Detrás del conflicto

 

La semana ya se anuncia con una nueva confrontación entre el Sindicato de Trabajadores Municipales y el Departamento Ejecutivo. Los focos de conflicto que se vienen generando en distintas áreas comunales se han convertido en el nuevo dolor de cabeza para la gestión de Miguel Lunghi. 
Es que tras largas semanas de corridas detrás de los hechos de inseguridad, el delito parece haber amainado –al menos eso dicen las autoridades competentes en la materia- y la agenda se trasladó al malestar que se apoderó de los empleados de la comuna.
En un repaso rápido, en las dos últimas semanas pararon los recolectores por diferencias en la liquidación de salarios y el sector de Mantenimiento del Hospital, que recibió tarde sus uniformes y trabaja en condiciones lejanas a las óptimas. 
Casi en simultáneo, estalló el reclamo en el Lavadero del centro asistencial, que había sido trasladado a un predio del Ejército. Las trabajadoras aguardaron catorce meses una obra que iba a demorar 40 días y salieron a mostrar las filtraciones del techo del galpón en el que manejaban las máquinas eléctricas.
Esta semana otro problema se desató en Desarrollo Social, donde las profesionales pararon para exigir una bonificación del 40 por ciento, y siguió en el Museo de Bellas Artes, con las empleadas del turno tarde. En medio de un clima laboral tenso, éstas últimas le pidieron a la coordinadora del área que les asigne funciones.
Suman unos cuantos frentes en poco más de diez días, ante un Gobierno que denota cierto desinterés a la hora de responderle públicamente a los dirigentes del sindicato.
De todos modos, los roces vienen abonando un debate más profundo y que tiene que ver con la intención del gremio de lograr otro incremento salarial antes de que termine el año.
Es que el colorido campamento “El aguante”, que en enero ganó los medios regionales y provinciales, dejó un aumento del 20 por ciento, hoy absorbido por la inflación real.
Para el sindicato, conseguir otro ajuste es ganar la madre de todas las batallas. Mientras tanto, prepara el terreno anímico a partir de las demandas específicas de los distintos sectores.  
 
 

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