Cientos de feligreses participaron de la tradicional procesión de San Cayetano

Tal como ocurre todos los años en esta fecha tan especial para la comunidad católica, ayer cientos de fieles participaron de la tradicional procesión de San Cayetano, que partió de la parroquia homónima, situada en San Francisco 2148.

Desde horas tempranas de la mañana, la casa religiosa comenzó a cambiar su fisonomía habitual para recibir a cientos de personas que durante la jornada se acercaron para saludar al patrono del pan y del trabajo en su día y hacer las correspondientes peticiones y agradecimientos.

Alrededor de las 16, la multitud se encolumnó detrás de la imagen del santo y comenzó la procesión que se inició en la puerta de la parroquia y fue encabezada por el padre Fabián Gerez.

Los feligreses recorrieron el barrio rezando con velas y espigas con la imagen del patrono, al tiempo que cada uno en silencio realizaba los deseos.

Finalmente, regresaron al punto de partida con una suave llovizna y se realizó la misa, concelebrada con el obispo de la diócesis de Azul, Hugo Manuel Salaverry.

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Gran movimiento

Silvia Cabral fue una de las voluntarias que durante toda la jornada estuvo repartiendo pan en la puerta de la parroquia.

Contó que cuando les daban el pan a las personas que se acercaban, muchos les contaban algún problema por el cual acudían a pedir ayuda al santo. “Fue muy conmovedor. Me parece que hubo mucha más gente que otros años, el día se prestó porque estuvo muy lindo. Yo estoy acá desde las 8 de la mañana y desde esa hora no para de llegar gente, ya llevamos la tercera canasta de pan entregada”, indicó.

Y agregó que “algunos te cuentan que hicieron una promesa por el nieto, por el hijo, que vinieron caminando desde otros barrios por ejemplo, siempre la gente viene a pedir trabajo que es lo que más necesitan pero a veces tienen aluna petición puntual que no es trabajo y se la piden igual a San Cayetano”.

Por su lado, Rosa, dentro de la parroquia, entregaba papeles a aquellos que deseaban plasmar sus pedidos o agradecimientos y dejarlos en una canasta dispuesta para tal fin.

“El canasto se llenó varias veces en el día, en cada misa, hubo una a las 8, otra 10.30 y tres a la tarde. La gente se acerca y les ofrecemos que haga su petición o agradecimiento y responden muchísimo. También ha pasado muchísima gente a saludar al santito y participando en las misas”, afirmó.

Muestras de fe

María, una de las creyentes, contó que todos los años se acerca y todos los 7 le prende una vela. “Le doy gracias porque tengo trabajo, mis hijos también, así que vengo más que nada a agradecerle”.

En tanto, Olga relató que hace 30 años que llega porque hizo una promesa, se cumplió y se acercará a la iglesia de por vida. “Vengo a agradecer porque la primera vez que vine tenía un gran problema que se me solucionó y ahora siempre vengo. Cada vez viene más gente y muchos a pedir, porque la situación está muy difícil”.

La familia

En diálogo con El Eco de Tandil, el obispo Hugo Salaverry afirmó que “mucha gente se ha acercado, es una opción que tenemos todos de pedirle por lo básico que sigue siendo el alimento diario logrado por el trabajo. Lo que escucho es que muchos vienen a agradecer porque piden y realmente consiguen trabajo”.

En ese sentido, destacó que “el trabajo es la columna vertebral, lo que da cohesión a la familia. Una familia sin trabajo tiene una situación de vida durísima. Tiene que trabajar el hombre, la mujer también, pero el hombre sin trabajo es algo caótico”.

En cuanto a la situación de crisis, admitió que “el termómetro nuestro es que la gente va a mucho Cáritas, no es científico pero es veraz”.

“Cuando uno está mal, reza, y además es donde uno puede decir su problema y no va a encontrar reproches, por eso es una tranquilidad acercarse a la iglesia”, subrayó.

Finalmente expresó su pedido “por el país y la familia, y por estos motivos centrales de San Cayetano, el trabajo que efectivamente reordena la familia, y que cada uno pueda ganarse lo que va a consumir, que es lo que a uno le hace estar bien, pedimos eso con todo corazón”.

El trabajo es
“dignidad”

Fabián Gerez expresó su satisfacción por ser en esta oportunidad un “San Cayetano especial” ya que el templo parroquial cumplió 25 años desde que lo construyó el padre Natalio, y lo bendijo Monseñor Emilio Bianchi.

Luego, en 2011 se transformó en parroquia. “Es una bendición hermosa ver cómo la comunidad crece, y tantas cosas lindas que se están llevando adelante en la comunidad que es muy solidaria, está muy cerca de los que sufren, de los enfermos, de los pobres, y eso es un signo de que el reino de Dios está presente en medio de nosotros”.
Recalcó que “el pueblo tiene confianza de que Dios nunca nos deja solos, a veces nos fallan los dirigentes pero Dios no. A través de los santos la gente experimenta la cercanía a ese Dios”.

Cultura del trabajo

En tanto, sostuvo que “un gesto muy grande es dar trabajo, pedir a los que pueden hacerlo, que lo hagan, aunque sea un trabajo chiquito, pintar la casa, cambiar una puerta, arreglar una vereda, quien pueda dar trabajo, que lo dé”.
“No hay que pensar en grandes cosas, ciertamente si uno es político, funcionario, empresario tiene otra responsabilidad, a ellos el señor les ha confiado más, pero cada uno tiene que ver qué puede hacer para generar mejores condiciones de trabajo”, manifestó.

En ese marco, subrayó que “si uno tiene gente que trabaja para uno, pagarle mejor, si uno tiene trabajo, hacerlo bien, llegar a horario, hacerlo con responsabilidad, porque si no recuperamos la cultura del trabajo, no solo nuestro país no va a salir adelante, sino que, como decía Martín Fierro, la pobreza nos va comer a todos. El que tenga trabajo que lo cuide”.

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