Preocupación de las bibliotecas por la falta de pago de la subvención

Es muy compleja la situación que atraviesan las bibliotecas populares de toda la provincia por varios factores que se conjugan en un contexto de crisis económica. Por un lado, la falta de pago de la subvención provincial hace seis meses. Por otro, el incremento de las facturas de energía eléctrica y gas, y otra dificultad es la falta de reglamentación de la ley que establecía una serie de derechos y aportes económicos para todas las instituciones de este tipo.
El presidente de la Biblioteca Popular Sarmiento, Braian Urban, expresó su preocupación por la “delicada” situación que embarga a las instituciones como la que él dirige.
Dicha biblioteca, situada en Quintana al 400, en pleno corazón de Villa Italia, tiene 76 años de vida y un fuerte arraigo en la barriada de fuerte identidad. En un contexto en el que varias bibliotecas de la provincia ya han cerrado sus puertas, Urban manifestó que “es muy triste que cierren las bibliotecas porque es mucho más que un lugar donde leer un libro. Es parte de la identidad del barrio”.

Atraso de las
subvenciones

Por un lado, planteó la problemática de atraso de las subvenciones de la Provincia. Existe un decreto de ley del año 1979 que rige a las que han sido reconocidas por la Dirección Provincial de Bibliotecas, por el cual aquellas instituciones que ingresaron en el marco de esa normativa reciben mensualmente el dinero equivalente a dos sueldos básicos docentes a modo de subvención.
“Ese dinero hay que rendirlo con la documentación correspondiente. La gran mayoría de las bibliotecas lo utiliza para pagar parte de los honorarios de los trabajadores, el bibliotecario o ayudante de bibliotecario. Aproximadamente, entre cargas sociales y salario en el marco del convenio colectivo de trabajo de Utedyc (Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles) es de alrededor de 20 mil pesos, y la subvención que llega de provincia es de 6.650 pesos, con lo cual casi pagás las cargas sociales”, explicó.
Y lamentó que “con lo adeudado de mayo, vamos a empezar con el sexto mes de atraso”.

La ley sin
reglamentar
Otra problemática que enfrentan es la falta de reglamentación de la ley provincial que plantea la creación del sistema provincial de bibliotecas y que fue sancionada el año pasado con la aprobación de ambas cámaras legislativas.
La normativa establece “muchas cuestiones vinculadas al reconocimiento de derechos, no solamente a biblioteca populares, sino también escolares y otro tipo de bibliotecas. Reconoce derechos, el acceso a nuevas tecnologías. Es una ley que se estuvo trabajando en toda la provincia, con mucha participación, pero hasta el día de hoy no está reglamentada”, lamentó.
Si bien la demora de las subvenciones es lo más urgente de resolver, el tema de la norma es muy importante también. “Esa ley es muy interesante y el financiamiento de todo este sistema saldría con un porcentaje del juego, de la Lotería de la Provincia. El dinero de transferencia directa como en este caso pasaría de dos básicos docentes a cuatro básicos docentes”, señaló.

El incremento
de los servicios

En tercer lugar, Braian Urban planteó la dificultad que tienen con el incremento de las tarifas de energía eléctrica y gas, lo cual no solo afecta a las bibliotecas, sino también a los clubes, comedores y todo tipo de asociaciones civiles.
Remarcó que “es una biblioteca histórica, en un barrio como Villa Italia. Se hacen un montón de actividades, una cuota social dura todo el año, no la podés cambiar cuando se te ocurre. Uno tiene que pensar en el lugar que está y qué es lo que pretende hacer con la institución. Uno podría poner una cuota de 500 pesos pero no habría socios, ni actividad, ni nada. Por lo tanto, hay que ser muy medido en eso”.
“Es un problema muy grande el tema de los servicios, sobre todo la luz y el gas. Nosotros tenemos los ingresos por cuota social, y el principal sostén hoy que estamos teniendo es el apoyo municipal a través de una ordenanza, en la cual categoriza a todas las bibliotecas por A, B o C y lo que hace es aportar una subvención mensual en función de esa categoría, eso es el principal sostén para los gastos corrientes de la biblioteca”, indicó.
En ese marco, puntualizó que “con ese dinero, más el dinero de cuota que pagan los socios, más las gestiones que uno pueda hacer desde la responsabilidad social empresaria, se sostiene la institución. Eso tiene que ver con las posibilidades que tenga cada biblioteca de gestionar, lo mismo la realización de rifas, bingos, pero en relación con el Estado nuestro principal sostén es lo que nos otorga el Municipio”.
Además, en el caso de la Biblioteca Sarmiento tienen el reconocimiento de Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) que les realiza un aporte de dinero como gasto corriente, y además les brinda la posibilidad de presentar diferentes proyectos para financiamiento muy puntuales, cuyo dinero solo puede ser usado para lo que fue presupuestado.
“Igualmente no todas las bibliotecas de Tandil están reconocidas por Conabip, por eso es muy importante el cumplimiento de la ordenanza municipal, que si bien establece tres categorías, es universal, es para todas las bibliotecas. Eso se viene otorgando y está en tiempo y forma, y nosotros aplaudimos que así sea porque hoy es el único sostén real, continuo, que tienen las bibliotecas, más allá de su reconocimiento provincial o nacional,”, afirmó.

Una situación
crítica

En Tandil hay 24 bibliotecas populares, pero no todas tienen el reconocimiento ni provincial ni nacional, porque algunas son más pequeñas y su único aporte es el del Municipio.
“En Haedo están cerrando bibliotecas, en La Plata, en Berazategui también porque la asociación civil tiene que pagar las cargas sociales, las tasas, la luz, el teléfono”, sostuvo.
En tanto, manifestó que “en situaciones de retracción del consumo y de menor poder adquisitivo, lo primero que está sentido es el club, la cuota. Eso pasa en todas partes, tiene que ver con la organización de la economía familiar, lo primero que se resiente es el deporte y la cultura”.
“Uno de los proyectos nuestros es el acompañamiento pedagógico. El año pasado citábamos a los padres y estábamos hablando de cómo hacer para acceder de mejor forma a la información con las computadoras. Este año la discusión es que los padres no pueden comprarles los manuales a los chicos. Pasamos de discutir el acceso a las nuevas tecnologías a ver si podemos comprar manuales”, lamentó.
Asimismo, contó que “este año empezamos a hacer meriendas, porque los chicos vienen en una situación complicada y se está notando. Por ejemplo, en el Programa Barriadas y en otros dos nuestros que incorporamos este año. Se da la situación de que estamos trabajando y nos damos cuenta de lo que pasa, tiene que ver con la retracción del poder adquisitivo”.
“Nosotros somos una biblioteca con un fuerte compromiso social y barrial. Mucha gente viene a consultarnos cosas que antes no, cómo acceder al bolsón de comida o para obtener chapas. Se ve la necesidad”, sostuvo. u

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