Desesperada búsqueda de los hijos de la pareja asesinada en Campana

La policía encontró hoy totalmente incinerado el automóvil del matrimonio en la localidad bonaerense de Los Polvorines, lo que hace suponer que los asesinos quisieron borrar toda huella del lugar. A medida que pasan las horas, los investigadores del escalofriante caso abonan cada vez con fuerza la hipótesis de que el hecho se trató de una venganza.
La última vez que los chicos fueron vistos, junto a sus padres, fue el pasado miércoles por la noche, cuando acudieron a la casa del padrino de uno de ellos, Milagros, de 8 años. Según la policía, el jueves a la mañana los integrantes de la familia fueron secuestrados.
Hoy fue encontrado el Volkswagen Polo de la familia, abandonado e incinerado a metros de la estación ferroviaria de Los Polvorines, en el partido de Malvinas Argentinas. Tras conocer ese hallazgo, los familiares del matrimonio que integraban Marcelo Mansilla, de 41 años, y Sandra Alicia Rabago, de 37, lanzaron un desesperado pedido de ayuda para encontrar a los hijos de la pareja, de 8 y 11.
Los cuerpos de la pareja fueron encontrados ayer a la vera de la ruta Panamericana, a la altura del kilómetro 59,5, a la altura de Campana, y según las autopsias realizadas, el hombre y la mujer fueron asesinados a hachazos y llevaban en el lugar tres días. El hombre tenía dos hachazos, uno en la nuca y otro arriba de la oreja izquierda, y la mujer uno en el rostro.
Los familiares de la pareja señalaron que desde el jueves pasado no tienen ninguna novedad acerca de los chicos del matrimonio, pero al enterarse del trágico desenlace del hombre y la mujer, temen por la suerte de los hijos. José Rabago, tío de los chicos y hermano de Sandra ?la mujer asesinada-, indicó que “el jueves a la noche nos enteramos que faltaban los cuatro, y el viernes fue un hermano mío a la casa”, en el Barrio Frino, de la localidad de José C. Paz, pero allí estaba “todo normal”.
No obstante, hicieron la denuncia en la comisaría 2da de José C. Paz para dar con el paradero del matrimonio y los chicos: Agustín, de 11, y Milagros, de 8. El hombre relató que el padre de familia trabajaba en una estación de servicio -el cadáver tenía una campera de la empresa Petrobras- y la mujer era ama de casa.
Otro familiar del matrimonio, que vive enfrente de la casa de ellos, le relató a Rabago que el jueves escuchó el auto de Mansilla salir “a gran velocidad”, pero no sospecharon de nada. Los investigadores se inclinan por la hipótesis de que al matrimonio Mansilla-Rabago los mataron en el marco de una venganza.
La policía y la justicia descartaron la posibilidad de que el matrimonio haya sido asesinado por un móvil “pasional” o por un secuestro, ya que en éste último caso no se registraron pedidos de rescate a los familiares.
“No sabemos por qué, no nos explicamos qué pasó. Ojalá tuviéramos alguna sospecha de algo, pero estamos desconectados, no lo podemos entender. Ahora la preocupación son los nenes”, explicó el hermano de la mujer, visiblemente consternado.

 

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