Cartas de lectores

Cuando los santos vienen…

 

Señor Director:

 

Con estas líneas queremos recordar a Moncho Techeiro, quien falleció días pasados.

La lluvia seguía limpiando la ciudad en forma persistente, aquella mañana del 16 de septiembre. Eran no más de cuatro que, a paso vivo, venían por Figueroa pasando Kramer en dirección a Puente Azul. Uno de ellos llevaba bajo el gabán la trompeta de bronce, a cobijo del agua, que por momentos mojaba. A medida que avanzaban se agregaban dos o tres por cuadra. Los delataba el tum tum de algún tamboril, que disimulaban redoblando el paso. Ya al llegar a España eran multitud.

Capristo, montado en su Gilera, cortó la avenida y les dio el paso. Esa mañana la moto en marcha ronroneaba en forma diferente. Llegaron a la radio. Misteriosamente, y al unísono, parlantes y micrófonos callaron. Sólo se escuchó un solo de trompeta (dicen que un moreno llamado Louis la tocaba mirando el cielo).

Del local de Rodríguez 760 comenzaron a salir los concurrentes habituales, saludando a los que llegaban con la expresión de los que acaban de cortar una larga espera. Había jóvenes poetas y maduros. Soñadores entre la multitud, viejos amigos, ignorados famosos, humildes señores y olvidadas amantes.

Un nuevo descanso al llegar al 738. Los amigos de siempre prepararon el mate, corearon un gol de Potente y siguieron la marcha. La ciudad no había visto nada igual. La gente reía, la música invadía y el pulso corría.

Al llagar al sótano frente a la plaza, desde la glorieta un tal Facundo reía socarronamente, mientras entonaba ‘Vuela bajo’. El lo escuchó, subió los escalones lentamente, se puso la campera, enroscó la bufanda a su cuello y, sonriendo, los acompañó hacia el sur, camino al cerro, allí donde nacen las estrellas.

 

Carlos Bernabé Miguens

 

Los peloteros

 

Señor Director:

 

Así llamamos a los salones que se alquilan para cumpleaños de sus hijos, nuestros nietos. Soy una de tantas abuelas que lleva o va a buscar sus nietos a estos lugares. Y acá comienzo con lo que deseo decir, preguntar, o quizás cambiar, si se puede.

He observado que son lugares sucios, todo está sucio.

Los chicos disfrutan de castillos inflables, peloteros y otros juegos del tipo que están visiblemente grasientos, los pisos y los muebles también.

Actualmente, todas las mamás ponen mucha atención en la higiene de los chicos con jabones especiales, desinfectantes para todo, desde chicos: desodorantes, talcos, etc., y (por costumbre o sistema) los dejan en lugares absolutamente contaminados. Esto es algo que debe cambiar, pero no es todo.

Conozco muchos peloteros de Tandil, no voy a dar nombres ya que no es necesario… como dice el refrán “al que le quepa el sayo que se lo ponga.”, y ahora viene lo peor: son lugares inseguros, no hay vigilancia en las puertas, personalmente nunca debí tocar timbre ni para entrar ni para salir, cualquier chico solo o acompañado, quizás no de su mamá o persona de confianza puede hacerlo, nadie se daría cuenta. Resumiendo, cualquiera puede salir con un chico.

Nunca ha pasado, que yo sepa, nada malo, y cuando digo malo y se trata de chicos bastante chicos me refiero a lo que todos pensamos. La televisión como las radios nos dan cuenta de las cosas que pasan, es innecesario que las describa, todos entendemos. Una sola cosa que pase… sería una tragedia.

Creo, varias cosas.

La Municipalidaddebe hacerse cargo de la inspección de estos lugares. Higiene y seguridad, son lugares para menores.

También debería haber algo como obligaciones: aparte de la limpieza y seguridad, saber quién es el personal que trabajará y/o se ocupará de los chicos, que sean personas aptas con curriculum adecuado, con honorabilidad comprobada, que sepan cómo tratarlos, y cómo cuidarlos. Que haya medidas de seguridad en la entrada, que los chicos no puedan salir con nadie excepto sus padres o personas debidamente autorizadas anteriormente. Es urgente.

Pienso que existen hechos, cosas de las que no hay retorno, no puedo ni pensar que pase algo con algún chico, naturalmente y egoístamente esto lo estoy escribiendo por mis nietos.

A los dueños de los peloteros permítanme decirles: ante la posibilidad, ni siquiera de un hecho, solamente una sospecha comentada, se terminó el negocio así que piensen, limpien y cuiden a los chicos, son sus clientes.

A todos los padres: no den todo por seguro, ni por hecho, vigilen, hay personas que empiezan a trabajar cuando ustedes están confiados, distraídos, tranquilos, no se acostumbren a que todo está ok, mucha gente no tan buena está mezclada entre los demás. No se notan. Está en manos de los padres.

 

Ofelia Christensen

DNI 5.140.083

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Perros

Señor Director:

 

Hola, ¿cómo están?, soy Fabiana (hipoacúsica). Estoy escribiendo nuevamente (quinta vez) para compartir mi punto de vista acerca de las mascotas abandonadas. Como ya conté anteriormente, tengo seis perros que adopté de la calle y mi mamá y mi padrastro tienen otros tanto en el campo donde trabajan, cada tanto se llevan alguno que encontraron desamparado. A pesar de nuestra falta de recursos siempre tratamos de ayudar, los desparasitamos, y alimentamos cocinándoles lo que sea, polenta, arroz, etc… si querés conocerlos o te interesa adoptar uno o aportar algún tipo de alimento para ayudarlos, podés llamar y preguntar por Teresa al 154-533488. Agradecemos a quienes se acercaron la última vez, para acercar alguna ayuda, o simplemente conocer a los perritos. Que Dios los bendiga.

Faby

21.854.483

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