Desde Tandil, lanzarán una sonda a la estratosfera para obtener imágenes inéditas en alta definición

Entre el 23 y el 25 de noviembre próximos, desde las coordenadas 37º 19' 28.80'' de latitud sur y 59°06' 46.26'' longitud oeste, a unas dos cuadras del Carrefour de Panamá, se va a realizar el lanzamiento. La primera prueba sería el sábado, cerca de las 10, si las condiciones meteorológicas lo permiten. 
“La sonda va a ascender mediante un globo inflado con helio, un gas que no es inflamable, que no ocasiona peligros. Lleva adentro varios aparatos y los más importantes son una cámara de alta definición que tiene una lente gran angular. La idea es que filme a unos 25 ó 30 kilómetros de altura -30 mil metros- hacia el horizonte, es decir que ya en la estratosfera se vea la curvatura de la Tierra”, explicó el inventor en diálogo con El Eco de Tandil. 
Con este experimento, denominado proyecto Sedar, podrá obtener imágenes de la Tierra, de la atmósfera y del espacio. Pero además, la sonda “va a tener una cámara que enfoca hacia tierra y a medida que vaya ascendiendo con el globo, se va a ir viendo cómo se va alejando de Tandil. Todo eso se va grabando en forma autónoma en cada una de las cámaras”.
En el camino de ascenso, el globo se irá hinchando cada vez más por una diferencia de presión y al llegar a la altura prevista, reventará y la sonda entrará en caída libre. En ese momento se desplegará un pequeño paracaídas que asegurará el descenso a una velocidad controlada.
 
El aporte de
la comunidad
 
El principal misterio es dónde caerá la sonda. “Estamos a merced de lo que el clima disponga, por lo tanto, es difícil, pero adentro la sonda lleva dos rastreadores que utilizan el sistema de posicionamiento global de satélites o GPS. Yo me comunico permanentemente con la sonda y le pregunto a estos dos sistemas autónomos, el primario y el de respaldo, dónde está. La sonda me responde la ubicación con la latitud y la longitud de dónde se encuentra en ese momento”, precisó Muñoz.
Una vez que el dispositivo toque el suelo, tendrá la misión de ir a recuperarlo. De todos modos, el inventor pidió ayuda a la comunidad de Tandil para que le devuelvan la sonda, que tendrá la información de sus datos y una oferta de recompensa.
 
“Acariciar 
el cielo”
 
“Es la única posibilidad que tenemos personas comunes de acercarnos a acariciar el cielo, el espacio. Es algo mágico, si recupero la sonda. Hay que tomar seria conciencia de que lo más probable es que la pierda”, expresó sobre el fin último de esta aventura para la cual busca patrocinantes que lo ayuden a paliar algún gasto.
En cuanto a la inversión, explicó que no hizo el cálculo total porque los equipos son muy costosos. “La voy a hacer el día que recupere la sonda y tenga las filmaciones en alta definición de todo el horizonte del planeta Tierra. Ese día voy a hacer la suma, pero son miles de pesos”, afirmó.
 
Los antecedentes 
 
Si bien Muñoz ya hizo algunas pruebas, desde Tandil enviará su primera sonda al espacio. Además, no hay muchos antecedentes de experiencias similares en la Argentina, aunque sí pudo rastrear algunas en el mundo, sobre todo en países donde los equipos son más económicos.
“Esto es completamente amateur, lo que lo hace diferente a todos los demás proyectos”, dijo en referencia a que ha habido pruebas de grupos de universitarios asesorados por académicos.
“Desde el primer borrador, pasando por la ecuación más simple, el diseño, construcción, financiamiento o hasta la importación de un globo meteorológico de la India, lo hice absolutamente solo junto a mi amor por la ciencia. Cosas grandes se pueden lograr con los esfuerzos más humildes”, consideró.
A la hora de evaluar las razones que lo impulsan a concretar esta epopeya, confió que “amo la astronomía. Amo el Universo. Amo los porqués. Los porqués nos obligan a buscar respuestas que nos dan nuevas preguntas que nos dan nuevas respuestas, y así seguimos, es la naturaleza humana. Es inevitable”. 
Muñoz, que cuenta con algunos conocimiento en álgebra y matemática, debió estudiar bastante para diseñar la sonda, pero es un verdadero autodidacta. 
Por otro lado, se puso en contacto con la dependencia del aeropuerto de Ezeiza encargada del control de navegación, a la que envió un fax con el pedido de autorización para el lanzamiento. “En el vuelo cruza dos veces el nivel por donde vuelan los aviones tanto en el ascenso como en el descenso”, precisó. 
 
En las sierras
 
Este porteño de 33 años, que vive en Congreso y trabaja en el Ministerio de Educación de la Nación, eligió esta ciudad para concretar su experiencia porque “tiene la particularidad de que como los sistemas de rastreo dependen de la red de telefonía celular, Tandil está rodeada en los cuatro puntos cardinales por ciudades importantes y todas tienen cobertura de red celular bastante buena”.
Otra de las razones es que la ciudad no cuenta con grandes espejos de agua donde pueda llegar a caer la sonda, aunque está preparada para flotar preservando las imágenes logradas. 
Aquellos que deseen acceder a más información o comunicarse con el inventor, pueden ingresar a proyectosedar.blogspot.com.ar o en Facebook como proyectosedar. u

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