Cartas de lectores

Argentina, sin diagnóstico no encontraremos la solución al problema

 

Señor Director:

 

En este último tiempo se habla de los dos problemas graves de la Argentina: la economía y la inseguridad que van de la mano de la justicia. Sin embargo yo discrepo y aquí me sale el alma rebelde, creo que lo peor que tenemos es la impunidad y nada de valor por la vida. Por supuesto que me refiero a nivel estatal. Comienzo por la impunidad. Tengo casi 50 años y nunca escuché que un gobierno sea honesto o que todas las empresas del estado sean intachables. Folclóricamente se consideró la posibilidad de que hubiera corrupción a nivel público así como falta de cumplimiento de las tareas. Así que no sé de qué nos sorprendemos. En realidad deberíamos preocuparnos porque el tema acá no es lo que se roban sino la impunidad con que lo hacen. Y el Gobierno debería dar el ejemplo y si el modelo es “robá que total no pasa nada” es obvio que esto se tornará en una actividad que tendrá hasta obra social (están lentos muchachos, todavía no se les ocurrió la OSLA, Obra Social de Ladrones Argentinos) con grandes descuentos para los asociados imagino. ¿Entonces cual es la solución? Que comience a haber otro tipo de actividad política, que la política no sea un eterno modo de vida, están siempre los mismos, atornillados a las bancas, y dejan el lugar como herencia. La verdad que veo que es como un reinado, siempre quedan los sucesores. ¿Pero ustedes creen que esto es casualidad? No. El tema es que en un sistema tan corrompido es imposible que entre un no corrupto porque dentro de este sistema ya está todo aceitado y es un engranaje perfecto. Sería como pisar un hormiguero y desestabilizar el circuito (con la diferencia que las hormigas trabajan). Conozco gente que quiere participar y no hay forma de entrar. Y también está el que dice: no te metas que vos terminás enfermo de lo que vas a ver. Entonces nos quedamos en casa viendo pasar los problemas por los noticieros del modo que ellos lo cuentan según su tendencia política. Encima que nos roban nos manejan la mirada. Es muy difícil de creer. Y Macri espera inversionistas. Pobre Presidente, no sé qué canal mira en la Quinta de Olivos pero los de aire argentinos seguro que no. ¿Quién va a confiar en nosotros? Todos desconfiamos de todo y eso no es casual y aquí va la segunda parte del problema.

El valor por la vida. ¿A quién le quieren hacer creer que nos cuidan? ¿A quién? Me gustaría saber eso y que alguien me responda de una vez. Nos olvidamos de ese chico que murió electrificado por un poste en una plaza. ¿Por qué tenía que morir ese joven ahí? ¿Qué delito había cometido? Solo porque estaba jugando a la pelota y se paró a descansar. Eso le costó la vida. Y en ese momento todos los medios y el municipio a hacerse, los patrullas SWAT a controlar. Tarde queridos, tarde. Y decimos “por suerte no murió más gente”. ¡Cómo por suerte! No debería haber muerto nadie. ¿Por qué no le preguntamos a la madre a ver qué opina? Nadie se pone en el lugar de la víctima.

Más casos: el submarino, los pozos sin tapar, el último y re doloroso de la explosión de la escuela, Cromañón también fue corrupción, la tragedia de Once, cuántas muertes evitables. ¿Y saben por qué los tailandeses salvaron a todos esos chicos? Porque pusieron la proa hacia el norte que fue recuperar esas vidas, guardaron su orgullo en el traste y llamaron a los que saben, sin importar si eran extranjeros, jóvenes, viejos, zurdos, liberales, negros, blancos, gays, no les importó nada. Solo era cumplir el objetivo. ¿Qué hubiera sucedido acá? Una discusión para saber a qué jurisdicción correspondía, se debatía en diputados, luego en senadores, luego se calculaba el costo del operativo, después había cortes para manifestarse a favor o en contra del gasto, se consultaba a los inversionistas y para cuando terminaban todo el proceso rápido y coherente de los argentinos ya contrataban una empresa fúnebre para darle cristiana sepultura y después se volvía a debatir si la responsabilidad era de la Provincia, de la Nación, del Municipio, del gobierno anterior o de ellos mismos por ser unos pibitos aventureros. Así funcionamos nosotros muchachos. ¿Qué les pasa funcionarios? Están durmiendo, están anestesiados, no entendemos que esto es una sociedad y debe haber un grupo líder que ponga orden, que de él ejemplo, que haga cumplir las sanciones, que distinga al bueno del malo, que premie, y que haga lo que debe hacer: gobernarnos y cuidarnos, garantizar nuestros derechos.

El otro día un psicólogo dijo algo en la tele que yo vengo hablando hace rato con mis amigos. Las naciones tenemos ciertas características culturales y el territorio donde habitamos también. No es tan difícil hacer un diagnóstico sobre eso y así comenzar una serie de lineamientos y mantenerse a lo largo de los años sin importar la ideología del gobierno de turno. No sirve gobernar borrando siempre lo anterior porque sí. Usemos lo que sirve y sigamos construyendo sobre eso. Creo que la administración del Estado debe ser como construir una casa: si cada vez que cambiamos de constructor derribamos lo anterior para hacer algo distinto, nunca vamos a terminar la casa. Usemos las bases de nuestros inmigrantes y sigamos construyendo hacia arriba, corrigiendo los errores pero no tirando todo abajo. Y unamos esfuerzos, todos necesitamos de los que saben, de los que estudiaron para cada área. No puede haber gente que no sabe en las áreas estratégicas El desconocimiento sumado a la corrupción con el premio de la impunidad hacen un combo explosivo que no hace más que dejar a la casa en peligro de derrumbe siempre. Una verdadera pena teniendo gente que sabe, con buenas herramientas, pero están en el lugar equivocado. O sea, fuera del sistema.

 

Claudia Sivo

DNI 20.673.091

 

Un examen tramposo

 

Señor Director:

 

La Dirección de Tránsito Local ha instalado un nuevo sistema para evaluar a los conductores de vehículos. El insólito aparatejo tiene un semáforo con solo dos colores, rojo y verde y ha suprimido el amarillo de prevención. De tal manera que se pasa de rojo a verde y a la inversa sin tiempo para arrancar el que está detenido, ni tampoco para detenerse el que está en movimiento. Pero ese no es el nefando, peligroso y delirante sistema. También para pasar de un color a otro (arrancar o detenerse) debe usarse un solo pie, no los dos, o sea que para el cambio sin prevención debe levantarse del pedal que se está usando, pasarlo frente al otro pedal y presionarlo, lo que el examinador pretende se realice en un segundo. Sería interesante probar la suerte que tendría el examinador si fuera examinado. Es un sistema que deben haber inventado los chapistas para incentivar su trabajo. Intendente Lunghi pruébelo y luego me cuenta.

 

José M. O. S.

DNI 5.358.489

Nota proporcionada por :

  • ElEco

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