Condenaron a un sujeto por abusar de dos hermanas menores de edad durante años

Vale aclarar que se obvia dar el nombre del condenado para preservar la identidad de las víctimas de un delito de instancia privada.
El juez dio por acreditado que en el interior de la vivienda donde convivían el acusado abusó sexualmente, en forma periódica -entre una y dos veces a la semana- y de manera reiterada de la menor que por ese entonces tenía entre nueve o diez años hasta sus dieciséis años de edad.
Asimismo, quedó probado para el magistrado que en el lapso comprendido entre mayo de 2008 y mayo de 2011, en el interior de la vivienda y posteriormente en otra finca, el mismo sujeto abusó sexualmente, en forma periódica y reiterada (al menos tres veces por semana) de otra de las hijas de su concubina, desde cuando esta tenía 11 años hasta los 13 años de edad inclusive.
Que con el correr del tiempo, cuando la misma tenía 12 años, comenzó a violarla con la misma periodicidad antes indicada. Para lograr su cometido, el imputado ingresaba a altas horas de la noche a la habitación de la menor, y luego de acostarla boca arriba o de costado, posicionándose arriba de su cuerpo, le quitaba su ropa interior y procedía a consumar los accesos carnales, forcejeando en alguna oportunidades ante la resistencia de la víctima, a quien le agarraba las manos para lograr inmovilizarla y evitar que se defendiera, como asimismo, abrirle las piernas por la fuerza para poder concretar el acceso.

Autoría y responsabilidad
 
En lo relativo a la autoría y responsabilidad del acusado, el magistrado tomó los testimonios directos e incriminantes de las víctimas, sobre los que les resultó creíbles y sinceros para el juez, no advirtiendo en los discursos que terceras personas hubieran colaborado en la construcción para presentar los hechos. Por el contrario -añadió -, los relatos de las menores reflejan espontaneidad y transitó naturalmente por un vocabulario que es acorde a su edad.
 “El nerviosismo demostrado al momento de recibírsele la declaración -con risas cargadas de tensión, tal como lo expuso el licenciado Loreal en su informe, en los momentos más álgidos de su declaración- lo atribuyo a la difícil circunstancia de relatar ante un desconocido situaciones de su intimidad, aún así, esa circunstancia no le impidió que las referencias a los hechos sucedidos las realizara con contundencia y sin mellas en el discurso, por lo que no tengo dudas que contó la verdad de lo ocurrido”, sentenció. Apoyan la verosimilitud de la declaración de una de las víctimas, además del informe psicológico recién citado posterior a su declaración que da cuenta de la ausencia de “motivaciones secundarias para mentir, ocultar o fabular deliberadamente respecto del hecho” y de “elementos que den cuenta de una posible intimidación o inducción por parte de un adulto”.
Se complementó, además, con el informe psicológico realizado con anterioridad a su testimonio por parte de Loreal, del que surge la existencia de “indicador directo primario de abuso sexual” y que “nada hace interpretar de los dichos de la víctima, una construcción fabulatoria o mendaz”. Así también se incorporó el informe médico del cual surge la constatación de múltiples desgarros de antigua data en la zona vaginal.
La credibilidad y fundamentación de los testimonios brindados por las hermanas se sustentaron, además, en otras circunstancias que permitieron al juez adquirir convicción, como lo declarado por el hermano de las víctimas y la madre.

El libro íntimo de una niña abusada
 
Cabe consignar en el expediente que se incorporó una prueba que para el juez no hizo más que corroborar la credibilidad de una de las niñas. Se trató del libro íntimo que la chica tenía y en el que escribió sus padecimientos en silencio. Dicho libro fue encontrado por un compañerito de la escuela y luego las autoridades escolares tomaron carta en el asunto, dando intervención al Servicio Local, que llevó a que procedieran a trasladar a la niña a un hogar de contención.
En dicho cuaderno la niña confirmaba un abuso sexual hacia ella por parte de su padrastro.
Surgen de dichos textos tanto referencias a los hechos por ella sufridos como a aquellos de los que era víctima su hermana.
Entre otras circunstancias detalladas que se obvian en este informe por preservar a la víctima, textualmente expresó en el diario: “…me escapo a la noche xq’ mi estúpido padrastro me toca y me kiere violar como mi mamá trabaja a la noche no se entera nada de lo que pasa a la noche (…) Tengo miedo de contarle y explicarle todo aparte yo no kiero que se peleen xq’ haora estamos viviendo en una casa q’ la hizo (…) y si se pelean nos va a echar vamos a terminar en la calle”. u
 
La confesión del violador
 
En medio de la declaración prestada por la madre de las víctimas se extrae un diálogo que mantuvo con su concubino respecto a que las hijas lo habían denunciado.
La mujer dijo que al preguntarle por qué había actuado de esa manera con sus hijas, por qué había hecho eso, el hombre le respondió que estaba todo hecho, que no tenía palabras para explicarle porqué había ocurrido eso, que ya a las nenas no les iba a pasar nada, que iría adónde tenía que ir, ya que su abogado le había comentado que en cualquier momento lo meterían preso, y que lo que él quería era que tardara un poco su detención para poder pagar las deudas,  entrar a la cárcel con salidas laborales, para poder ayudarla económicamente.
Al insistirle sobre las razones que lo llevaron a abusar de sus hijas, el sujeto apenas respondió con que su padre había sido muy malo con él, y que había sido abusado por una persona mandada por su padre, y que su infancia había sido mala….

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