“Desbocadas 2”: “Esperamos que este último fin de semana sea una fiesta”

La química que las “Desbocadas 2” transmiten al público durante cada función se trasluce también, en cada uno de los integrantes del equipo, debajo del escenario. María del Carmen Casanouve, Graciela Traiani, Cecilia Avella, Regina Capristo y Erica Ramos, las actrices, se divierten cuando actúan y cuando están detrás del telón. Emiliano Fernández y David Beratz, los directores, se ríen durante la obra al tiempo que manejan las luces y el sonido como si fuera la primera vez que escuchan uno de los monólogos que componen “Desbocadas 2, la comedia que tiene que salir”. Luego de casi un mes en escena en el Club del Teatro, y antes de las dos últimas funciones de despedida -hoy a las 21 y mañana a las 20-, Emiliano y Graciela le contaron a El Eco de Tandil cómo fue la vuelta luego del éxito de “Desbocadas 1”, cómo ven ellos la obra como espectadores y por qué ven un futuro auspicioso para el teatro en Tandil.

-Las Desbocadas volvieron en agosto y llenaron todas las funciones. ¿Cómo vivieron esta segunda vuelta?
Graciela: -La primera Desbocadas fue una sorpresa. Fue tan lindo y nos fue tan bien que teníamos muchas expectativas. Sabíamos que era un buen producto, que lo habíamos hecho entre todos… y el resultado ha sido excelente.
-¿Esperaban esa repercusión?
Emiliano: -Yo particularmente no.
Graciela: -¡Yo sí!
Emiliano: -Yo tenía tanta presión… Decía “¿Estaremos a la altura?”. Y eso no se comprueba hasta que llega el estreno. La presión estuvo hasta el momento de arrancar. Mientras la gente estaba sentada esperando que empiece la primera función, empezaron a aplaudir, tenían una energía como sabiendo qué iban a ver. Y me pasó de decir “por favor que llegue el momento de arrancar”. Pensaba “¿mirá si empieza el primer monólogo y hacen ‘ah’?”.
-¿Y vos Graciela por qué decís que sí esperabas el éxito?
Graciela: -Porque tenemos muchos seguidores, mucha gente que fue a ver la uno y que preguntaba “¿cuándo vuelven?”.
Emiliano: -Una cosa es decir “el público está, hay gente que quiere que volvamos”. Otra cosa es que guste lo que hacés. Nuestra preocupación era que realmente estuviéramos a la altura de una dos, que valiera la pena, superarnos en la puesta, en la imagen, en la música. Y no lo comprobamos hasta ese momento.
-¿Qué pasó en ese momento?
Emiliano: -Creo que estaba terminando el primer monologo de la primera escena. Me doy vuelta y nos abrazamos con David. Dijimos “ya está”. Es como la prueba de manejo: pusiste primera y salió el auto perfecto. Ahí recién nos dedicamos a la técnica, porque nosotros además manejamos las luces y el sonido. Ahí dije “funciona”, y me relajé.
Graciela: -Nosotras estábamos igual que ellos. A mí me gustó el comentario de una persona que fue a vernos y nos dijo: “La verdad chicos, rompieron todas las reglas. ¿Vieron que dicen que las segundas partes no son buenas? Ustedes sí. La segunda parte superó la primera”. Para nosotros es un gusto, un placer. Nos sentimos mimadas cuando el público sale. La gente te agradece por el lindo momento que pasaron. Y nosotros agradecidísimos a ellos que vinieron a vernos.
-¿El encuentro con el público luego de la función es importante?
Emiliano: -Es el único momento, además de las redes sociales, en donde uno ve la reacción real, más pura y descarnada. Creemos que hacemos lo que nos gusta. No voy a mentir, nos la pasamos laburando, pero después cuando ves los resultados y cuando sabes que estás haciendo algo que te gusta, pensás: “¡pucha, qué ganas de vivir de esto y dejar todo el resto!”. Nosotros creemos que hicimos las cosas bien como para que salgan bien, y nos da orgullo saber que salió bien. Trabajamos para eso.
-Corriéndose un poco del lugar de director o actriz, ¿disfrutan la obra como espectadores? Durante una de las funciones los directores se reían como si fuese la primera vez que veían uno de los monólogos…
Graciela: -Detrás de escena, hay ciertas escenas o ciertos monólogos que aun después de mucho tiempo te siguen causando gracia o sorprendiendo. El primer monólogo, que habla de las calles de Tandil, se escribió incluso antes de la primera Desbocadas. En una reunión en la que estábamos las cinco en la casa de Chechu, María dijo “miren lo que escribí, chicas”, y se puso a leer. Nos ahogábamos.
-¿Ustedes también se sorprenden con lo que ven sobre el escenario?
Graciela: -Sí. El último domingo fue tremendo. No sé si porque estábamos relajados o por qué, pero me reí tanto detrás de escena al ver la última escena. Lo hace tan bien mi compañera que me tiento. Me causa mucha gracia.
Emiliano: -Un día quiero sentarme como espectador. Uno ve lo que le pasa al público y quiere ser público de su propia obra. Con David estamos con la luz, con la música y nunca te relajas como espectador. Sin embargo, cuando realmente esta entrada la escena y no tenés que hacer nada, te relajas y ahí creo que aparece el momento de reírnos.
Graciela: -Nos divertimos muchísimo.
Emiliano: -También haciéndola. El otro día los chicos de EcoTV nos preguntaron si nos concentrábamos en los ensayos, y a veces no, a veces son las dos de la mañana y estamos delirando.
Graciela: -¡Porque ellos dos deliran! Así sale la obra… (risas) Pero también te digo… ¡laburan un montón!
-¿Se encontraron con alguna reacción nueva del público?
Emiliano: -Sí. En la escena de las maestras, cuando las chicas sacan a una persona del público, había uno que estaba comiendo un chicle y se lo tragó por miedo a que lo saquen. Y a la vez, cuando lo sacaron, no podía parar de reírse.
Graciela: -¡Ay algunos que reaccionan…! yo me divierto mucho. El primer Gómez que sacamos en la escena de las maestras fue espectacular. ¡¡¡Me dio el chicle!!! Y en la escena de la depilación, otro me dijo “¡yo no sé bailar!” (Risas) “No -le dije-, esto no es como la 1 que tenían que bailar”. ¡Pero qué divino! Había ido a ver Desbocadas 1.
Emiliano: -Y en el primer monólogo, que es sobre las calles de Tandil, nos pasa mucho que hasta que la gente entra en la convención de lo que se está hablando se los escucha murmurando “están hablando de calles de Tandil”. “Si, ya me di cuenta”.
Emiliano: -¿Y vos me preguntás por qué nos reímos? Hay veces que encontramos calles que yo ni sabía que estaban en el monologo. Está muy bien hecho, muy bien contado.
-¿Como sigue la historia de estas Desbocadas?
Emiliano: -Este fin de semana tenemos las últimas dos funciones en el Club del Teatro. El sábado y el domingo. Estamos súper agradecidos con la gente del Club, Ale y Marcela, que siempre nos brindan el espacio. También con los chicos de “Jamás me levantó la mano” con quienes compartimos la cartelera. La verdad es que la pasamos joya con ellos, tomamos mate, nos divertimos. Nos conocemos todos. El primer día descorchamos un Fresita.
-Son dos buenas opciones, y de calidad, dentro de la cartelera local.
Emiliano: -Sí, y nos fue muy bien a todos, así que creo que eso también, como artistas nosotros y como público en general, tenemos que tener en cuenta. Saber que hay productos buenos. Las dos obras que están en este momento en la cartelera del Club del Teatro son escritas, actuadas, dirigidas y producidas íntegramente por artistas tandilenses, y cuentan con el auspicio de empresas de Tandil, con el trabajo de diseñadores de Tandil. Es todo local y de muy buena calidad, que es lo que el público siempre nos dice. Realmente se hacen buenos productos y que hay público para dos productos. Eso es importante y hay que tenerlo en cuenta, porque quizá no sea el momento más auspicioso por la situación económica para el entretenimiento, y sin embargo la gente se hace un hueco, se permite y va. Eso es genial. Todos los artistas tandilenses venimos trabajando mucho para que eso suceda, que realmente el circuito teatral se aceite, y en gran parte El Club del Teatro es el culpable de eso. Nosotros estamos felices, y esperamos que este último fin de semana en El Club sea una fiesta.

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