benencia y a todos los que donaron desinteresadamente diferentes artículos, a los alumnos y profesores Mariela García y Carlos González, quienes nos deleitaron con sus presentaciones, personal de La Calandria, cooperadora de la Escuela 60, a sus familias, y a todos aquellos que colaboraron asistiendo al encuentro y contribuyendo con los bonos donación.

Con el dinero recaudado las instituciones pudieron cumplir con su objetivo: adquirir juegos para el patio de los chicos (tobogán de seis escalones, sube y baja doble, y un pórtico de tres juegos), además de una impresora.

Misión cumplida con el apoyo de todos.

 

María Magdalena Martínes y María de los Angeles Corsi

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