El 51 por ciento de las personas que padecen sobrepeso son mujeres

 

Factores psicológicos, genéticos y metabólicos figuran entre las primeras causas de este fenómeno.
Los cambios hormonales, la llamada “angustia oral” y otros factores psicológicos sumados al sedentarismo y a una dieta inadecuada son los principales factores que tornan a la mujer más propensa a excederse en el peso.
Al mismo tiempo, la presión social por la estética femenina deriva en que también sean ellas las que más consultan para enfrentar el sobrepeso. 
El dato se desprende de un trabajo realizado por la cartera sanitaria para evaluar factores de riesgo cardiovascular en carpas sanitarias montadas en los municipios de Pilar, Florencio Varela, Mar del Plata, Vicente López y San Fernando. Allí se mide peso, talla y se encuesta a los concurrentes sobre sus hábitos.
El ministro de Salud Alejandro Collia detalló que “de los 800 pacientes que consultaron en los hospitales provinciales, donde funciona el Plan de Alimentación Saludable, casi el 70 por ciento son mujeres”. Y lo atribuyó a que, por un lado, la mujer sufre más la exigencia social de mostrar una figura delgada, pero también a que se cuida más y tiene más incorporado el hábito de consultar al equipo de salud.
En abril de este año, el Ministerio de Salud de la Provincia puso en marcha el Plan de Alimentación Saludable para abordar el sobrepeso y la obesidad, que incluye cirugías bariátricas en 4 hospitales provinciales: el Bocalandro de Tres de Febrero, el San Martín y el Gutiérrez de La Plata y El Cruce de Florencio Varela. Hasta el momento, ya se realizaron 12 cirugías para casos extremos, donde no funcionaron otras alternativas terapéuticas.
 
Múltiples causas
 
La mayoría de los casos asistidos en hospitales corresponde a obesas mórbidas, es decir a mujeres cuyo índice de masa corporal es igual o superior a 30. Los expertos coinciden en que se trata de una enfermedad crónica que, en un 70 por ciento de los casos, es consecuencia de malos hábitos alimentarios y, en menor medida, a causas genéticas o metabólicas.
También, aclaran los especialistas, suele responder a problemas psicológicos no resueltos o bien “resueltos” a través de una suerte de adicción a la comida: duelos patológicos, relaciones de dependencia extrema con la madre o imposibilidad de aceptar límites son sólo algunos de los trasfondos que suelen observar los psicólogos en las mujeres obesas.
A su vez, “la obesidad suele generar baja valoración personal, impotencia, frustración y sufrimiento psíquico, de modo que el acompañamiento psicológico es clave para lograr los cambios de hábito imprescindibles para bajar peso”, detalló Paola Cano, psicóloga del equipo de Alimentación Saludable del hospital San Martín de La Plata.
Descreer de las dietas mágicas de resultados inmediatos y evitar medicamentos de dudosa procedencia para bajar de peso son dos de las recomendaciones en las que más insisten los nutricionistas del plan.
“Nadie elimina en un mes lo que construyó en décadas de una mala alimentación y sedentarismo, los obesos deben entender que cambiar hábitos suele llevar años”, enfatizó la nutricionista Evangelina Maffei, del hospital San Martín de La Plata. Y aseguró que el peso que se baja en un tiempo prolongado es el que mejor se sostiene a largo plazo.
 
 
Sin prohibidos
 
En los hospitales de la Provincia donde se implementa el plan de Alimentación Saludable trabajan nutricionistas, psicólogos, psiquiatras, profesores de educación física y clínicos, entre otros profesionales.
En un principio se realiza una entrevista en profundidad con el paciente porque es necesario conocer sus gustos, sus hábitos y patrones de consumo para luego diseñar un plan de alimentación bajas calorías acorde a cada uno; de lo contrario, la estrategia está condenada al fracaso.
“No debe haber permitidos ni prohibidos, la persona debe comer lo más variado posible, lo que sí debe haber es límite en las porciones”, opinó la nutricionista Sandra Spatafora, del hospital Bocalandro.
Sus dos principales recomendaciones consisten en respetar las cuatro comidas diarias y evitar el “picoteo permanente”. A éstas se le puede sumar dos colaciones: una a media mañana y otra a media tarde y, por otra parte, realizar una actividad física regular. u

Nota proporcionada por :

Deja tu comentario