La larga espera de un afiliado a PAMI

Iván Britos relató todas las dificultades que debe enfrentar para que su madre pueda obtener todos los cuidados que necesita luego de sufrir un accidente cerebrovascular. Las horas de espera, los formularios faltantes que no se informan con anterioridad que se deben presentar y los servicios que sólo se proveen en parte. A pesar de todos lso esfuerzos, la paciente continúa sin obtener la calidad de vida que desea.

 

“La realidad de muchos”

Hace un tiempo mi madre padeció un ACV, lo que generó una parálisis general acompañado de otras graves consecuencias, como la imposibilidad de comer y beber. A causa de ello, debió der internada en el Hospital Santamarina, en donde le brindaron la mejor de las atenciones, para luego darle el alta. Aquí comienza el padecimiento, concretamente con la obra social PAMI.

Al momento del alta, el médico entrega las órdenes y recetas correspondientes a medicamentos, kinesiología, alimentación por sonda, silla de ruedas y pañales. En PAMI, sacás número, de seis escritorios atienden dos, esperás una hora cuando llegás y entregás los papeles, llenás formularios y te piden el resumen de historia clínica. Esto se repite, dado que un escritorio es para pañales y otro para medicamentos. Y todo así. Es decir, tenés que esperar para cada uno de los ítems. Lleva varias horas. Vas al médico, esperás más, sacás turno, volvés a PAMI, volvés a esperar, entregás la orden con el resumen de historia clínica, pero… Falta el formulario de la silla de ruedas, el formulario especial de los alimentos, el formulario para los pañales, el último análisis que le hicieron para que le den la insulina, la última espirometría para que le den el aerosol que permite que respire.

Vas al hospital, al médico, al laboratorio, al neumonólogo. Seguís esperando, seguís perdiendo tiempo, volvés a PAMI, volvés a esperar. Vuelve a faltar un formulario. Volvés a empezar. Al fin, después de días, tenés todo. ¡Qué alivio! Pero la silla de ruedas tiene demora de entre seis meses y un año, de los ocho medicamentos sólo cubre 4.

La paciente estuvo una semana sin insulina. El lugar donde te mandaron para kinesiología no tiene cupo para PAMI, y de la kinesiología que necesita a diario sólo cubre diez sesiones. Al fin dimos con un lugar que tiene cupo para PAMI, pero “en la semana te llamamos”, nos dijeron. El material descartable no lo cubre y es carísimo. El hogar que tiene un costo superior a los quince mil pesos, tampoco lo cubre. De los seis pañales que usa por día, sólo cubre 3.

Hoy felizmente autorizaron el alimento enteral, pero en la farmacia tiene una demora de 20 días hasta que PAMI los entregue. “Armate de paciencia”, me dijeron.

Señores responsables de PAMI: yo puedo seguir perdiendo mi tiempo a su gusto, puedo con esfuerzo seguir pagando, pero la vieja (respetuosamente) no puede estar un año sin silla de ruedas, ¿qué le digo, que levite? No puede estar una semana sin insulina, no puede estar una semana sin el aerosol, no puede seguir esperando kinesiólogo, no puede hacer pis o evacuar sólo cada ocho horas y no puede estar sin alimentarse durante veinte días, más lo que ya llevamos de espera.

Te cuento representante de PAMI que no sé qué buscan, si cansar a la gente, si lo hacen para no entregarlo, si piensan que si el/la viejo/a se muere antes es mejor.

El lunes voy a volver una vez más a PAMI y te juro que me voy de ahí con todo lo que necesita, o no me voy.

Elida Gallego
Afiliado 155438354801

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