Doble estándar

Presumo que al gobierno municipal le caben los versos que escribiera Gabino Palomares y cantara magníficamente Amparo Ochoa
Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.

Claro, no literalmente pero si en el núcleo de sentido que la canción, La Maldición de Malinche, expresa. No pasó mucho tiempo desde que vimos al Intendente arengando a los productores agropecuarios, dando razón a las sinrazones de los que en ese momento estaban produciendo una medida de fuerza que desabastecía los hogares de los argentinos.
Pero como en todo el mundo se cuecen habas y en mi casa a carradas, el Intendente debió prontamente bajarse de la cosechadora y afrontar sus propios conflictos, en este caso con los Técnicos del Hospital Ramón Santamarina.
Presuroso a demostrar quien manda ordenó el inicio de sumarios a los trabajadores por incumplimiento de orden. No tengo dudas de que ?incumplimiento de orden? debe configurar una falta, pero ¡vamos! si cortar las rutas en reclamo que el Estado Nacional retrotraiga una medida legal puede ser entendido como una medida justa y por tanto eximirse a quienes la realizan de toda responsabilidad ¿por qué incumplir una orden por parte de los trabajadores en el marco de un conflicto gremial merece una sanción?
No bastó que el conflicto se encauce para que los sumarios en marcha se detengan. ?Van a avanzar, porque tienen que declarar y expresar su derecho de defensa. Ahí se verá qué sanciones corresponden, o si corresponde sancionar? remarcó el Secretario de Gobierno ante consultas periodísticas.
Parafraseando entonces a la canción de Palomares podríamos afirmar que el gobierno municipal se muestra humilde frente al poderoso y soberbio frente a los trabajadores. Un doble estandar que refleja mucho las convicciones políticas de los hombres del gobierno local.

Javier Araujo DNI 14.842.549

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