Dos amenazas de explosivos en bancos causaron trastornos, en el retorno del fin de semana largo

En la jornada de ayer, dos entidades bancarias con asiento en esta ciudad recibieron llamados intimidatorios que alertaban sobre la colocación de explosivos en sus locales.
El primer caso ocurrió a las 11.30, en el Banco Santander Río, situado en 9 de Julio 469. De acuerdo al informe oficial, el empleado Sebastián Turri atendió su línea interna, y una voz femenina lo alertó sobre la presencia de un artefacto explosivo en las instalaciones céntricas.
Inmediatamente, los encargados de la sucursal dieron aviso a las fuerzas de seguridad, y el Cuartel Central de Bomberos desalojó el edificio, solicitando a clientes y empleados que salieran a la calle.
La policía dispuso un operativo de tránsito para prevenir las posibles consecuencias hasta tanto se comprobara la veracidad de la denuncia anónima. Así, un móvil interrumpió la circulación en 9 de Julio y Belgrano, lo que trajo aparejados problemas de embotellamiento en otras calles y esquinas céntricas.
La espera de clientes, empleados y el retorno al tránsito habitual se demoró hasta las 14, ya que el perito en explosivos que estaba de guardia se encontraba en la vecina localidad de Azul.
De acuerdo a los testimonios que circulaban cerca de la escena, la mujer que realizó el llamado habría indicado que había una bomba en el local y que desde el exterior, un hombre se disponía a detonarla.
Una vez que todos estaban en la vereda de enfrente, uno de los trabajadores bancarios marcó al personal policial y de bomberos que en la mañana de ayer habían recibido algunos paquetes de proveedores, presuntamente, material de librería.
Por ese motivo, el perito especializado empezó a buscar indicios en esas cajas y afortunadamente, los resultados fueron negativos.
Se inició una causa por ?Intimidación pública?, con intervención del fiscal Luis Piotti.

Atención frustrada
y tránsito lento

Recién a las 14, empleados y clientes pudieron retornar al banco, lo que ocasionó trastornos luego de tres días sin operaciones, corolario del último fin de semana largo del año. Los cajeros debieron atender hasta entrada la tarde, para responder ante los usuarios que necesitaban depositar en sus cuentas.
Por otra parte, se produjeron serios problemas de tránsito, con embotellamientos en algunos sectores, como en Belgrano entre 9 de Julio y Chacabuco. Dos extensas filas de autos avanzaban a paso de hombre, mientras los chicos salía e ingresaban a la Escuela 1. Muchos peatones tuvieron dificultad para cruzar hacia la Plaza Independencia, en las distintas esquinas.
A todo esto se sumó un accidente sin lesionados en 9 de Julio y San Martín, y un episodio en un comercio céntrico (ver aparte). La coincidencia de todos estos hechos condujo a que el mediodía céntrico se transformara en una pesadilla.

Segundo caso

Sorpresa y desazón causó la denuncia de un segundo caso de amenaza de bomba, esta vez, en la sucursal Villa Italia del Banco de la Provincia de Buenos Aires, situado en avenida Colón 1333.
Con características similares al anterior, una voz femenina se comunicó al interno de la secretaria del gerente, María Ana Jurado, y alertó sobre la presencia de explosivos en el local.
El hecho se registró a las 14.30, minutos antes del cierre del horario de ingreso de público. La imposibilidad de realizar las operaciones programadas generó malestar en los clientes.
Cumplió funciones personal de la comisaría segunda y, en este caso, el perito ya había arribado a la ciudad, por lo que los empleados no sufrieron grandes demoras para regresar a sus puestos de trabajo.*

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