Dos encapuchados asaltaron y le dispararon a un vecino, en su vivienda de 9 de Julio al 900

Un violento asalto ocurrió ayer en horas de la madrugada, en una vivienda de la calle 9 de Julio 933, donde dos delincuentes encapuchados sorprendieron al propietario Matías Sarasola cuando se encontraba descansando.

La víctima se resistió al brutal ataque y recibió dos disparos de arma de fuego, aunque tras ser atendido en el centro sanitario fue dado de alta. Por su parte los malvivientes se dieron a la fuga con dinero y un reloj de oro.

El hecho se desencadenó a las 3.30 de la madrugada, cuando tras acceder a la propiedad por los fondos que dan al Pasaje Newbery y escalar hasta la planta alta, los bandidos rompieron una de las ventanas de la propiedad, sorprendieron a Sarasola, quien lejos de intimidarse, los enfrentó. Forcejeó con uno de ellos, mientras que el otro le disparó con un arma de fuego.

El damnificado, recibió un disparo en el omóplato y otro en el esternón. Tras sustraerle algunos elementos de su propiedad y algo de dinero en efectivo, los asaltantes emprendieron la fuga, dejándolo maniatado.

A los pocos minutos, Sarasola logró desatarse y alertó de lo que le estaba ocurriendo mediante la alarma. Al llegar la policía pudo ser trasladado y atendido en el Hospital Municipal “Ramón Santamarina”, recibiendo el alta horas después.

Primeras
informaciones

En el marco de la investigación, el jefe distrital, comisario inspector Jorge Giménez, dialogó ayer a la mañana con “Dulce o amargo” (104.1 Tandil FM). Indicó que la policía tomó conocimiento a raíz del llamado de un vecino al Servicio 101 Mejorado y concurrió rápidamente al lugar.

Confirmó que el atraco se registró en horas de la madrugada, cuando dos personas ingresaron “con fines de robo” por los techos a un lugar posterior de la vivienda.

Tras lo sucedido, el comisario Jorge Giménez afirmó que el personal policial estaba ya abocado a la investigación.
Detalló que la propiedad de Sarasola cuenta con dos cámaras de seguridad y ya se estaban analizando las imágenes, junto con otros indicios. “Ya estamos haciendo el relevamiento del sector de cámaras, estamos analizándolas y viendo el resultado”, aseguró.

En torno al arma utilizada por los malvivientes, deslizó que estaban “trabajando en eso con algunos elementos que hemos secuestrado. Se va a definir con los peritajes el tipo de calibre. Estamos trabajando en el lugar y veremos los resultados”.

“Estamos en pleno recogimiento de elementos que hacen a la investigación. Hasta ahora, no tenemos ningún detenido”, concluyó el comisario inspector Giménez.

“Tuve la suerte de que no me mataron
simplemente porque Dios no quiso”

Aún conmovido por lo sucedido y con el acompañamiento de familiares y amigos, Matías Sarasola tuvo la deferencia de atender en su hogar a El Eco de Tandil para narrar en primera persona el violento asalto sufrido.

“Son personas que hicieron un trabajo te diría profesional, colocando una escalera en la parte posterior de la propiedad para hacer estallar los vidrios de la planta alta”, indicó la víctima, a la vez de detallar que “la propiedad cuenta con un sistema de cámaras de seguridad, además de la alarma por lo que está todo filmado.
Estuvieron 20 minutos viendo por dónde entrar, tenían todo muy estudiado”.

Sarasola añadió que cuando se despertó “entré en lucha con uno de ellos, porque siempre soy de reaccionar cuando me pasa algo. Me pegaron con un fierro en la cabeza, me cortaron, así que me tuvieron que coser. Después, uno me pegó un tiro primero por la espalda que se me aloja al lado del pulmón y luego de frente me vuelve a disparar en el pecho, quedando la bala al lado del corazón”.

Resumió el poder estar dando una nota a “la suerte que uno tiene, pasé por otras situaciones y tampoco me ha pasado nada”.

Cuatro robos

Detalló que “llevo durante este año cuatro robos, en esta casa fueron dos. El anterior pude sacar una escopeta 12/70 que tengo y puede hacer que se fueran. En esta ocasión ni me dejaron agarrar nada. Fue todo tan rápido que escuché la explosión y ya los tenía encima mío”.

Narró que “otro robo lo sufrí en un departamento que tengo en Buenos Aires al lado de la embajada de las Naciones Unidas, cerca de la comisaría 17 de Recoleta y con garitas con custodios en la cuadra porque entre otros vive el Juez Fayt. El restante atraco fue en una casa en Pinamar. Claro que no con tanta violencia como este último porque nunca alcanzaron meterse”.

Describió a los malvivientes como personas entre 30 a 40 años que sabían lo que hacían, no utilizaban un lenguaje del denominado ‘tumbero’, tenían sus rostros cubiertos y para él no actuaban bajo la influencia de alguna droga.

Los delincuentes con el propietario de la casa herido y perdiendo mucha sangre, le exigieron que bajara a desactivar la alarma. “Me amenazaron con pegarme un tiro en la cabeza, por lo que tuve que quitar la alarma. Me volvieron a subir y me ataron las manos, los pies, me pusieron una capucha y me llevaron a otra habitación”.

Contó que “me robaron algo de dinero en pesos y dólares, más un reloj Heward de oro que esta gente conocía y me llamó la atención porque hay que saber mucho de relojes para darse cuenta de lo que es y comentarlo entre ellos”.

Huida y aviso

Los delincuentes emprendieron la fuga por el mismo lugar por donde habían arribado. “Escaparon por los techos hacia el pasaje Jorge Newbery, se sacaron la ropa ya que tenían manchas de sangre, no sé si era de la sangre que me salía a mí o porque ellos se lastimaron con algo. Además dejaron tirada el arma que recogió la policía”.

Recordó que “para dar aviso a la policía lo hice por intermedio de la alarma y cuando llegó el móvil de la empresa y los efectivos me llevaron al Hospital. Tuve la suerte de que no me mataron simplemente porque Dios no quiso”.
En cuanto a las balas que tiene alojadas en su cuerpo expresó que “me quisieron intervenir quirúrgicamente acá, pero esa operación me la harán mañana (por hoy) en Buenos Aires. Amigos vendrán a buscarme para trasladarme hasta Capital Federal”.

Sostuvo que “esto que me pasó a mí le puede pasar a cualquiera” y añadió “lo que me sucedió no me incomoda porque no le tengo miedo a nada, siempre he vivido así”.

Lunghi visitó a la víctima

Cerca de las 18 el intendente Miguel Lunghi acompañado por el jefe de Gabinete Mario Civalleri concurrió al domicilio de calle 9 de Julio 933 para dialogar con Sarasola.

Al respecto dijo que “no me sorprendió la visita del Intendente, porque me había llamado por teléfono durante la mañana y me dijo que quería venirme a visitar. Fue la primera vez que pude estar con Lunghi”.

Si bien prefirió no especificar lo que hablaron durante varios minutos en el mismo living que posteriormente atendió a este Diario sostuvo que “Lunghi está muy preocupado y ocupado por los hechos de inseguridad que se están registrando. De eso y de otras cosas fue lo que dialogamos”.

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