Conmovedor relato de un hombre que logró dejar atrás la droga y la delincuencia

Con un dejo de dolor relató aquella parte oscura de su historia para luego explicar cómo logró cambiar su vida para siempre. “Dios me dio otra oportunidad”, dijo Diego Carrizo, mejor conocido como “Draco”, el entrenador de la Liga del Potrero, un equipo de fútbol de chicos pertenecientes a distintas villas del Conurbano y Capital Federal.

“Draco” dialogó con El Eco de Tandil mientras se encontraba en la ciudad en el predio de la escuela Granja, junto al padre “Pepe” Di Paola y un grupo de 120 chicos provenientes de distintas villas del partido de San Martín.

Hoy tiene 35 años pero desde los 2 años vivió en la villa La Cárcova, en el partido de José León Suárez, uno de los barrios más pobres y olvidados del conurbano bonaerense.

Contó que desde pequeño amaba jugar a la pelota. “Jugaba en distintos clubes de barrio, llegué a jugar en inferiores de Chacarita cuando tenía 12 años. Pero me empezó a gustar la calle, me empecé a drogar y me dedicaba a delinquir”, rememoró.

“He robado drogado, he vivido en la calle, dormía en la calle muchas veces porque mi mamá no me dejaba entrar a la casa. Fuimos criados 5 hermanos con mi mamá solamente, ella trabajaba todo el día y nosotros andábamos en la calle”, contó.

Una nueva
vida

El accidente que marcó su vida sucedió cuando tenía 19 años en un enfrentamiento con la policía.

“Después de eso volví a vivir, y cambió totalmente mi vida. Tuve nueve impactos de bala en el cuerpo y estuve en estado vegetativo. Me ayudó mucho a salir adelante mi señora, mi mamá y mi familia. Uno de los impactos me tocó la médula y no puedo caminar más”, expuso.

Y agregó que “ando en silla de ruedas hace 15 años. Mi hijo tenía 2 años cuando me pasó esto y decidí cambiar mi vida, empecé a dejar la droga en el momento en que me pasó esto, dejé el alcohol, todo”.

“Que no pasen lo
mismo que yo”

“Me costó mucho dejar la droga y sufría los días que quería consumir pero mi señora me apoyaba. Sufrí mucho, me agarraba fiebre, lloraba, gritaba pero lo superé. Hace aproximadamente 12 años que no consumo droga. No era vida”, expresó.

Cuando su hijo tenía alrededor de 10 años comenzó a dirigirlo mientras jugaba a la pelota y poco después comenzó a ser técnico en un merendero situado en el corazón de la Villa La Cárcova, donde estuvo alrededor de 4 años.

“Sacamos muchos chicos de la calle jugando a la pelota. Ahí lo conocí a Pepe y ahora estamos con nenes de 6 a 16 años trabajando. La idea nuestra es que si están jugando a la pelota, no están en la calle. No quiero que pasen lo mismo que pasé yo”, manifestó.

Hace alrededor de 2 años y medio que tienen la escuela de fútbol en la parroquia, situada en La Cárcova. “Tenemos distintas edades, incluso chicas de fútbol que jugamos en una liga social que se armó de distintos barrios que no tienen club, trabajamos con más o menos 10 barrios del partido de San Martín”, indicó.

Respecto al padre Pepe, aseguró que “charlamos mucho y cambió todo mi pensamiento acerca de ayudar a las personas a que no pasen lo mismo que yo”.

“Este valor que da Pepe a los jóvenes es increíble, llevamos a grupos de chicos a San Clemente de los cuales más o menos el 70 por ciento no conocía el mar, y este campamento también fortalece a los chicos y les da un ejemplo de vida que es increíble”, destacó.

En tanto, expresó que “yo le decía a los chicos que si no hubiera estado Pepe en el barrio en aquel momento no me hubiera pasado lo que me pasó porque él está ayudando a muchos chicos a sobrevivir y sacarlos de la calle”.

“Dios me dio otra oportunidad y tuve que cambiar toda mi vida. Disfrutar esto es increíble, que nunca lo pude disfrutar cuando podía caminar, es increíble lo que disfruto desde que estoy con Pepe. Estoy muy agradecido por todo lo que hace por nosotros y por los chicos”, sostuvo.

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