Costumbres argentinas

Estos gigantescos vehículos hechos de madera y tirados por bueyes, están en franca vía de extinción. Su uso tan generalizado en toda la historia de nuestro país, actualmente se circunscribe a muy pocos lugares.
Nos dice Tito Saubidet que en los últimos tiempos era casi imposible encontrar una carreta tirada por bueyes en toda la zona de influencia del Río de la Plata y que en Uruguay eran más comunes.
Continúa describiendo ?La carreta está montada sobre dos grandes ruedas sin llantas, que pueden llegar a medir hasta tres metros de diámetro. Se las solía construir de lapacho con grampas de hierro envueltas en lonjas de cuero para reforzarlas. El eje frecuentemente era de naranjo?.
De acuerdo a las zonas las paredes eran de diferentes tipos de madera, la quinchada de totora o junco con pasantes de caña tacuara.
Podían haber carretas quinchadas o toldadas, de acuerdo al tipo de techo que llevaban.
Nos narra Julio P. Avila en La Ciudad Arribeña, que las carretas eran el único medio de transporte de mercadería y frutos. Las carretas eran tiradas preferentemente por tres yuntas de bueyes y que la carga era de 150 arrobas en viaje a Córdoba y de 125 cuando iban al norte.
Dice Avila que los troperos ?tal el nombre de los dueños de las carretas? era un gremio muy respetable, y que las tropas constaban de más de quince carretas, aduciendo que menor número era imposible debido a los ríos que debían cruzar, muchas veces crecidos, y que se requería el esfuerzo de todos los peones y todas las yuntas. También era necesario el número para resistir a los ladrones de mercadería que solían acechar en los caminos.

El reemplazo
Nos narra el Dr. Carlos Páez de la Torre en su excelente sección “Apenas ayer” del diario La Gaceta de Tucumán, que las mulas sustituyeron a los bueyes en el transporte de carretas hacia el año 1868. Hasta ese momento la lentitud del traslado era casi exasperante. El diario “El pueblo” del 20 de agosto de ese año hacía referencia al asunto en el artículo titulado “Un progreso”: “El pueblo de Tucumán ha sido agradablemente sorprendido por la llegada de algunos carros tirados por mulas al pecho. Una sociedad española es la empresaria; la que en su primer viaje no ha tardado más que 17 días desde Villanueva (localidad bonaerense) hasta Tucumán”, decía el autor del artículo que “por el nuevo medio de portear, con carros tirados por mulas, sustituido al de las carretas tiradas por bueyes, se economiza por lo menos las tres cuartas partes de tiempo, dadas la mejor época y las mejores condiciones del viaje. Y si se tiene en cuenta las malas estaciones y otros contratiempos, la economía es inmensamente mayor”

Fuente: www.folkloredelnorte.com.ar


Aclaración
 El domingo 18 en esta misma página se incluyó esta aclaración que por razones ajenas a los editores salió sin firma, razón por la cual la incluimos nuevamente.
?En la columna del domingo 12 de octubre, de Desde el archivo, ´La historia de Curimán, el caballo mapuche´ omití involuntariamente el autor intelectual de la misma, el señor Hugo García. Dicho relato me lo envió un lector sin ninguna referencia y creí que se trataba de una leyenda, por su redacción ´cuentan los mapuches…´ y no de una investigación. Le pido disculpas desde este espacio por no haberlo citado?. Firma: Eduardo Antonio Ferrer, historiador y concejal por el Frente para la Victoria).


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