Con las lluvias aumentaron las denuncias por obras clandestinas ante la Dirección de Hidráulica

La ingeniera María Susana Laborde, jefa de la Zona V, le explicó a El Eco de Tandil los problemas que ocasionan las construcciones que no respetan el escurrimiento natural de las aguas y su incidencia ante fenómenos climáticos como el que padece esta zona de la provincia. 
La funcionaria describió que muchos terrenos que están dentro de la zona urbana no presentan restricciones para edificar, aunque tienen cursos de agua activos, debido a que estos accidentes geográficos no figuran en los títulos de propiedad.
“Ahí tenemos graves problemas porque es muy difícil impedir que se construya y hay muchísimos lugares en Tandil donde las construcciones están hechas pegadas a los cañadones, e inclusive rellenando cañadones, y eso genera problemas realmente muy complicados”, manifestó.
También confirmó que reciben muchas denuncias y a modo de ejemplo señaló que en Arroyo Seco, una persona rellenó un cauce con material de recupero de la repavimentación cuando se construyó la rotonda de la Ruta 226 y Reforma Universitaria. “Achicó el cauce, todo un bajo natural, hicimos varias denuncias y en eso estamos”, afirmó.
La cantidad de denuncias está directamente relacionada con dificultades propias de Tandil. “La parte que está regulada, que en los planos figura la restricción, es fácil porque se impone la restricción y tienen que cumplirla, pero hay lugares donde se han ido tapando los cauces y pasaron a ir por la calle”, señaló Susana Laborde, y agregó que uno de estos casos se produjo en la zona del barrio Golf,  donde hubo un achicamiento del cauce del arroyo y ahora el agua circula por la cuneta.
“Con el tema del arroyo Seco hay que restituir los cauces naturales para que no haya más afectación a vecinos. Hay todo un sector que se ha urbanizado, donde hay que restituir el cauce porque se ha ido cerrando históricamente. No es algo nuevo”, sostuvo.
La ingeniera explicó que en las décadas del ‘60 y ‘70 no había regulación para los cauces y en los ‘80, algunos se fueron cerrando. Diez años más tarde, estalló el boom inmobiliario en Tandil, se empieza a edificar y los problemas comenzaron a evidenciarse en 2000. “Empezamos a registrar toda la problemática que se estaba registrando a partir de haber cerrado cauces y construido encima de cañadones que en otro momento no estaban activos”, resaltó. 
 
Los permisos
 
Por otra parte, la ingeniera precisó que la mayoría de los vecinos que construye cerca de las sierras no se asesora debidamente. “Hemos hablado varias veces para ver de qué manera en Obras Privadas se hace algún tipo de verificación del lugar para impedir estas cosas. Lo que pasa es que es un tema netamente municipal. La Dirección de Hidráulica interviene solamente en los loteos, cuando hay una urbanización, donde les indicamos de qué manera deben actuar. Pero en el caso de las viviendas particulares, nos enteramos justamente cuando aparece el problema”, reseñó la ingeniera Laborde.
“De alguna manera estamos en contacto permanente con la gente de la Municipalidad, pero a veces ni ellos mismos pueden hacer las cosas si en los títulos de propiedad no aparecen los cursos. Se generan conflictos”, sostuvo en relación a las obligaciones de los propietarios. 
 
Gran impacto
 
Al evaluar las consecuencias, la jefa de la Zona V de Hidráulica describió que impacta “en la aceleración porque cuando se rellena el cauce, lo que se hace es trasladar una masa de agua que tenía que estar en un lugar para generar que vaya a otro, que antes no tenía agua. Entonces cuando el agua viene de la zona alta y llega a lugares que normalmente son intermedios, no bajos, y se encuentra con la cañada tapada, busca otro lugar. Ahí aparece el agua en las calles, en viviendas que antes no tenían y, fundamentalmente, provoca aceleración, porque cuando esos bajos pueden ir llenándose de agua y después recién generar el escurrimiento, el tiempo que tarda el agua en llegar de la parte más alta a la más baja es mayor porque puede ir amortiguándose”.
En cambio, puntualizó que “cuando todo eso está relleno, el agua viene como por un tubo y la velocidad de llegada del agua está muy relacionada también con el tipo de trabajo de los cauces”. 
Susana Laborde explicó que los inconvenientes están directamente vinculados con la situación hidráulica, por lo que en 2013 comenzaron a crecer las denuncias a raíz de las abundantes lluvias. 
“Hay más denuncias de la parte rural, en general de la urbana no son tantas. Hace unos días tuvimos una reunión con la gente de la Municipalidad y apareció todo un sector urbano con denuncias, y los problemas se están arreglando, hablando directamente con los propietarios para hacerles entender e ir solucionando. Hay muchos cursos urbanos, ése es el gran problema”, graficó. 
En este sentido, evaluó que las más afectadas “son las zonas que se van urbanizando y cuando hay lluvias grandes, se nota que están las alcantarillas chicas, que alguien puso una alcantarilla en su casa o en la cuneta de la calle y es insuficiente, y el agua rebalsó y cortó la calle”. 
Por último, sostuvo que “el problema es cuando las viviendas se ejecutan sobre rellenos y ya no hay vuelta, porque lo rellenaron y no hay manera de ver por dónde va el agua. Como se ha tomado conocimiento de la problemática que se genera, la Municipalidad está más atenta a estas construcciones y en algún momento se frenó la construcción en las sierras. La mirada es más atenta ya conociendo el impacto que se causa cuando se hace rellenando”. 
 
Los milímetros
que complican
 
En cuanto a las perspectivas para el resto del año, indicó que los pronósticos marcan un “Niño moderado”, pero en esta zona la primavera siempre es lluviosa. “Es la lógica que a partir del 15 de octubre, en general, tenemos lluvia. Entre octubre y diciembre normalmente tenemos 300 milímetros, así que espero que no se dé porque realmente las napas están muy altas”, dijo. 
Si bien marcó que Tandil no está tan complicada como los municipios ubicados contra el mar y la zona de canales, precisó que hoy 70 milímetros complican porque no hay capacidad de absorción en las napas y el suelo se comporta como un vidrio por el que el agua corre. De todos modos, agregó que en esta época el sol colabora con la evaporación.  u
 
 
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Intimarán a desarmar un terraplén 
conformado sobre el Langueyú
 
Por otra parte, Susana Laborde informó que inspeccionaron las márgenes del Langueyú, a la altura del paraje El Molino, donde el quintero Guillermo Pettite perdió su producción a raíz de la inundación. El damnificado había denunciado que un vecino construyó un terraplén de 2 metros de algo y 700 de largo que afectó sus tierras. 
“Cuando limpiamos el arroyo, dejamos caballones, que son los montones de tierra que deja la máquina cuando limpia. Los caballones no quedan formando una pared sino que se van dejando aberturas para que el agua entre y salga”, describió la ingeniera y agregó que “lo que hizo el vecino fue juntar todo y hacer un terraplén continuo. Limpió maleza y otras cosas, las puso arriba del terraplén, tapó y parquizó todo”.
Tras la denuncia presentada por la Secretaría de Obras Públicas de la comuna y a partir de la inspección, Hidráulica recomendó abrir el terraplén, que cada 20 metros deberá dejar libre 5 metros para permitir que el agua del arroyo pudiera ingresar y salir. Ese informe se envió a la Autoridad del Agua de la Provincia, que deberá intimar a quien realizó la obra clandestina a modificarla para no afectar al resto de la barriada. Se estima que el proceso administrativo demandará unos 30 días. 
De todos modos, la ingeniera Laborde explicó que “la quinta está un metro más abajo que del otro lado del arroyo. El nivel del terreno es más bajo que el de la barranca del otro lado. Aunque no hubiera terraplén, se va a inundar con un desborde. El punto es que si el agua supera el nivel de la barranca, ahí empieza a tener incidencia el terraplén”. 
Ante la situación de la cantidad de precipitaciones, sostuvo que “la obra clandestina está y la tiene que restituir, pero no quiere decir que todo el motivo de la inundación de esta quinta sea eso. El terreno igual está bajo”. 
 
La limpieza
 
En cuanto a las obras de mantenimiento del Langueyú, la jefa de la Zona V informó que “cuando estaban las máquinas trabajando se hizo un nuevo convenio que no se efectivizó. Cuando quisimos seguir con ese convenio, la Municipalidad dijo que no tenía presupuesto para seguir con las obras, entonces se levantó el equipo”. La comuna debía costear el combustible y los viáticos de los equipistas, en tanto Parques y Paseos estaría a cargo del desmalezamiento de la zona para que trabaje la dragalina. 
“A principio de este año se pidió nuevamente poner en vigencia ese convenio. Se hizo la documentación y ni bien tengamos una dragalina, la traeremos; con la dragalina que estaba acá hay un convenio con el municipio de San Cayetano. Hay que conseguir otra y cuando pase este período que están todas las máquinas trabajando en la emergencia, seguramente tendremos una dragalina para Tandil”, adelantó.  u

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