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Creativos freelance, tiendas online, jugadores de poker profesional… ¿es posible una estabilidad financiera?

El Eco

Hace décadas que la mujer se incorporó al mercado laboral, y con ello, se sentaron las nuevas bases de la organización doméstica y familiar. Si bien antes, la mujer que trabajaba fuera de casa se encargaba de la crianza de los niños en la medida de lo posible y de las tareas del hogar al terminar su jornada, solía contar con la ayuda de alguna mujer también contratada para estas labores. En el momento presente, la implicación laboral de la mujer en la familia pocas veces es algo voluntario, sino que es difícil mantener una situación financiera saludable a menos que ambos progenitores lleven un salario a casa, y de hecho, no siempre queda dinero para tener a una persona contratada para los quehaceres domésticos.

Se ha ido imponiendo, cada vez con mayor frecuencia, un intento de la conciliación profesional a través del tele trabajo y las actividades autónomas o freelance como medio de subsistencia que permita pasar más tiempo en casa o contar con horarios más flexibles, en pos de un tiempo de descanso, de ocio y de vivencias familiares de calidad. No en todas las profesiones es igual de sencillo llevarse el trabajo a casa, por lo que muchas personas de ambos sexos optan por el emprendimiento, cada cual haciendo lo que mejor sabe hacer.

En este terreno, los artistas de una u otra manera han sabido buscar la manera de rentabilizar su talento: escritores, compositores, diseñadores, están consiguiendo tele trabajar para empresas que les encargan sus trabajos con una fecha de entrega, organizándose el tiempo desde casa y cumpliendo con el objetivo. La mayoría de las veces, no cuentan con un salario cerrado sino que se les paga por trabajo realizado. Por supuesto, ellos sí que cuentan con unos gastos fijos o porcentuales, sus tasas, el alquiler o compra de materiales o herramientas tecnológicas, etcétera. Las artes ya no sólo sirven para exponer o participar en certámenes, sino que la industria cinematográfica o la de los videojuegos, en un auge creciente, demanda trabajos gráficos, bandas sonoras, creación de guiones y demás trabajos de producción artística.

También los artesanos han encontrado una oportunidad, gracias a internet, para fabricar sus productos y venderlos en tiendas online por todo el mundo. Etsy, por ejemplo, facilita la labor a estos artesanos, quienes también deberán planificarse muy bien económicamente o vigilar que la inversión tenga garantías de ser recuperada, en todos los casos. Deberán prestar atención a la competencia y tal vez invertir un poco más en packaging, promoción a través de redes sociales y demás costes. Desde fuera puede parecer muy duro, pero queda demostrado que hacer el esfuerzo inicial e incluso mantenerlo garantizará un aumento y fidelización de los clientes, que a fin de cuentas es lo que se persigue para poder vivir durante mucho tiempo de una actividad que es nuestra pasión, lo que mejor sabemos hacer, y marcando nuestras propias pautas.

En cuanto a los jugadores profesionales, lo cierto es que aquí el procedimiento varía sustancialmente. Aún así, años tras año crece el interés en el juego Poker frente a otros de casino, pues a diferencia de ellos, el poker se puede entrenar, se basa más en la estrategia que en el azar, tiene un componente más deportivo, y es considerado por muchos como un deporte mental. El poker como una manera de ganarse la vida es una opción que requiere de un autocontrol más concreto, debido a que en este caso no se pagará por trabajo realizado, sino por victoria conseguida en el juego, juego que requiere una apuesta previa, lo que equivaldría a la inversión inicial y recurrente en los otros casos.

Cuando un artista realiza un encargo, tiene (o en teoría debe tener) la garantía de que se le va a pagar, y cuánto le pagarán. Debe calcular las horas que le llevará el trabajo y otro tipo de costes, incluido el equipo, la electricidad que consumirá, etcétera. En el caso de artesanos que ponen a la venta sus artículos, aún no saben si serán comprados cuando los colocan en las tiendas online. En el caso del jugador de poker, lo que no sabe es cuándo o cuánto va a ganar, no conoce la frecuencia, sólo el premio máximo. Es muy probable que gane una elevada suma de dinero de una vez, pero será consciente de que debe administrarse muy bien, y deberá ser cauteloso con qué parte de este dinero va a guardar y qué parte va a destinar a seguir apostando. En su caso, la mayor inversión puede ser la adquisición de una entrada a un circuito o evento, a un gran torneo, pero si gana un buen premio, quedaría sin duda compensado.

Otra cuestión de los jugadores de poker profesional es que su trabajo no sólo consiste en competir, sino en prepararse, tiempo que dedican a jugar, estudiar estrategia, practicar el autocontrol, mejorar el cálculo mental y más técnicas, es decir, que no todo el tiempo dedicado les llevaría de manera directa a ganar dinero. Sin embargo, muchos lo están compatibilizando con  otro tipo de rentabilización como es tener su propio canal en Twich o en YouTube donde transmitir sus conocimientos o impartiendo clases a otros jugadores.

En realidad, se ha llegado a un punto en el que es accesible ganarse la vida con lo que nos gusta o sabemos hacer mejor, en el horario que más nos conviene y lo que es más importante, desde el propio domicilio si necesitamos optimizar nuestro tiempo al máximo por una conciliación familiar con necesidades concretas. Internet y las nuevas tecnologías en general han sido un verdadero catalizador, por tanto el límite lo pone la imaginación. Eso sí, siempre hay que mantener los pies en el suelo y conocer los costos derivados de nuestra actividad, porque de una u otra forma, siempre requerirá una inversión previa o constante y paralela a la recepción de ingresos por el trabajo realizado.

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  • ElEco

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