De una amiga hacia un amigo

Señor Director:

 Esta carta está dirigida a José Antonio Donamaría y  expresa textualmente lo siguiente:
?Querido José: Cuando leas estas líneas, quiero que pienses solamente en los buenos momentos que viviste junto a tus hijos, y que sientas que estos dos ?ángeles? te cuidarán a partir de ahora, que cuando tengas preguntas se las hagas, que ellos de una u otra forma te las contestarán.
Que si un error cometieron, les digas que los perdonás. Si un error cometiste, les pidas que te perdonen.
Pero, por sobre todas las cosas, les digas que los ?amás?, que si un llanto te ahoga, dejalo salir; que si una anécdota linda recordás, sonrías, que mires las fotos, y todo lo que de ellos fue..
La vida es linda pero tiene tragos muy amargos, pero hay que sacar fuerzas para poder tragarlos y la fuerza está en los nietos, que preguntarán por el tío y el papá, y sólo tendrás que decir que Dios los necesitaba, como ángeles y les mostrarás las dos estrellas más brillantes y les dirás que desde el Cielo, ellos ?nos cuidan? junto a la abuela, y las palabras te irán saliendo y tu alma se sentirá mejor.
No dejes de darles un beso todos los días en nombre del papá y del tío, sentite un poco padre y un poco abuelo; a la joven madre dale un beso, y un abrazo todos los días, como si un padre la protegiera. Compartí recuerdos y anécdotas con ella, mantenela y mantenete  ocupado en las cosas cotidianas de la vida, miralo a Marquitos, que él tiene el mismo dolor y está asustado, porque el papá está, pero lo ve absorto en sus pensamientos.
Sabés, amigo, yo sabía que teníamos mucho en común, pero jamás se me cruzó pensar, que tendríamos la misma tragedia, con un mismo dolor.
Y a pesar de tanto dolor, se puede rescatar algo bueno… comprobar que en estos momentos uno tiene tan buenos amigos. Ahora tenemos un antes y un después que nos cambió para siempre.
Quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ser tu amiga, tu confidente, tu cómplice o  tu compinche; también está de más decirte cuánto te quiero y cuánto te comprendo, tu dolor es mi dolor, y si en esta carta dije algo fuera de lugar te pido perdón, pero si estas líneas sirven para algo, sólo te pido que las guardes.
Siempre estoy y siempre estaré, para escucharte, para mirarte, para abrazarte, para llorar o reír con vos y para acompañarte en silencio. Siempre estoy, como vos lo harías por mí.
Dios te escucha en el silencio de la noche y lee tu corazón, y yo te acompaño en la oración. Un beso de una amiga incondicional?.
           Olga.

 

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