Continúan los graffitis y pintadas en la ciudad y el PRO le exigió al Municipio que “se haga cargo”

Ante una problemática que no cesa en Tandil, el concejal del PRO Claudio Ersinger volvió a referirse a los graffitis y pintadas que los jóvenes realizan en la vía pública, no solo en viviendas sino también en comercios. Contó que siguen las quejas de los damnificados, que no encuentran solución ni de las autoridades municipales, ni de la Policía. Exigió entonces que el Municipio “se haga cargo” y brinde una solución.

Cabe recordar que, tras las iniciativas impulsadas desde el ámbito legislativo, en su momento, las autoridades municipales anunciaron en 2014 el programa Arte Joven con el objetivo de ofrecerles a los adolescentes un espacio de difusión y promoción de nuevas expresiones artísticas, desestimando el aspecto punitivo contemplado en el proyecto que había sido impulsado desde el Frente Renovador.

Sin avances

Dos años después, el concejal Ersinger volvió a ser consultado por El Eco de Tandil sobre el tema. El edil aclaró, en principio, que el proyecto que presentó en 2014 con el objetivo de limitar lo máximo posible esta manera de expresión de los jóvenes en la ciudad, no fue archivado, pero dijo que desconoce en qué comisión se encuentra.

Admitió que en su momento lo que se intentó hacer fue “tratar de encontrarle una solución para algo que es un problema, que es el daño que se produce sobre frentes de muchísimos edificios, tanto privados como públicos. Monumentos, escuelas, en algunos casos paseos porque se pintan las piedras del cerro. Un daño que -a veces- es irrecuperable porque se han estropeado, por ejemplo, murales”.

Recordó que en ese entonces el bloque del PJ-FPV también realizó algunos aportes, a los efectos de poder ofrecerles a quienes tienen talento para pintar los murales y graffitis algunos ámbitos para que pudieran aprender, como así también facilitarles algunos materiales.

El aspecto
punitivo

Sumado a ello, señaló Ersinger que también se contempló en la oportunidad lo que tiene que ver con lo punitivo, es decir, que quien cometa una falta -como pintar el frente de un inmueble privado o algún edificio público- tenga un castigo. Y, en ese sentido, aclaró que eso no significaba “ir a prisión ni mucho menos, pero al menos que repare el daño”, es decir, que “el frente que estropeó vuelva al estado en el que estaba antes de que la persona interviniera”.

Remarcó que ése fue el punto clave en torno al cual no hubo acuerdo. “El Ejecutivo no comparte la idea de que haya un castigo, una sanción, cosa que para nosotros es importante, y lo que recogimos de las experiencias que hay en otros lados funciona de esa forma, es decir, si te pescan infraganti pintarrajeando vagones de subte o de trenes, colectivos, te hacen limpiarlos”, expuso.

El mayor reparo estuvo dado porque quienes generalmente tienen esta modalidad de expresión son menores. Sin embargo, el concejal del PRO manifestó que “eso no significa que puedan romper o dañar cualquier cosa y que nadie pueda hacer nada porque, en definitiva, sino ¿en qué sociedad queremos vivir?”.

La continuidad
de la iniciativa

Ersinger confesó que se le puede dar continuidad al proyecto “en la medida en que siga habiendo interés de los vecinos, por supuesto lamentablemente es por el lado de la negativa porque la gente se interesa por la bronca que le produce. Porque las familias quieren tener el frente de sus casas limpio, bien pintado, el portón, la reja, persianas de comercio, las cortinas de enrollar. Está todo estropeado”.

Sumado a ello, remarcó “la imagen que se llevan los turistas y en ese sentido lo he utilizado porque lo levantás de comentarios de la gente, que te dice: `Qué linda que está la ciudad, lástima que esté tan pintarrajeada´ porque es un desastre”.

“Afrontar
los costos”

Seguidamente el edil del PRO recordó que “propusimos en una tercera etapa otro nuevo proyecto, que fue el de hacer lo que se está haciendo en la Capital Federal y era poner un equipo de gente, a cargo de la comuna, a limpiar frentes. Van con una máquina, limpian y le pasan un producto para que no agarre la pintura del graffiti si lo pintan de nuevo. Lo hicieron con la torre de agua y duró solo un mes limpia. Y también lo empezaron a hacer con algunos comercios, pero no lo mantuvieron”.

Por lo tanto, sostuvo que “deberíamos insistir con eso, en que el Municipio se haga cargo y que afronte los costos que significa al menos tratar de combatir -de alguna manera- esta práctica. Nosotros hasta nos hemos reunido con graffiteros, que son artistas, pero lamentablemente los que realizan ‘tags’ que son firmas, o rayas, eso de arte para mí no tiene nada”.

Las quejas de
los damnificados

Desde el bloque, confirmó -al cierre- que los vecinos siguen acercándose al Concejo Deliberante a manifestar su bronca y preocupación por lo que sigue pasando.

“La gente viene muy enojada porque lamentablemente nos dice que fue a la policía y no le dieron ninguna solución; la Justicia tampoco, y nos preguntan qué vamos a hacer nosotros que somos el Gobierno”, sostuvo.

Ersinger insistió entonces en que “hay que hacer algo, no nos podemos quedar con los brazos cruzados. El proyecto que presentamos tiene dos años. En su momento, el Ejecutivo respondió creando el programa Arte Joven que incluso estuvo a cargo de Pablo Civalleri. Habría que ver qué pasó con eso”.

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