Como cada año, miles de fieles esperan en Liniers ingresar al santuario de San Cayetano

La expectativa de los peregrinos que se acercan al templo católico cada 7 de agosto crece, a medida que pasan las horas, sobre ambas veredas de la calle Byron.
Pero es la fe la que, según los testimonios, los mantiene “firmes y con fuerzas” durante tanto tiempo a pesar del frío y las carencias en el improvisado campamento.
“La fe me trae todos los años aquí y me ayuda a tener paciencia y a esperar. Por haber esperado y haber creído mi nietita ahora está bien”, dijo a Télam José Alberto Aranda, un hombre del partido de Lomas de Zamora que, emocionado, prefirió callar el motivo de sus plegarias.
Las historias de la gente que va a San Cayetano tienen algo en común y piden por trabajo, salud y vivienda y también están las que agradecen al santo. “Hay personas que vienen a pedir, los más a agradecer”, explica Mercedes Ruiz, de Floresta, y evoca una operación y también un accidente que dejó a un sobrino muy grave, aunque finalmente salió del trance.
A medida que la fila de peregrinos se acerca a la iglesia de la calle Cuzco, a media cuadra de la estación de trenes de Liniers, vendedores ambulantes y puesteros se preparan para el momento de mayor concurrencia de público.
“Será esta medianoche. Estoy muy emocionada”, cuenta Dora “la abuela”, de 82 años, que asegura haber estado todos los 7 de agosto desde hace 29 años en ese mismo lugar, a la espera de entrar al santuario de San Cayetano.
Para Cristina Carrizo, de 60 años, quien sin abandonar su reposera acerca una imagen del santo en yeso de medio metro de altura y la abraza, este año su pedido será para todos los que, como ella, se jubilan. “Hasta el mediodía había unas 6.000 personas”, dijo un oficial de policía a cargo del operativo que todos los años se ocupa de cercar la zona, para evitar el paso de los vehículos varias manzanas a la redonda.
La cantidad de fieles de San Cayetano registra, cada año, “una merma significativa”, sostuvo el jefe policial mientras ordenaba colocar más vallados, preventivamente. Varios fieles consultados coincidieron en esa apreciación pero no la vincularon a una disminución de la fe.
“Antes la gente venía a San Cayetano o iba a la peregrinación a la Virgen de Luján, o hacía ambas cosas. Ahora hay otros santos que también convocan, como la Virgen Desatanudos, San Expedito o inclusive a Nuestra Señora del Rosario, en San Nicolás”, explicó Angélica, de 75 años y devota del patrono del trabajo.
Sentados, emponchados y tomando mate los fieles reciben la compañía de un grupo de monjas las Hijas del Divino Salvador” Mañana, otro momento importante será cerca del mediodía cuando el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, presida la misa central. La celebración se realiza este año bajo el lema “Con San Cayetano buscamos justicia, pan y trabajo”.
Según el cronograma de la celebración, desde la medianoche los peregrinos podrán ingresar al templo donde serán recibidos por monseñor Raúl Martín, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal de Devoto, que impartirá la primera bendición del día.
 

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