“Con Naranjas Amargas tratamos de multiplicar las miradas sobre Tandil”

“Naranjas Amargas es una antología en donde cada relato ficcional es un hilo de sentido que se entrelaza con otros y teje una red, de trama lo suficientemente cerrada como para atrapar algo de la complejidad de lo tandilense y lo suficientemente abierta como para no clausurar otras miradas posibles”. La escritora Patricia Ratto compiló, en “Naranjas Amargas”, 30 historias que invitan a “internarse y recorrer este Tandil dulce y amargo, luminoso y oscuro, visible y oculto, bello y complejo a la vez”. 30 historias que mañana a las 19 serán presentadas en un evento en el Mumbat con la especial participación del periodista especializado en Cultura, Osvaldo Quiroga, y con la presencia de Ratto, la editora Florencia Lafón y los autores. Además, se podrá disfrutar de un book tráiler realizado por Rodrigo Caprotti y un video hecho por Dominique Moreno. Antes de la especial velada, El Eco de Tandil charló con Patricia y tres de las autoras del libro: Mili Machado, Analé Barrera y Fernanda Villanueva.

-¿Cómo surge Naranjas Amargas?
Patricia Ratto: -El libro surge como un proyecto de los grupos de talleres de escritura que tengo en Tandil. Hacía tiempo que tenía ganas de trabajar en un libro de cuentos o relatos bien ubicados, desde la ficción y desde la literatura, pero con esa capacidad que tiene la ficción y la literatura para decir algo de los lugares y de sus realidades, digamos. Quería explorar un poco el territorio tandilense: qué es Tandil, cuál es el imaginario de Tandil, si hay otros imaginarios posibles, ¿no? Abrir a todas las miradas para complejizar la idea que tenemos acerca de lo que es Tandil.
-¿Cómo fue el proceso?
Patricia Ratto: -Estuvimos trabajando dos años desde las primeras lecturas, en donde vimos como algunos autores abordaban este tema de la localización de las ficciones en un determinado territorio, y a partir de ahí empezamos a hacer un trabajo de escritura en el que tratamos de multiplicar las miradas. Es decir, hay miradas de cuestiones que tienen que ver con el presente y otras con el pasado de lo que fue Tandil, algunas ficciones se inspiran en hechos policiales, o del pasado y otras en presente.
-¿Cómo fue tu experiencia, Mili?
Mili Machado: -Fue un trabajo muy arduo porque trabajamos no solo con nuestros cuentos y la supervisión de Patricia sino con los cuentos de los compañeros también. Fue un trabajo muy en conjunto, y todos conocemos bien el trabajo de los otros. Fue un trabajo precioso, muy agradable pero también muy difícil. Patricia lo llevó por un camino donde nos mostró todos los recodos que podía tener y las maneras y los recursos que podíamos utilizar. Como fue tan amplio fue muy libre. Yo, por ejemplo, elegí contar una historia que pasó en Tandil realmente, y que saqué de recortes periodísticos del año 53. Con lo que tenía y con lo que me ayudó un periodista, Juan Roque Castelnuovo -tenía muchos recortes de esa época y tenía data- trabajé muchísimo. Fue la primera vez que hice investigación y fue muy entretenido.
-¿Escribir sobre Tandil les permitió conocer otros aspectos de la ciudad que desconocían?
Fernanda Villanueva: -Yo soy de Ayacucho, entonces para mí fue una experiencia gratificante en el sentido de haber podido conocer muchas historias de acá que contaban mis compañeros. Realmente aprendí un montón. Como decía Patricia, desde el año pasado estamos trabajando en esto, entonces tenemos un montón de material y las historias son todas muy diferentes…
Patricia Ratto: -Hay algo en lo que dice Fernanda que tiene mucho que ver con cómo somos los tandilenses. Ella dice “Yo soy de Ayacucho”, y yo digo “ella era de Ayacucho, vive en Tandil, es una tandilense por adopción”. Como Analé. Sin embargo, ellas siguen sintiendo que no terminan de pertenecer a Tandil. Afortunadamente, el libro tiene la mirada de gente que no solo nació y se crió en Tandil, de esta cuestión de decir los NYC, “nacidos y criados en Tandil” como si fuéramos una cosa especial, cuando en realidad una ciudad se construye también con los aportes de los que vienen. En el libro está, entonces, no solo la mirada de los NyC sino también de la gente que vino a vivir a Tandil, con todo lo que eso significa: tener la mirada del que viene de afuera pero ya es parte.
-Hay además autores que no viven aquí.
Patricia Ratto: -Sí. Uno es Lucas Gioja, que hace el taller a distancia. Trabaja en la Cancillería, en Roma, y nunca estuvo en Tandil. Y tengo otra alumna que es de Azul y que viene a Tandil a hacer el taller. ¿Y por qué hicimos esto? porque un escritor tiene que poder conocer un lugar y tener una mirada sobre un lugar a partir de informaciones. Y el libro tiene toda esa variedad: La mirada del que nació y se crió en Tandil pero también la del que está viviendo en Tandil y no era originariamente de Tandil, la del que nunca conoció Tandil y la del que lo conoce pero no vive. Cada relato es como una especie de hilo que se va entrecruzando con otros y arma una especie de red que intenta atrapar algo de lo tandilense. Algo.
¿Cómo fue tu experiencia, Analé, al no haber nacido en Tandil?
Analé Barrera: -Yo vine a estudiar a Tandil. Mi cuento transcurre en el predio Sans Souci, y lo que pasa en ese territorio se puede extender a todo Tandil porque la idea es pensar un territorio por capas y cómo, en un mismo espacio, hay sedimentadas distintas historias, transcurren distintas historias. En el predio de Sans Souci se puede ver la historia de Argentina prácticamente. Jugamos un poco con esa idea de pensar el territorio no como lo físico sino como las historias que se van intercalando en un mismo espacio. Mi cuento tiene que ver un poco con eso, con el tránsito de una joven recién llegada a Tandil y como va descubriendo parte de esa historia en una caminata.
Patricia Ratto: -Como dice Analé, el libro pretende de alguna manera mirar el territorio. Un territorio desde la filosofía se concibe no solo en cuanto a la tierra, se construye también en cuanto a un lugar que tiene que ver con lo social, lo político, lo económico, las costumbres, la cultura. Todo eso uno puede definirlo como un territorio, y desde ahí estamos haciendo una mirada de Tandil.
-¿Por qué Naranjas Amargas”?
Patricia Ratto: -Es el título de un cuento, el de Pauline François, que es suiza y está viviendo en Tandil porque se casó con un tandilense. Ahí tenemos también otra mirada y esa recorrida que hace desde esa mirada un poco de extranjera, una mirada del que viene de fuera y que presta atención a cosas que nosotros, los que vivimos todo el tiempo acá, pasamos literalmente por arriba y no vemos. El cuento tiene que ver con las naranjas amargas que caracterizan Tandil pero también con las placas que están como recordatorio de los desaparecidos en la esquina del colegio San José. Naranjas amargas es un poco la idea que de alguna manera resume lo que hay en el libro, ¿no? esta idea de lo apetitoso de la fruta, de lo tentador, del color naranja brillante y tan vital, y que a su vez esconde lo amargo, lo oscuro. En el libro están todos esos climas.
-¿Cuántos cuentos son?
Patricia Ratto: -30.
-Es decir que hay 30 miradas distintas de la ciudad.
Patricia Ratto: -Exacto. Y esa es la idea.

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